A menudo me asalta la duda de por qué no creo en Dios. Por qué no adhiero a ninguna religión. Por qué me dan bronca sus reglas (posta me dan bronca). Me revienta, por ejemplo, que se metan a decirme qué tengo que comer y cuándo (la comida es sagrada para mi, no la religión! ). Me molesta que me exijan seguir convenciones como ir a misa, o comer esa hostia asquerosa, o contarle a un tipo con sotana las pelotudeces que hago y que me castigue poniéndome a rezar una zanata tras otra. Me molesta que me hagan sentir culpable de todo. En conclusión, respeto a todo aquel que profesa devotamente una religión pero a mi me caen como el orto.
Pero lógicamente, alguna vez me he sentido mal por eso. No porque esté rodeada de religiosos en mi vida, nada que ver, sino porque veo que mucha gente siente esa fe que muchos seres humanos depositan en la religión, algunos quizás la redirigen hacia otro lado pero tienen esa fe, creen en algo con fervor, y yo siempre pienso: ¿Y yo? ¿En qué creo con fervor?
Llegué a la conclusión de que creo con fervor en la amistad!!. Sí, así es, siempre fui cultora de la amistad como modo de vida. Mi mamá fue la que más insistió en enseñarme el valor de la amistad y yo creo que fui su mejor alumna, al punto de convertirla en mi propio culto.
Ponele que en esta religión que profeso yo sería como un templo. Este templo siempre tiene las puertas abiertas a nuevos fieles! También he tenido que abrirlas para que salieran otros, por motus propio o por sugerencia mía. Es algo que se sufre pero que a veces es necesario. Este culto no se profesa a la fuerza, solo por convicción. Es fundamental aprender eso.
Mi culto adhiere al concepto de que cualquier alimento
es bienvenido, sin restricciones por fechas ni épocas. Sin
restricciones, o sea. La única condición es que haya para todos!
Tampoco tiene fechas conmemorativas innamovibles, los cumpleaños y los "día del amigo" se organizan el día que se puede juntar la mayor cantidad de fieles. Y a veces hasta ayuda la tecnología, aparecer por Skype a 12mil km de distancia también es una forma de juntarse para el día del amigo :).
En este culto tampoco hay vírgenes ni se impone caminar
kilómetros y kilómetros para ir a verlas. Cada uno se traslada como
quiere adónde se le canta. Incluso el templo se traslada. Tampoco
tenemos mártires en bolas colgando de ningún lado. A los chongos en
bolas los tratamos muy bien:)
No hay que aprenderse de memoria ninguna oración ni rezarla en un rincón cuando nos portamos mal. El único deber entre los fieles es sentarse a charlar siempre, de pelotudeces o de cosas importantes, tampoco hacemos distinción del material de charla. Es bievenida la charla superflua y necesaria la que resuelve conflictos, despeja dudas o acorta distancias.
Esta religión tampoco exige exclusividad porque la amistad debería ser un culto para todos, no para unos pocos.
O sea que mi fe está depositada en esto, en fomentar, en proteger y cuidar la amistad de todos los amigos que he sabido tener en esta vida. Este es el único culto que me cierra y al que adhiero con total fervor. Yo sé que cuando sea viejita, el templo estará más arruinado pero la fe seguirá intacta y será uno de los más grandes tesoros que me lleve de esta vida.