diciembre 31, 2011

y se viene el famoso 2012

En estas fechas solemos desearnos unos a otros una lista de hermosos sustantivos abstractos como felicidad, salud, dinero, amor, prosperidad...pero pensándolo, me parece que no sirve de mucho manguearle  todo esto a ningún año nuevo si no tenemos la convicción de querer conseguirlo, ¿no? Claro, a veces queremos pero igual no lo conseguimos, y no, la vida no es justa.
De todos modos, yo soy cultora del esfuerzo porque, en general, nada viene de arriba (por lo menos al ser humano común y corriente). 
O sea que más que pedir creo que hay que hacer.Vos dirás, ¿¿más de lo que hago?? Y sí, siempre hay que laburar, de una forma u otra...Pero ojo, con laburar no me refiero a realizar alguna actividad de 9 a 18 por una remuneración que siempre queda corta. No, eso ya lo hacemos todos y capaz que te conseguís un poco de dinero, de vez en cuando prosperidad y siempre dejando un poco de salud... No, yo te digo de laburar en el sentido de la felicidad, otra cosa. Es más bien poner la carne al asador, o las barbas en remojo o el culo en acción o madrugar para que dios te ayude o hacer el bien sin mirar a quién o en boca cerrada no entran moscas (sí, mejor me callo jaja...)
En fin, lo que quiero decir es que lo que yo le pediría a este nuevo año es que nos cargue a todos con una buena cuota de ganas para seguir peleándola, una enorme dosis de energía para visualizar lo que queremos y perseguirlo, más fuerza para no bajar los brazos, un poco de cintura para encontrar ese huequito para mimarnos, y voluntad para buscar y buscar y finalmente encontrar lo que nos hace felices...a veces está más cerca de lo que creemos...
Como hay gente mucho más sabia que una, que escribe cosas maravillosas como el Sr Saramago, dejo de lado la cháchara y les regalo esta lectura, una joyita que en pocas palabras logra abrir los ojos, el corazón y el alma. Ya lo posteé en otra entrada pero lo pongo de nuevo porque me gusta y qué? jajajaja


Espero que lo disfruten y FELIZ AÑO PARA TODOS !!!!


EL CUENTO DE LA ISLA DESCONOCIDA
Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase, los obsequios que le entregaban a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los vecinos (las personas comenzaban a murmurar, Qué rey tenemos, que no atiende), daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza que, no teniendo en quién mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio, Y tú qué quieres. El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir, después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey. Ocupado como siempre estaba con los obsequios, el rey demoraba la respuesta, y ya no era pequeña señal de atención al bienestar y felicidad del pueblo cuando pedía un informe fundamentado por escrito al primer secretario que, excusado será decirlo, pasaba el encargo al segundo secretario, éste al tercero, sucesivamente, hasta llegar otra vez a la mujer de la limpieza, que opinaba sí o no de acuerdo con el humor con que se hubiera levantado.
Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así. Cuando la mujer de la limpieza le preguntó por el resquicio de la puerta, Y tú qué quieres, el hombre, en vez de pedir, como era la costumbre de todos, un título, una condecoración, o simplemente dinero, respondió. Quiero hablar con el rey, Ya sabes que el rey no puede venir, está en la puerta de los obsequios, respondió la mujer, Pues entonces ve y dile que no me iré de aquí hasta que él venga personalmente para saber lo que quiero, remató el hombre, y se tumbó todo lo largo que era en el rellano, tapándose con una manta porque hacía frío. Entrar y salir sólo pasándole por encima. Ahora, bien, esto suponía un enorme problema, si tenemos en consideración que, de acuerdo con la pragmática de las puertas, sólo se puede atender a un suplicante cada vez, de donde resulta que mientras haya alguien esperando una respuesta, ninguna otra persona podrá aproximarse para exponer sus necesidades o sus ambiciones. A primera vista, quien ganaba con este artículo del reglamento era el rey, puesto que al ser menos numerosa la gente que venía a incomodarlo con lamentos, más tiempo tenía, y más sosiego, para recibir, contemplar y guardar los obsequios. A segunda vista, sin embargo, el rey perdía, y mucho, porque las protestas públicas, al notarse que la respuesta tardaba más de lo que era justo, aumentaban gravemente el descontento social, lo que, a su vez, tenía inmediatas y negativas consecuencias en el flujo de obsequios. En el caso que estamos narrando, el resultado de la ponderación entre los beneficios y los perjuicios fue que el rey, al cabo de tres días, y en real persona, se acercó a la puerta de las peticiones, para saber lo que quería el entrometido que se había negado a encaminar el requerimiento por las pertinentes vías burocráticas. Abre la puerta, dijo el rey a la mujer de la limpieza, y ella preguntó, Toda o sólo un poco.
El rey dudó durante un instante, verdaderamente no le gustaba mucho exponerse a los aires de la calle, pero después reflexionó que parecería mal, aparte de ser indigno de su majestad, hablar con un súbdito a través de una rendija, como si le tuviese miedo, sobre todo asistiendo al coloquio la mujer de la limpieza, que luego iría por ahí diciendo Dios sabe qué, De par en par, ordenó. El hombre que quería un barco se levantó del suelo cuando comenzó a oír los ruidos de los cerrojos, enrolló la manta y se puso a esperar. Estas señales de que finalmente alguien atendería y que por tanto el lugar pronto quedaría desocupado, hicieron aproximarse a la puerta a unos cuantos aspirantes a la liberalidad del trono que andaban por allí, prontos para asaltar el puesto apenas quedase vacío. La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle. La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, preguntó tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo nada más que hacer, pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo. El asombro dejó al rey hasta tal punto desconcertado que la mujer de la limpieza se vio obligada a acercarle una silla de enea, la misma en que ella se sentaba cuando necesitaba trabajar con el hilo y la aguja, pues, además de la limpieza, tenía también la responsabilidad de algunas tareas menores de costura en el palacio, como zurcir las medias de los pajes. Mal sentado, porque la silla de enea era mucho más baja que el trono, el rey buscaba la mejor manera de acomodar las piernas, ora encogiéndolas, ora extendiéndolas para los lados, mientras el hombre que quería un barco esperaba con paciencia la pregunta que seguiría, Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó cuando finalmente se dio por instalado con sufrible comodidad en la silla de la mujer de la limpieza, Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre. Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida, A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio, A nadie, En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe, Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida, Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos nada eres, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre, Bajo mis órdenes, con mis pilotos y mis marineros, No te pido marineros ni piloto, sólo te pido un barco, Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas, También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás. Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar. Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia del palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas. Los gritos de aplauso del público no dejaron que se percibiese el agradecimiento del hombre que vino a pedir un barco, por el movimiento de los labios tanto podría haber dicho Gracias, mi señor, como Ya me las arreglaré, pero lo que nítidamente se oyó fue lo que a continuación dijo el rey, Vas al muelle, preguntas por el capitán del puerto, le dices que te mando yo, y él que te dé el barco, llevas mi tarjeta. El hombre que iba a recibir un barco leyó la tarjeta de visita, donde decía Rey debajo del nombre del rey, y eran éstas las palabras que él había escrito sobre el hombro de la mujer de la limpieza, Entrega al portador un barco, no es necesario que sea grande, pero que navegue bien y sea seguro, no quiero tener remordimientos en la conciencia si las cosas ocurren mal. Cuando el hombre levantó la cabeza, se supone que esta vez iría a agradecer la dádiva, el rey ya se había retirado, sólo estaba la mujer de la limpieza mirándolo con cara de circunstancias. El hombre bajó del peldaño de la puerta, señal de que los otros candidatos podían avanzar por fin, superfluo será explicar que la confusión fue indescriptible, todos queriendo llegar al sitio en primer lugar, pero con tan mala suerte que la puerta ya estaba cerrada otra vez. La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, lo es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza estuvo mirando, ya que, en ese preciso momento, había tomado la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría. No imagina el hombre que, sin haber comenzado a reclutar la tripulación, ya lleva detrás a la futura responsable de los baldeos y otras limpiezas, también es de este modo como el destino acostumbra a comportarse con nosotros, ya está pisándonos los talones, ya extendió la mano para tocarnos en el hombro, y nosotros todavía vamos murmurando, Se acabó, no hay nada más que ver, todo es igual.
Andando, andando, el hombre llegó al puerto, fue al muelle, preguntó por el capitán, y mientras venía, se puso a adivinar cuál sería, de entre los barcos que allí estaban, el que iría a ser suyo, grande ya sabía que no, la tarjeta de visita del rey era muy clara en este punto, por consiguiente quedaban descartados los paquebotes, los cargueros y los navíos de guerra, tampoco podría ser tan pequeño que aguantase mal las fuerzas del viento y los rigores del mar, en este punto también había sido categórico el rey, que navegue bien y sea seguro, fueron éstas sus formales palabras, excluyendo así explícitamente los botes, las falúas y las chalupas, que siendo buenos navegantes, y seguros, cada uno conforme a su condición, no nacieron para surcar los océanos, que es donde se encuentran las islas desconocidas. Un poco apartada de allí, escondida detrás de unos bidones, la mujer de la limpieza pasó los ojos por los barcos atracados, Para mi gusto, aquél, pensó, aunque su opinión no contaba, ni siquiera había sido contratada, vamos a oír antes lo que dirá el capitán del puerto. El capitán vino, leyó la tarjeta, miró al hombre de arriba abajo y le hizo la pregunta que al rey no se le había ocurrido, Sabes navegar, tienes carnet de navegación, a lo que el hombre respondió, Aprenderé en el mar. El capitán dijo, No te lo aconsejaría, capitán soy yo, y no me atrevo con cualquier barco, Dame entonces uno con el que pueda atreverme, no, uno de ésos no, dame un barco que yo respete y que pueda respetarme a mí, Ese lenguaje es de marinero, pero tú no eres marinero, Si tengo el lenguaje, es como si lo fuese. El capitán volvió a leer la tarjeta del rey, después preguntó, Puedes decirme para qué quieres el barco, Para ir en busca de la isla desconocida, Ya no hay islas desconocidas, Lo mismo me dijo el rey, Lo que él sabe de islas lo aprendió conmigo, Es extraño que tú, siendo hombre de mar, me digas eso, que ya no hay islas desconocidas, hombre de tierra soy yo, y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas, Pero tú, si bien entiendo, vas a la búsqueda de una donde nadie haya desembarcado nunca, Lo sabré cuando llegue, Si llegas, Sí, a veces se naufraga en el camino, pero si tal me ocurre, deberás escribir en los anales del puerto que el punto adonde llegué fue ése, Quieres decir que llegar, se llega siempre, No serías quien eres si no lo supieses ya. El capitán del puerto dijo, Voy a darte la embarcación que te conviene. Cuál, Es un barco con mucha experiencia, todavía del tiempo en que toda la gente andaba buscando islas desconocidas, Cuál, Creo que incluso encontró algunas, Cuál, Aquél. Así que la mujer de la limpieza percibió para dónde apuntaba el capitán, salió corriendo de detrás de los bidones y gritó, Es mi barco, es mi barco, hay que perdonarle la insólita reivindicación de propiedad, a todo título abusiva, el barco era aquel que le había gustado, simplemente. Parece una carabela, dijo el hombre, Más o menos, concordó el capitán, en su origen era una carabela, después pasó por arreglos y adaptaciones que la modificaron un poco, Pero continúa siendo una carabela, Sí, en el conjunto conserva el antiguo aire, Y tiene mástiles y velas, Cuando se va en busca de islas desconocidas, es lo más recomendable. La mujer de la limpieza no se contuvo, Para mí no quiero otro, Quién eres tú, preguntó el hombre, No te acuerdas de mí, No tengo idea, Soy la mujer de la limpieza, Qué limpieza, La del palacio del rey, La que abría la puerta de las peticiones, No había otra, Y por qué no estás en el palacio del rey, limpiando y abriendo puertas, Porque las puertas que yo quería ya fueron abiertas y porque de hoy en adelante sólo limpiaré barcos, Entonces estás decidida a ir conmigo en busca de la isla desconocida, Salí del palacio por la puerta de las decisiones, Siendo así, ve para la carabela, mira cómo está aquello, después del tiempo pasado debe precisar de un buen lavado, y ten cuidado con las gaviotas, que no son de fiar, No quieres venir conmigo a conocer tu barco por dentro, Dijiste que era tuyo, Disculpa, fue sólo porque me gustó, Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe de ser la peor manera de gustar. El capitán del puerto interrumpió la conversación, Tengo que entregar las llaves al dueño del barco, a uno o a otro, resuélvanlo, a mí tanto me da, Los barcos tienen llave, preguntó el hombre, Para entrar, no, pero allí están las bodegas y los pañoles, y el camarote del comandante con el diario de a bordo, Ella que se encargue de todo, yo voy a reclutar la tripulación, dijo el hombre, y se apartó.
La mujer de la limpieza fue a la oficina del capitán para recoger las llaves, después entró en el barco, dos cosas le valieron, la escoba del palacio y el aviso contra las gaviotas, todavía no había acabado de atravesar la pasarela que unía la amurada al atracadero y ya las malvadas se precipitaban sobre ella gritando, furiosas, con las fauces abiertas, como si la fueran a devorar allí mismo. No sabían con quién se enfrentaban. La mujer de la limpieza posó el cubo, se guardó las llaves en el seno, plantó bien los pies en la pasarela y, remolineando la escoba como si fuese un espadón de los buenos tiempos, consiguió poner en desbandada a la cuadrilla asesina. Sólo cuando entró en el barco comprendió la ira de las gaviotas, había nidos por todas partes, muchos de ellos abandonados, otros todavía con huevos, y unos pocos con gaviotillas de pico abierto, a la espera de comida, Pues sí, pero será mejor que se muden de aquí, un barco que va en busca de la isla desconocida no puede tener este aspecto, como si fuera un gallinero, dijo. Tiró al agua los nidos vacíos, los otros los dejó, luego veremos. Después se remangó las mangas y se puso a lavar la cubierta. Cuando acabó la dura tarea, abrió el pañol de las velas y procedió a un examen minucioso del estado de las costuras, tanto tiempo sin ir al mar y sin haber soportado los estirones saludables del viento. Las velas son los músculos del barco, basta ver cómo se hinchan cuando se esfuerzan, pero, y eso mismo les sucede a los músculos, si no se les da uso regularmente, se aflojan, se ablandan, pierden nervio. Y las costuras son los nervios de las velas, pensó la mujer de la limpieza, contenta por aprender tan de prisa el arte de la marinería. Encontró deshilachadas algunas bastillas, pero se conformó con señalarlas, dado que para este trabajo no le servían la aguja y el hilo con que zurcía las medias de los pajes antiguamente, o sea, ayer. En cuanto a los otros pañoles, enseguida vio que estaban vacíos. Que el de la pólvora estuviese desabastecido, salvo un polvillo negro en el fondo, que al principio le parecieron cagaditas de ratón, no le importó nada, de hecho no está escrito en ninguna ley, por lo menos hasta donde la sabiduría de una mujer de la limpieza es capaz de alcanzar, que ir por una isla desconocida tenga que ser forzosamente una empresa de guerra. Ya le enfadó, y mucho, la falta absoluta de municiones de boca en el pañol respectivo, no por ella, que estaba de sobra acostumbrada al mal rancho del palacio, sino por el hombre al que dieron este barco, no tarda que el sol se ponga, y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre, que es el dicho de todos los hombres apenas entran en casa, como si sólo ellos tuviesen estómago y sufriesen de la necesidad de llenarlo, Y si trae marineros para la tripulación, que son unos ogros comiendo, entonces no sé cómo nos vamos a gobernar, dijo la mujer de la limpieza.
No merecía la pena preocuparse tanto. El sol acababa de sumirse en el océano cuando el hombre que tenía un barco surgió en el extremo del muelle. Traía un bulto en la mano, pero venía solo y cabizbajo. La mujer de la limpieza fue a esperarlo a la pasarela, antes de que abriera la boca para enterarse de cómo había transcurrido el resto del día, él dijo, Estate tranquila, traigo comida para los dos, Y los marineros, preguntó ella, Como puedes ver, no vino ninguno, Pero los dejaste apalabrados, al menos, volvió a preguntar ella, Me dijeron que ya no hay islas desconocidas, y que, incluso habiéndolas, no iban a dejar el sosiego de sus lares y la buena vida de los barcos de línea para meterse en aventuras oceánicas, a la búsqueda de un imposible, como si todavía estuviéramos en el tiempo del mar tenebroso, Y tú qué les respondiste, Que el mar es siempre tenebroso, Y no les hablaste de la isla desconocida, Cómo podría hablarles de una isla desconocida, si no la conozco, Pero tienes la certeza de que existe, Tanta como de que el mar es tenebroso, En este momento, visto desde aquí, con las aguas color de jade y el cielo como un incendio, de tenebroso no le encuentro nada, Es una ilusión tuya, también las islas a veces parece que fluctúan sobre las aguas y no es verdad, Qué piensas hacer, si te falta una tripulación, Todavía no lo sé, Podríamos quedarnos a vivir aquí, yo me ofrecería para lavar los barcos que vienen al muelle, y tú, Y yo, Tendrás un oficio, una profesión, como ahora se dice, Tengo, tuve, tendré si fuera preciso, pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy yo cuando esté en ella, No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual. El incendio del cielo iba languideciendo, el agua de repente adquirió un color morado, ahora ni la mujer de la limpieza dudaría que el mar es de verdad tenebroso, por lo menos a ciertas horas.
Dijo el hombre, Dejemos las filosofías para el filósofo del rey, que para eso le pagan, ahora vamos a comer, pero la mujer no estuvo de acuerdo, Primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera. Qué tal lo encontraste, Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo, Bajaste a la bodega, encontraste agua abierta, En el fondo hay alguna, mezclada con el lastre, pero eso me parece que es lo apropiado, le hace bien al barco, Cómo aprendiste esas cosas, Así, Así cómo, Como tú, cuando dijiste al capitán del puerto que aprenderías a navegar en la mar, Todavía no estamos en el mar, Pero ya estamos en el agua, Siempre tuve la idea de que para la navegación sólo hay dos maestros verdaderos, uno es el mar, el otro es el barco, Y el cielo, te olvidas del cielo, Sí, claro, el cielo, Los vientos, Las nubes, El cielo, Sí, el cielo.
En menos de un cuarto de hora habían acabado la vuelta por el barco, una carabela, incluso transformada, no da para grandes paseos. Es bonita, dijo el hombre, pero si no consigo tripulantes suficientes para la maniobra, tendré que ir a decirle al rey que ya no la quiero, Te desanimas a la primera contrariedad, La primera contrariedad fue esperar al rey tres días, y no desistí, Si no encuentras marineros que quieran venir, ya nos las arreglaremos los dos, Estás loca, dos personas solas no serían capaces de gobernar un barco de éstos, yo tendría que estar siempre al timón, y tú, ni vale la pena explicarlo, es una locura, Después veremos, ahora vamos a cenar. Subieron al castillo de popa, el hombre todavía protestando contra lo que llamara locura, allí la mujer de la limpieza abrió el fardel que él había traído, un pan, queso curado, de cabra, aceitunas, una botella de vino. La luna ya estaba a medio palmo sobre el mar, las sombras de la verga y del mástil grande vinieron a tumbarse a sus pies. Es realmente bonita nuestra carabela, dijo la mujer, y enmendó enseguida, La tuya, tu carabela, Supongo que no será mía por mucho tiempo, Navegues o no navegues con ella, la carabela es tuya, te la dio el rey, Se la pedí para buscar una isla desconocida, Pero estas cosas no se hacen de un momento para otro, necesitan su tiempo, ya mi abuelo decía que quien va al mar se avía en tierra, y eso que él no era marinero, Sin marineros no podremos navegar, Eso ya lo has dicho, Y hay que abastecer el barco de las mil cosas necesarias para un viaje como éste, que no se sabe adónde nos llevará, Evidentemente, y después tendremos que esperar a que sea la estación apropiada, y salir con marea buena, y que venga gente al puerto a desearnos buen viaje, Te estás riendo de mí, Nunca me reiría de quien me hizo salir por la puerta de las decisiones, Discúlpame, Y no volveré a pasar por ella, suceda lo que suceda. La luz de la luna iluminaba la cara de la mujer de la limpieza, Es bonita, realmente es bonita, pensó el hombre, y esta vez no se refería a la carabela. La mujer, ésa, no pensó nada, lo habría pensado todo durante aquellos tres días, cuando entreabría de vez en cuando la puerta para ver si aquél aún continuaba fuera, a la espera. No sobró ni una miga de pan o de queso, ni una gota de vino, los huesos de las aceitunas fueron a parar al agua, el suelo está tan limpio como quedó cuando la mujer de la limpieza le pasó el último paño. La sirena de un paquebote que se hacía a la mar soltó un ronquido potente, como debieron de ser los del leviatán, y la mujer dijo, Cuando sea nuestra vez, haremos menos ruido. A pesar de que estaban en el interior del muelle, el agua se onduló un poco al paso del paquebote, y el hombre dijo, Pero nos balancearemos mucho más. Se rieron los dos, después se callaron, pasado un rato uno de ellos opinó que lo mejor sería irse a dormir. No es que yo tenga mucho sueño, y el otro concordó, Ni yo, después se callaron otra vez, la luna subió y continuó subiendo, a cierta altura la mujer dijo, Hay literas abajo, y el hombre dijo, Sí, y entonces fue cuando se levantaron y descendieron a la cubierta, ahí la mujer dijo, Hasta mañana, yo voy para este lado, y el hombre respondió, Y yo para éste, hasta mañana, no dijeron babor o estribor, probablemente porque todavía están practicando en las artes. La mujer volvió atrás, Me había olvidado, se sacó del bolsillo dos cabos de velas, Los encontré cuando limpiaba, pero no tengo cerillas, Yo tengo, dijo el hombre. Ella mantuvo las velas, una en cada mano, él encendió un fósforo, después, abrigando la llama bajo la cúpula de los dedos curvados la llevó con todo el cuidado a los viejos pabilos, la luz prendió, creció lentamente como la de la luna, bañó la cara de la mujer de la limpieza, no sería necesario decir que él pensó, Es bonita, pero lo que ella pensó, sí, Se ve que sólo tiene ojos para la isla desconocida, he aquí cómo se equivocan las personas interpretando miradas, sobre todo al principio. Ella le entregó una vela, dijo, Hasta mañana, duerme bien, él quiso decir lo mismo, de otra manera, Que tengas sueños felices, fue la frase que le salió, dentro de nada, cuando esté abajo, acostado en su litera, se le ocurrirán otras frases, más espiritosas, sobre todo más insinuantes, como se espera que sean las de un hombre cuando está a solas con una mujer. Se preguntaba si ella dormiría, si habría tardado en entrar en el sueño, después imaginó que andaba buscándola y no la encontraba en ningún sitio, que estaban perdidos los dos en un barco enorme, el sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra, la mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor.
Le había deseado buenos sueños, pero fue él quien se pasó toda la noche soñando. Soñó que su carabela navegaba por alta mar, con las tres velas triangulares gloriosamente hinchadas, abriendo camino sobre las olas, mientras él manejaba la rueda del timón y la tripulación descansaba a la sombra. No entendía cómo estaban allí los marineros que en el puerto y en la ciudad se habían negado a embarcar con él para buscar la isla desconocida, probablemente se arrepintieron de la grosera ironía con que lo trataron. Veía animales esparcidos por la cubierta, patos, conejos, gallinas, lo habitual de la crianza doméstica, comiscando los granos de millo o royendo las hojas de col que un marinero les echaba, no se acordaba de cuándo los habían traído para el barco, fuese como fuese, era natural que estuviesen allí, imaginemos que la isla desconocida es, como tantas veces lo fue en el pasado, una isla desierta, lo mejor será jugar sobre seguro, todos sabemos que abrir la puerta de la conejera y agarrar un conejo por las orejas siempre es más fácil que perseguirlo por montes y valles. Del fondo de la bodega sube ahora un relincho de caballos, de mugidos de bueyes, de rebuznos de asnos, las voces de los nobles animales necesarios para el trabajo pesado, y cómo llegaron ellos, cómo pueden caber en una carabela donde la tripulación humana apenas tiene lugar, de súbito el viento dio una cabriola, la vela mayor se movió y ondeó, detrás estaba lo que antes no se veía, un grupo de mujeres que incluso sin contarlas se adivinaba que eran tantas cuantos los marineros, se ocupan de sus cosas de mujeres, todavía no ha llegado el tiempo de ocuparse de otras, está claro que esto sólo puede ser un sueño, en la vida real nunca se ha viajado así. El hombre del timón buscó con los ojos a la mujer de la limpieza y no la vio. Tal vez esté en la litera de estribor, descansando de la limpieza de la cubierta, pensó, pero fue un pensar fingido, porque bien sabe, aunque tampoco sepa cómo lo sabe, que ella a última hora no quiso venir, que saltó para el embarcadero, diciendo desde allí, Adiós, adiós, ya que sólo tienes ojos para la isla desconocida, me voy, y no era verdad, ahora mismo andan los ojos de él pretendiéndola y no la encuentran. En este momento se cubrió el cielo y comenzó a llover y, habiendo llovido, principiaron a brotar innumerables plantas de las filas de sacos de tierra alineados a lo largo de la amurada, no están allí porque se sospeche que no haya tierra bastante en la isla desconocida, sino porque así se ganará tiempo, el día que lleguemos sólo tendremos que trasplantar los árboles frutales, sembrar los granos de las pequeñas cosechas que van madurando aquí, adornar los jardines con las flores que abrirán de estos capullos. El hombre del timón pregunta a los marineros que descansan en cubierta si avistan alguna isla desconocida, y ellos responden que no ven ni de unas ni de otras, pero que están pensando desembarcar en la primera tierra habitada que aparezca, siempre que haya un puerto donde fondear, una taberna donde beber y una cama donde folgar, que aquí no se puede, con toda esta gente junta. Y la isla desconocida, preguntó el hombre del timón, La isla desconocida es cosa inexistente, no pasa de una idea de tu cabeza, los geógrafos del rey fueron a ver en los mapas y declararon que islas por conocer es cosa que se acabó hace mucho tiempo, Debieron haberse quedado en la ciudad, en lugar de venir a entorpecerme la navegación, Andábamos buscando un lugar mejor para vivir y decidimos aprovechar tu viaje, No son marineros, Nunca lo fuimos, Solo no seré capaz de gobernar el barco, Haber pensado en eso antes de pedírselo al rey, el mar no enseña a navegar. Entonces el hombre del timón vio tierra a lo lejos y quiso pasar adelante, hacer cuenta de que ella era el reflejo de otra tierra, una imagen que hubiese venido del otro lado del mundo por el espacio, pero los hombres que nunca habían sido marineros protestaron, dijeron que era allí mismo donde querían desembarcar, Esta es una isla del mapa, gritaron, te mataremos si no nos llevas. Entonces, por sí misma, la carabela viró la proa en dirección a tierra, entró en el puerto y se encostó a la muralla del embarcadero, Pueden irse, dijo el hombre del timón, acto seguido salieron en orden, primero las mujeres, después los hombres, pero no se fueron solos, se llevaron con ellos los patos, los conejos y las gallinas, se llevaron los bueyes, los asnos y los caballos, y hasta las gaviotas, una tras otra, levantaron el vuelo y se fueron del barco, transportando en el pico a sus gaviotillas, proeza que no habían acometido nunca, pero siempre hay una primera vez. El hombre del timón contempló la desbandada en silencio, no hizo nada para retener a quienes lo abandonaban, al menos le habían dejado los árboles, los trigos y las flores, con las trepadoras que se enrollaban a los mástiles y pendían de la amurada como festones. Debido al atropello de la salida se habían roto y derramado los sacos de tierra, de modo que la cubierta era como un campo labrado y sembrado, sólo falta que caiga un poco más de lluvia para que sea un buen año agrícola. Desde que el viaje a la isla desconocida comenzó, no se ha visto comer al hombre del timón, debe de ser porque está soñando, apenas soñando, y si en el sueño les apeteciese un trozo de pan o una manzana, sería un puro invento, nada más. Las raíces de los árboles están penetrando en el armazón del barco, no tardará mucho en que estas velas hinchadas dejen de ser necesarias, bastará que el viento sople en las copas y vaya encaminando la carabela a su destino. Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, estarían escondidos por ahí y pronto decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y es la hora de la siega. Entonces el hombre fijó la rueda del timón y bajó al campo con la hoz en la mano, y, cuando había segado las primeras espigas, vio una sombra al lado de su sombra. Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza, y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas, que no se sabe si ésta es la de babor o la de estribor. Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.

noviembre 28, 2011

And the Gold Star goes for...

Yes !
Me mandaron el diplomita del curso de Combate, expedido por la British Foundation of Dramatic Combat, con la correspondiente estrellita ganada en buena ley !
Para los cortos de vista o de "inglés", el mismo dice:
Certificamos que:
PAOLA MEDRANO
ha aprobado, en opinión de los examinadores, el nivel Básico.
La estrella dorada es otorgada por los examinadores por la excelencia en la técnica.

Jajaja el diplomita es horrendo, más feo que los que tengo del instituto York!!! Pero un lindo recuerdo de una hermosa experiencia...


octubre 14, 2011

Gira por Chile

y si, el 2011 vino con la valija parece no? la piba se la pasa viajando!!!

La oportunidad de viajar a Chile se dio casi como de casualidad, un finde largo que Eve se fue a la costa con las amigas, Sergio se sentía solo, salió el tema Chile en el camarín porque había estado hablando con un actor conocido de él que vive allá, y al otro día decidió irse a Santiago a ver qué onda. Allá marcharon con Totono, con quien visitaron a este pibe que conocía Sergio, este les presentó al dueño de un teatro y volvieron con fechas para mayo. CHAN!
A mi me agarró justo en un momento crucial: dos de las únicas ocho funciones de Ensayarnos me coincidían con las fechas de Chile, limitándome las posibilidades de viaje, y además tenía toda mi energía y recursos puestas en el viaje que estaba organizando desde fin de año, así que entre los problemas de tiempo y de guita,  podía ir solo un finde. Pero recuerdo que le dije a Eve: "estoy segura de que volveremos muchas veces más".Y así parece que viene siendo la cosa porque ya tenemos invitación para enero, eaeapepeeeeee!

O sea que para Alaska esta fue la segunda gira por Chile pero para mi fue la primera, porque sabemos que el primer intento de visita se vio truncado por una serie de sucesos desafortunados que me dejaron abajo del avión, llorando por los pasillos de aeroparque sin consuelo y volando a Santiago por apenas un día, domingo y 1ro de mayo encima, muerrrrrrrto....así y todo estuvo lindo igual.

Ahora fueron 10 días en la capital Chilena, laburando de día para Lenovo y alaskeando a partir de las 18hs, con gran parte del grupete copando un hostel de lo más bonito, bien cuidado, decorado con buen gusto, simple y acogedor, con un jardín hermoso y tremendos sillones donde aterrizar a la madrugada. Quién lo eligió?? mamita...

Esta gira se organizó con tiempo, teniendo en cuenta todo lo que se aprendió de la primera y realmente, con mucho laburo. Todos laburamos en pos de este viaje,  promocionando por mail, haciendo videos, averiguando precios y alojamientos, armando promo en el subte, negociando con el teatro todos los horarios, buscando alumnos para el taller y demases. Algunos laburaron más que otros, obviamente, pero se podría decir que nadie ligó viaje gratis, todos pusieron su cuotita de esfuerzo para el emprendimiento.

Por su parte, la gente del teatro también puso su mejor voluntad. El dueño, Jorge, nos ofreció comer ahí, gratis, la comida que le da a los empleados, titulada "colación". Con Alejandra, la chica que maneja la programación y que era nuestro nexo con él, Eve manejó todo el tema de las fechas y horarios, con funciones en los dos locales de Cachafaz, y hasta incluso nos ayudó a meter la promo del metro. Aclaración: la promo en el metro son 150 entradas gratis que se regalan en el subte y ponen carteles en todas las estaciones, atenti! Publicidad casi gratis (gastás en gráfica y en moverte para meterla)

PERO, siempre aparece un "pero", cuando llegamos nos encontramos con algunos contratiempos. La primera noche, después de la primera función en el local de Patio Bellavista, salimos corriendo en taxi a la segunda función, en Guardia Vieja, que es como irte del centro a Recoleta ponele. Llegamos y nos reciben con un: Hola!! Vinieron a saludarnos!!!. Ejem...no...tenemos función. NADIE SABÍA QUE IBAMOS.  No figurábamos en la grilla de programación que había mandado Alejandra. 
Al día siguiente pasó algo similar, llamamos antes de ir, había gente, corrimos como locos y cuando llegamos Alejandra nos dijo que quedaban solo dos personas, que los demás se habían ido porque era tarde. Media hora hablé con las chicas que quedaban, explicándoles por qué suspendíamos la función y como eran periodistas y nos querían hacer una nota, se quedaron un ratito más esperándonos. Resulta que no eran ellas dos solas, había otras dos esperándonos, a las que descubrimos por la cara de ojete con la que nos preguntaron por qué no arrancábamos. Media hora más de parla y dos pisco sour de regalo lograron ablandar el mal humor de las minas. Con las periodistas lo más bien, vinieron a vernos 3 veces!! Con amigos y fotógrafo incluidos. 
Esa misma noche además, Alejandra nos pasó la feliz noticia de que el domingo no hacíamos función como habíamos planificado porque había milonga y no la podían cortar. Como se imaginarán, la dichosa Alejandra generó una calentura general que comenzó a horadar nuestras frescas capuchitas blancas. 
Cruzamos la cordillera para hacer TODAS las funciones programadas con DOS MESES de anticipación, o sea, ¿qué mierda le pasaba a esta gente? Comimos, masticamos bronca, la ahogamos en un par de tangos y cumbias y nos fuimos a dormir.
El domingo pasamos por la dichosa milonga, en la que había 15 gatos locos. Justo cayó Jorge, con sus pelos enmarañados y cara de "yo no fui" y Sergio se le fue al humo. Negociaron actuar solo en Patio Bellavista (el local más grande y lindo), cambiar algunos horarios para mejor y ver qué hacíamos el próximo viernes, que había partido de Argentina vs Chile. Quedó en enviarnos los nuevos horarios por mail y por supuesto, cuando Alejandra los mandó, no eran lo que habían charlado. Digamos que de estas interferencias en la comunicación había miles, ya no sabíamos si hablábamos otro idioma o si estos dos estaban drogados pero el nivel de paciencia estaba en rojo....
Por suerte la cosa finalmente se ajustó bien y seguimos el resto de la semana sin mayores problemas. Bueno...excepto por el corte de luz del miércoles a las 00 hs, del cual nos avisaron a las 23.15, a pesar de ser un corte programado...me agarró justo al final de mi monólogo del diario y Sergio tuvo que salir a hacer "subime el calefón" iluminándose con las lucecitas de los anteojos, todos atrás de bambalinas con más lucecitas para hacerle el aguante. Fue genial cuando se dio vuelta y se iluminó el culo con los anteojitos jajajaja

Pero bueno, más allá de los inconvenientes o asuntos que había que ir resolviendo, para mi la gira deja un saldo positivo en varios frentes. El principal es que tenemos invitación para ir en enero, incluso de parte de otro teatro también (ojo al piojo!)
Segundo y no menos importante, destaco la capacidad de laburo en equipo. Esta gira específicamente fue el laburo arduo de algunos con la ayuda del resto del equipo.  Y creo que cabe decirlo, con el respaldo de experiencias pasadas que fueron cimentando toda esta iniciativa. Esta gira no sería lo mismo (quizás ni siquiera sería)  sin la previa de la Avant Premiere 2009, Sudaca, Mendoza, Ocho, y las miles de horas y charlas de café que dedicamos desde hace 3 años para ir definiendo el camino. Yo tuve mi año de receso en las reuniones de producción, con la otra obra y el viaje, pero justo se incorporaron otras dos personas que hicieron una gran diferencia: Ana y Jessi. Para la segunda también se sumó Marina.
Como elenco yo creo que crecimos mucho y en los 4 años que llevo en la compañía, coincido plenamente con Sergio cuando dice que este es el mejor equipo, el más parejo, el más comprometido y el que más empuja. Pero insisto, no llegamos hasta acá solamente los que estamos, muchos fueron poniendo su granito de arena aunque no nos hayan acompañado hasta acá.  

Una de las cosas más rescatables para mi fue la convivencia: cada uno de los seres que integramos este grupo nos vimos obligados a vernos la cara todo el día, durante muchos días, y eso no es fácil para nadie. Las mañas se ven con ZOOM si las tenés enfrente las 24hs del día. Extrañar tu casa, tu novio, tu cafetera o tu baño es más complicado cuando tenés que aplacar tus caprichos para poder convivir con otra gente en paz. (Lo único que no pude controlar fueron los ronquidos, so sorry...)
Sin embargo, fue una grata sorpresa saber que las personas con las que comparto camarín, ensayos, y alguna que otra salida ocasional, pueden ser los mejores compañeros de ruta en un viaje como este. Descubrir la paz de Totono, la energía y calidez de Mari y la complicidad de Jessi son perlitas del viaje que yo me guardo para siempre. Ni hablar de los momentos de idiotez generalizada, cuando todas las palabras las decíamos en alemán, o hacíamos los moguis o cantábamos Luis Fonsi para María, la dominicana que limpiaba el hostel. Si hiciéramos el video del "backstage" sería un boom en los pasillos del Borda jajaja (tenemos fans, no es chiste:))

Por mi parte debo reconocer que me pegó mal el cansancio, levantarme todos los días a las 8:30/8:54 para laburar, enloquecer todo el día porque la conexión no funcionaba bien, había mucho laburo, una traductora menos y mucha locura ajena que se montaba a la autoexigencia con la que una vino de fábrica, vio? A eso sumale que después de las 6 pm cerraba la máquina, corría para armar el bolso y salía a volantear con los chicos, no dos horas como hacemos siempre sino un buen rato más hasta que decidíamos arrancar la función. Porque en general estirábamos hasta tener el local más o menos lleno. Y después la hora y pico de función. Y después comer algo (si había) y volver arrastrándonos las 8 cuadras hasta el hostel. Y todos los días nos acostábamos a las 2am o más tarde, lo cual debería ser una papoña para una noctámbula empedernida como yo pero claro, la cuota extra de traqueteo diario se hacía notar mucho al otro día...

Ahora, todo ese cansancio se desvanecía cuando salíamos a hacer fotos por las mesas, cuando hacíamos la corridita del comienzo, cuando salía el primer número, y atrás el otro y atrás el otro, y todo era premiado con risotadas chilenas que disfrutaban de lo que sabemos hacer. Cuando el Cachafaz se llenaba de aplausos nadie sentía cansancio sino vida, la sangre a las chapas, el corazón desaforado, alegría, satisfacción.
El último sábado hicimos dos funciones, una atrás de la otra, dejamos la garganta y toda la energía que nos quedaba en esa despedida. La entrada de la publicidad, con Sergio y las chicas, nunca fue tan divertida, Sergio bailaba como un rockstar y escupía la bebida al público! jajajajaja era la viva expresión de cómo estábamos todos por dentro, LOCOS! 
La última función, mi "actriz" interior sufrió un poco por hacer solamente un número y encima en un personaje que no me es del todo familiar, uno siempre sueña con lucirse lo más posible. Mi "alaskita" interior, en cambio, disfrutó cada minuto de gloria, cada gag de los mozos, cada salida del telo, cada coreo de la metro. Y cuando se cerró el telón se me cayeron las lágrimas. Le pegué un abrazo a Evelyn, que también estaba visiblemente emocionada, y me fui calladita a sacarme el maquillaje para salir otra vez enfundada en mi traje blanco. La cereza del postre la puso Totono, cuando en diálogo consigo mismo pero a viva voz, dijo: Ma sí, yo meto todo desordenado!!! Increíble, hasta al gran maestro zen se le voló la peluca:)

La noche terminó con una ronda de chupi y una picadita invitación del Cachafaz, una espera larga porque estaban haciendo la liquidación de todas las funciones y un momento de estupidez grupal tirándole aceitunitas a Wally, que intentaba dormir en una butaca. Alta puntería demostró Didi, que le clavó como 4 aceitunas en la capucha, mientras los borrachos nos reíamos como si fuera lo más gracioso del mundo. Sin dudas, somos mejores arriba del escenario.... 

A las 7:30 am nos dormimos porque teníamos que armar las valijas para poder salir al otro día directo al aeropuerto, a las 12 del mediodía.

Cuando me subí al avión agarré el diario y había otra nota sobre Steve Jobs, el creador de Apple, que falleció el miércoles pasado, yo me enteré cuando volvimos de la función a las 2am y ya tenía una nota de Lenovo para traducir al respecto. O sea, alto revuelo hubo.
Vos dirás, qué mierda tiene que ver con todo esto?
Los fans se coparon colgando miles de cosas del tipo, me enteré casi de toda su vida en apenas unos clics. Entre las cosas que circulan, se destaca un discurso que el chabón dio a los egresados en una universidad hace unos años. Yo lo había visto hace mucho pero lo miré otra vez. El discurso completo está bueno, acá va escrito y en video, por si lo quieren chusmear: http://www.applesfera.com/curiosidades/discurso-de-steve-jobs-en-la-universidad-de-stanford. Es de esos discursos que dicen esas cosas que parecen tan obvias pero en la práctica no lo son porque a menudo se te olvidan, por eso vale la pena escucharlo. 
Yo rescato esta partecita, cuando habla de cuando lo echaron de Apple, su propia empresa, y empezó de cero y conoció a su actual mujer. Dice:

Estoy convencido de que lo único que me mantenía en curso era que amaba lo que hacía. Deben encontrar lo que realmente les apasiona. Y esto es tan cierto respecto del trabajo como lo es respecto del amor. El trabajo les llenará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es realizar lo que consideran un gran trabajo. Y el único modo de realizar un gran trabajo es amar lo que uno hace. Si no lo han encontrado aún, sigan buscando. No se conformen. Así como sucede con todos los asuntos del corazón, sabrán cuando lo hayan encontrado. Y, así como sucede en cualquier gran relación, mejora más y más a medida que transcurren los años.


Yo puedo decir que hace rato encontré lo que me apasiona y aunque no tengo la fortuna de que sea mi único trabajo, me siento dichosa de poder poder hacerlo todos los fines de semana, sé que cada vez lo hago mejor y ahora encima "for export"! Y también tengo la suerte de haber encontrado con quién compartir esta pasión, no solo fuera de casa sino también adentro:)
Así que a hacerle caso a Steve, queridos colegas, no hay que conformarse, hasta ser multimillonarios como él no paramos:)

octubre 07, 2011

Otro negrito en mi vida

Y si, no me alcanzaba con uno y ahora tengo dos!
Este negrito peludo llegó al mundo el 19 de agosto en Entre Ríos, más exactamente en la casa de mi prima Haydeé.
Al mismo tiempo en Buenos Aires, con mi otro negrito nos poníamos de acuerdo sobre tener o no tener uno más en la familia. Buscamos y buscamos y un buen día la muñe anunció que iban para Entre Ríos y al parecer había varios bebés dispuestos a ser criados en la capital.
Así que el martes 27 de septiembre llegó a casa Orsino, en manos de la muñe, que lo agitaba por la ventanilla como un banderín jajajaj y llorando como un marrano porque después de 4hs de viaje, le cambiaron el verde del litoral por Libertad y Corrientes en hora pico.
Subió toda la escalera llorando a lo loco y prendido con las uñas a mi remera. Cuando llegamos a casa, inspeccionó cada rincón de la casa, incluyendo el hueco que queda entre el horno y la pared, donde ahora reposa una bandeja para trabarle el paso.
El pequeño felino es una bolita negra, con unos pelos locos blancos dispersos en el lomo y unos ojitos entre grises y verdes que se abren de más cuando le querés sacar una foto.
Le gusta morder pies, con o sin zapatillas, corre como si fuera un puma pero con el cuarto trasero destartalado, tiene una obsesión con un rincón del baño que tienen azulejos rotos que adora escarbar, queda atónito cuando el lavarropas descarga agua y se la da de equilibrista en el bordecito del bajomesada.
También le cabe dormir en algún huequito en el escritorio de Martín y treparse a nuestra cama prendido del acolchado.
"mirá, mirá lo que hace!" es el hit de la temporada, somos dos boludos atrás del gato!
La cagada es que el llegó un lunes y yo salí el jueves para Chile!! Ya me debe haber tomado por madre abandónica. Mientras tanto, además de extrañar a ambos, me mata la intriga por saber qué carajo hacen los dos solos en casa!!!

Bueno, el negrito mayor ya me contó que el pendejo se porta mal, le cagó la alfombra nueva, por ejemplo, lo cual lo obligó a pasar horas en internet buscando cómo educar a un gato para cagar donde corresponde. Y al parecer lo logró!! Claro, el chiquito se pensó que el único cabeza dura iba a ser él. Equivocadísimo el gatito:)
Parece que también se sube a la cama, o sea, Martín se duerme después de echarlo ochenta veces y amanece con la bolita felina metida abajo del acolchado! jajajajajajaj 


Y yo acá lejos, perdiéndome el espectáculo:(
Ya volveré y veré cómo y si puedo encauzar a la fiera desacatada. Mientras tanto me divierto sola imaginando a mi dúo de negritos poniéndose mutuamente a  prueba todo el día. 
¿Quién ganará?? Lo sabremos en breve....



agosto 14, 2011

Ibiza-Madrid-Buenos Aires

Volé desde Ibiza a Madrid el jueves 4 de agosto, pasadas las 3pm, porque el vuelo se demoró. Hasta que llegué, bajé del avión, agarré las valijas y las fui a dejar dentro de un locker en la terminal 1,  caminé un buen rato hasta la estación de metro y llegué a la Gran Vía, se hicieron las 7pm.
Madrid resplandecía, había mucha gente pululando y mucho sol. Es como llegar a casa porque a pesar de ser distinta es muy familiar.  Caminé con cara de perdida buscando el local de Sephora, donde las chicas me habían encargado cositas de maquillaje y lo encontré al toque, ¡por suerte! Porque una vez que entrás no sabés cómo salís. Con una bolsita, seguro. Me atendió un rubiecito que era una nena, divino él me llevó al stand donde tenía que comprar las cosas para Roms y le enchufé la lista a la chica porque yo no cazo un fulbo y no quería agarrar cualquier cosa. Me perdí en ese laberinto de marcas de maquillaje, esmaltes y accesorios locos para hacer de tu cara una "monet". Y el rubiecito divino me vio babeando arriba de unos esmaltes franceses y me llevó a la góndola de esmaltes de Sephora, los mismos colores espectaculares y un par de euros más baratos. Se viene con todo el amarillo, te cuento. Me mostró unos apliques para las uñas y me dijo que si los compraba me los ponían ahí gratis. Ahhhh la puta que lo parió!!! Era Mefistófeles ese guacho, ¡llevándome directo al infierno!!! Me miré las uñas, eran un asco, una rota, el esmalte que me habia puesto en el Tower Bridge ya casi borrado, la chica iba a tener mucho laburo conmigo y ya eran las 8, todavía me faltaba conseguir un celu para Chu, todo cerraba a las 10pm, o sea, mirá el esfuerzo que hice que fui, pagué y me escapé de las llamas del infierno. 
Después de recorrer varias tiendas de celulares, incluyendo un vuelo rasante por el Corte Inglés, encontré que lo único liberado que me vendían era caro y pedorro, así que desistí. Chucho se conformará con la blackberry torch que me encontré en el tren? jijiji
Seguí caminando, siguiendo a la manada de gente por las callecitas perpendiculares a la Gran Vía, mucha gente, todas las marcas de ropa y hasta una protesta por las víctimas del franquismo en la estación Callao. Hacía mucho calor, la mochila me había tatuado el vestidito en el zobaco y ya estaban cerrando todos los negocios así que me fui a buscar donde dormir, con un frapuccino en la mano (necesitaba cafeína y combatir el calor). Después de declinar los 80 euros que me pidieron en un par de hoteles 3 estrellas, opté por los hostales de las callecitas internas, porque recordaba que cuando estuve ahi la primera vez, paré en un hostal lindo y barato. Me encontré con el de María Cristina, sobre una calle llena de primeras marcas y dentro de un edificio antiguo que a simple vista parecìa pedorro pero por dentro estaba todo hecho a nuevo, tenía tele, aire y una ducha maravillosa así que ahí me quedé. Me bañé, me pinté las uñas con mi esmalte verde de sephora, me calcé el vestidito rojo y la bandolera amarilla (en honor a la madre patria) y salí de nuevo a las 12 de la noche, a patear un poquito más. Caminé por la calle del hostal para el otro lado, donde descubrí un montón de bares y lugares para comer, mucha gente dando vueltas, doblé por una avenida, me conecté a internet y chequeé google maps para ubicarme donde estaba. Me tomé un subte y me fui al Parque del Retiro. No me animé a entrar sola de noche, no tengo idea cómo está Madrid en aspectos de seguridad pero preferí seguir caminando por la avenida que estaba bien poblada. Pasé por la Puerta de Alcalá, pispeé por las rejas el jardín de los recoletos, retomé la Gran Vía y como vi que la gente se metía por las calles internas los seguí. La cantidad de bares llenos de chicos bellos sin la compañía de ninguna fémina me ubicó en el mapa: estaba en Chueca, el barrio gay. Mucha gente, muchos lugares lindos, muy copado. Caminé un par de cuadras por ahí y volví a la Gran Vía, donde con unos pasitos ya llegué a Fuencarral, la calle de mi hostal, ahora habitada por algunos travestis almodovarianos acodados en algunas esquinas. Digo almodovarianos porque tenían bastante más producción que los travesti bajo presupuesto que tenemos acá en Corrientes. Se ve que el hostal también era parte de Chueca:) 
Me conseguí algo para comer y volví. Me miré un especial de Rafaela Carrá en gallego, bizarro, y me dormí tipo 3am. 

A las 7am amanecí para volver al aeropuerto, agarrar las valijas, tomar el bus a la otra terminal, hacer check in en Iberia, pagar sobrepeso, bajar doscientas escaleras, tomar el trencito a las salas de embarque, comprar perfumes en el freeshop, gastarme las monedas en chucherías y esperar que abrieran el avión y me dejaran embarcar, porque estaba en la fila 27 y arrancaron desde la 30 para arriba. 
Todo esto ejercitando la paciencia porque cuando ya se te acabó el viaje lo único que querés es teletransportarte y aparecer en tu casa pero volar es un gran trámite administrativo con muchos cartelitos e indicaciones para seguir. El trayecto que hace el avión hacia la pista es interminable, tanto que parece un bondi en hora pico y casi me quedo dormida en el despegue. Era obvio en un aeropuerto donde para buscar la valija te tenés que tomar un tren y para cambiar de terminal te tenés que tomar un bus, Barajas es un chinchón que no se termina más. El señor capitán nos avisó que estábamos quintos para despegar así que me pegué una mini siesta y me desperté con el despegue. Esta vez no se movió el techo como en el vuelo de ida, ni hubo madres con ataques de llanto por culpa de hijas adolescentes transtornadas.
La flaca que tenía al lado era copada, una pediatra de casa cuna. Atrás teníamos a un chetito pelotudo que no comía carne y los de Iberia no le tomaron el pedido de la comida. Al principio me dio pena, la verdad, pero cuando se puso denso porque le pareció cool decir constantemente que no comía carne, me empezó a caer mal. Odio la gente que se hace la especial en voz alta. Con la pediatra nos mirábamos con cara de "chetos, qué querés". Iba con la hermana creo, no sé, eran parecidos, ella tenía mucha cara de "zofi". Y se hicieron amigos de la de al lado, otra rubia cheta a la que le tuve que decir "ya me corro" cuando casi me atropella con su valijita mientras guardaba mi mochila, que la guardé en medio segundo pero la chica era visiblemente muy pelotuda. Había una mina con un bebé que lloró todo el viaje, pobrecito, uno no llora porque es grande pero la verdad que las 12 hs arriba del avión con las piernas entumecidas le provocan malestar a cualquiera.
La llegada a BA fue lo que esperaba: una cola larguísima para sellar el pasaporte y muchos argentinos protestando, puteando a la piba que ordenaba la fila porque eran pocos atendiendo, "welcome home" pensé...
Adentro de la valija grande traía el blackberry camuflado, así que cuando pasé por el control puse todas mis energías en que me revisaran la chiquita. El gordo que revisaba el equipaje le dijo al de adelante: "No, no hay problem". Él convencido de que hablaba inglés, eso es catalán gordo:)
Pasan mis valijitas y cuando emerge la chiquita por debajo de los flecos de goma, el gordo me dice:
 G= Qué traés acá querida, cosas de fotografía?
 P= No, chucherías, bijou, un poco de todo.
 G= A ver, mostrame esas chucherías. ¿Dónde estuviste?
 P= (mientras sacaba el candado) En Londres, estudiando, un mes.
 G= Ah sí, ¿qué fuiste a estudiar, el idioma?
 P= No, actuación, y sí, de paso practiqué inglés.
 G= Ah, sos actriz! Mirá vos, recién pasó Daniel Araoz, lo viste?
 P= Sí !! Lo quise saludar pero tenía mucha gente adelante (mientras el gordo revolvía amablemente mis boludeces). Yo también hago humor, como Áraoz, pasa que todavía no me viste en la tele pero mirame la cara que un día de estos ya me vas a ver ahí. 
 G= jaja Claro que sí! dale, andá nomás querida, suerte, no te olvides de los pobres cuando seas famosa !!! 


Qué capo el gordo, además de ver que realmente tenía pelotudeces en la valija creo que le caí simpática, o solo era un gordo cholulo y por las dudas no me revisó más jajajaja.

Salí por la puerta y lo primero que vi fue la naricita del negrito en puntas de pie buscándome. Y los mocos se me aflojaron. Apareció mi papá por un costado y le hice carita de hola y seguí en dirección a chucho, al que me le abrojé como una garrapata y nos comimos a besos mientras la muñe decía "a ver hija, foto!!! " jajajaj Besos y fotos con todos, con la cara de hecha mierda que traía, y volví a garrapatear obvio..
Nos estaban esperando en lo de Laurita con empanadas y coca, y el zoo completo para darle la bienvenida a la tía viajera:)

Siempre me gusta volver a casa después de un viaje, aunque el ascensor no funcione y me tenga que subir los 4 pisos con las valijas. Aunque la ciudad se vea mucho más mugrienta que antes porque mis ojos se acostumbraron a la pulcritud de Londres. Aunque el Obelisco no tenga el brillo del Big Ben ni Corrientes se parezca ni un poquito a los Champs Elysees. Porque la casa de uno no se compara con nada, menos que menos si viene con amorcito incluido, al que extrañaste como una loca todos los días. Porque estuvo bueno viajar sola, tiene su mística, pero no podía dejar  de acordarme de él todo el tiempo, cuando veía alguna boludez que sabía que le gustaría, cuando quería hacer un comentario que solo él entendería, cuando comía algo rico, cuando miraba algo en el teatro, cuando me iba a dormir y me sobraba una almohada. Por eso esta vez me gustó más que nunca volver a casa. Él es mi ciudad preferida.


 

agosto 13, 2011

Rebotando entre trenes, colectivos y aviones

El martes 2 de agosto tenía vuelo a Ibiza a las 21:15 hs, por lo tanto a las 19 tenia que estar en el aeropuerto y por lo tanto a las 18hs tenía que tomar el bus que me llevaba y por lo tanto a las 17.30hs tenía que salir de la casa con las valijas listas para hacer ese trayecto de 20 minutos a pata hasta la parada. Por eso me levanté a las 7am, para terminar con el backup de las fotos y llevar la máquina lo más temprano posible a Lenovo en Hook.
Por más buena voluntad que le pusiera, los procesos van a su ritmo así que mientras las fotos se subían a Picasa, yo iba organizando la valija pequeña, puse a lavar las sábanas de la flaca que me alquiló la habitación, desayuné, me bañé, seleccioné y descarté folletos y revistas que me iban a pesar en la  valija y partí raudamente hacia Waterloo station, tren a Hook, su ruta. Como no llegué al tren que acababa de irse, me tuve que tomar otro y bajar en la mitad para combinar con el de Hook. Llegué a las 12, con el sol en la nuca, caminé a los pedos hacia Lenovo, le dejé la máquina a David y salí disparada. 


Pasé por el Tesco, me compré un potecito de ensalada con boquerones y aceitunas, una coca y unas frutas y me senté en la estación a esperar el fucking tren, que venía 13:30hs.







Puteando me subí al tren, sabía que iba a llegar tarde a la casa, me faltaba terminar la valija, lavar las toallas y llegar a tomar el bus para el aeropuerto. De repente giré la cabeza sin más intención que mirar por la ventanilla y ahí estaba él, solito, prolijo y olvidado en el asiento de la fila de enfrente. Me acerqué y me le senté encima. Cuando corroboré que estábamos solos, lo tomé entre mis manos, lo acaricié y me lo llevé, "vení negrito, vení con mami". Así nos conocimos mi Blackberry y yo jajajajaja. INCREÍBLE. Instantáneamente me acordé de chu, que me había dicho: andá mirando el suelo negrita, seguro te encontrás algo! jajajaa Por un segundo me dio pena la persona que lo perdió, estaba nuevo! Por un segundo literal, obvio, porque en un abrir y cerrar de ojos lo apagué y lo guardé y no lo prendí hasta que llegué a Ibiza. Le había prometido un celu a mi negrito, ¿qué mejor que otro negrito último modelo?
Llegué a las 16hs a la casa, puse a lavar las toallas y terminé de armar la valijita, que fue un quilombo realmente. El lavarropas no terminaba, me puse a vaciar la heladera para dejarle las cosas a Mati junto con la bici, que había quedado en dejarla en la puerta para que la pase a buscar. Las valijas pesaban 200 toneladas cada una, transpiré más que en toda la semana de combate cuando las bajé por la escalera. Saqué la bici, le dejé una nota a mati, terminé de revisar la habitación para no olvidarme de nada y el lavarropas seguía con las malditas toallas. Finalmente terminó, las colgué y salí, tiré la llave por el agujero del buzón y partí por Finchley hacia la parada del colectivo. Eran las 18hs. Llegue a la parada a las 18:20, el colectivo llegó 18:26, subí las valijas al buche, con el consecuente dolor de cintura, y cuando fui a pagar eran 16 libras, no 15 como decía la página, no aceptaba tarjeta y yo tenía la guita justa así que el señor no me quiso llevar, menos que menos esperar que fuera al cajero. Bajé mis valijas, ya derretida porque ese día fue el más caluroso de toda mi estadía en Londres, y me quedé ahí en la parada, anonadada de mi suerte con el transporte. Corrí media cuadra con las dos valijas hasta el cajero, saqué plata y esperé el de las 19hs, que me dejó en la puerta del aeropuerto 19:50, apenas 20 minutos antes de que me cerraran el check in. Mi valija tenía sobrepeso, tuve que tirar cosas y el muchacho se apiadó de mi y me cobró un par de kilos menos.
Con 6hs de sueño en los últimos dos días y todo lo que corrí y traspiré, era un trapo de piso, realmente daba pena y no había forma de mejorar mi cara de muerta. No llegué ni a comprarme una coca en el aeropuerto porque llegué con el tiempo justo para subir. El avión iba repleto de gente excitada, parecía el bondi de un viaje de egresados. Nenes en pedo, nenas rubias de risita histérica, gatos viejos, un par de drogones que se la pasaban yendo y viniendo al baño. Por suerte el servicio de bar incluía cafecito, mi propia droga. 
Llegué a Ibiza tipo 1am, tuve que abrir la valija para sacar mis euros porque me olvidé de ponerlos a mano. Me tomé un taxi, llegué a lo del nene, me duché, Dolo me hizo unos sanguchitos y salimos para Pachá, donde estuvimos un ratito nomás, no sé cómo estaba todavía en pie. Dormí como una chancha desparramada en el sillón del nene hasta el mediodía del miércoles. Ibamos a ir a la playa pero los amigos del nene cambiaron los planes, lo cual a mi hermanito lo estufó sobremanera y su cara no lo disimulaba para nada jajajaja. Terminamos comiendo como cerditos en un restaurant y después nos fuimos a caminar por el centro, volvimos al depto, los chicos se durmieron una siesta y yo me fui a la pile del edificio, a descrifrar el blackberry jaja y a hacer nada de nada por primera vez en varios días:).
A la noche comimos algo, Eugenio se fue a laburar y con Dolo nos fuimos a caminar por la ciudad, donde empieza toda la previa para los boliches, las calles se llenan de gente, los bares explotan, hay puestitos de feria por todos lados y además la noche estaba espectacular. Nos colgamos hablando con una señora argentina que vive allá hace 35 años. En realidad ella se nos colgó a hablar jajaja se ve que tenía nostalgia. Volvimos y me puse a rearmar valijas, la pobre chica presenció en vivo y en directo el quilombo mayúsculo que hice tratando de equilibrar el temita del peso. Le enchufé todas las cremas y maquillajes que me sobraban. Me dormí a las 7am, un toque antes de que llegara el nene de laburar. A las 11am me levanté y salí disparada para el centro, a comprar unos recuerditos que me habían gustado y le regalé al nene una taza de Ibiza jaja parece una boludez pero el chico tiene una sola taza en su casa, así que fue lo único que se me ocurrió que le podía ser útil. Quería regalarle algo para agradecerle la estadía pero cuando le di un relojito loco que compré en Londres, su cara me dijo claramente que no se lo iba a poner nunca, así que improvisé con la tacita a último momento. A las 13hs volví, los desperté para saludarlos y rajé, estuve media hora esperando el taxi en la esquina al rayo del sol pero llegué bien. Almorcé una hamburguesa con gusto a chorizo en el Henry Beans del aeropuerto y volé a Madrid, mi última escala en Europa.

Oh la lá París !

Nunca sabré  por qué siempre me fascinó París. No creo que haya sido el cuento de la cigüeña que nos fumamos de pequeños porque no tiene nada de fascinante un lugar lleno de pajarracos que reparten niños por el mundo! jajaj No sé. Y cuando empecé a aprender francés, la fascinación y la intriga se intensificó. Ni te cuento cuando la pisé por primera vez: todo se confirmó. París, je t'aime
Londres es una ciudad hermosa pero París, ahhhhh, París me puede, el amor es así. Se podría decir que Londres es una chica distinta, moderna y alternativa y París es clásica y sofisticada, con rodete y perlitas. O sea, nada que ver conmigo, jajaj ¿será por eso que me gusta?
Este viaje se trataba de otra cosa para mi, no tenía fines turísticos sino más bien experimentales, vivir en Londres, en una casa londinense, estudiar, mezclarme con gente de otros países, ir al súper, transitar los hábitos de la ciudad, conocer barrios fuera del mapa turístico, ver teatro, otra cosa. París no estaba en el itinerario pero sabía que se me iba a complicar resistirme a cruzar el charco y verla una vez más. El trencito veloz llega en dos horas y media. ¡Acá en dos horas y media llegás al Partido de la costa!!
La tentación, Adolphe y una platita extra que me regalaron mis viejos hicieron posible el encuentro entre la bella Tour Eiffel y yo. Te cuento que ella siempre se quiso sacar una foto conmigo de fondo y ¿por qué negárselo? Lo único que le pedí es que se pusiera linda, eso sí:)


Así que como les conté en el otro post, salimos de Londres a las 5:25 am y llegamos a París pasadas las 8:30 (tienen una hora más)
Arribamos a la Gare du Nord o "África", como le dice Adolphe (se hace el rubio él jajaja). Es verdad que la Gare du Nord es un asco pero no creo que los negros sean los únicos que le escapan al jabón, honestamente. Ya recordaba de mi primer pasada por París que la baranda te tumba, el olor a meo en las proximidades del subte y la mugre de la gente que iba arriba me quedaron grabados en los pelitos de la nariz. Los estereotipos no son inventos che, salen de algún lado, y ahí lo comprobé. Pero yo le perdono la baranda porque la ciudad es hermosa, nada más, le echás un poco de perfume francés y listo!
 

Tomamos el subte por unas estaciones nomás y salimos cerca del colegio donde Adolphe tenía que rendir examen para empezar su curso de verano al otro día. Me dejó en la plaza de St Sulpice, frente a la iglesia del mismo nombre, la del Código da Vinci. Frente también al edificio donde vive Catherine Deneuve !!! ¿¿Adiviná adónde tenía más ganas de entrar? jajajaja Esperé un ratito, por si salía a pasear al perro pero no...No me quedó más alternativa que entrar a la iglesia, de la cual salí en breves minutos porque con la edad me vuelvo cada vez más hereje y las iglesias, por más parisinas y famosas que sean, no me resultan muy agradables. Igual le flasheé unas fotitos, me llamaron mucho la atención las sillitas porque eran muy chiquitas! No probé si me entraba el culo pero a simple vista te digo que no. El santo suplicio será estar sentado ahí?
Caminé por una callecita angostita y vacía, como me indicó mi guía deluxe, era muy temprano y solo estábamos yo, una señora de la época de María Antonieta y una chica que repartía correspondencia que me dijo: Bonjour madame. Bonyugggg !! le chanté, así con la naricita jajaja. Adoro el francés también!!. Y en apenas minutos ya tenía ganas de hablarlo otra vez, iba leyendo carteles, me iba poseyendo de a poco. Igual lo básico ya lo había practicado: Garcon, un cafè au lait avec une croissant, s'il vous plait (mozo, un café con leche con una medialuna por favor). O, un "croque monsieur" (o sea, tostado con quesito derretido arriba). De "fome" no me iba a morir, ya sabemos:)

Caminé bordeando los jardines de Luxemburgo pero antes de meterme me procuré un "pain au chocolat" y quería comprar un cafecito para llevar pero como no encontré, me senté en un barcito. Adolphe terminó su examen en un pedo así que se me sumó al cafecito enseguida. No me mandé la gran resbalada de Carrie en Dior pero me pisé el vestido yendo al baño del bar y me quedé pseudo en bolas, pseudo porque en vez de ñorpi tenía un top o sea que no se vio nada pero igual el archiúnico viejo que estaba desayunando quedó "frappé". Me acomodé y seguí como si nada, obvio! La escena se repetiría un par de veces, era un poco largo mi vestidito jiji y bue...
Con el motorcito aceitado por la cafeína, nos fuimos a los Jardines de Luxemburgo. BELLÍSIMO. Todo está milimétricamente decorado con flores, lo que era el palacio real es hermoso, ahora funciona el Senado ahí. Los jardineros en París deben vivir como reyes porque es increíble que tengan esos jardines en un espacio público! Además había un sol espectacular, y todo se ve más lindo con sol. Por suerte me tocó ese solazo en París, había estado lloviendo durante 15 días, como en Londres, por supuesto que me achicharré todo el día al sol pero chocha, "tres jolie". Se ve que igual a más de uno le agarró calor porque encontré un sacón de piel en un tacho de basura en la calle y una campera tirada al lado de una escultura en medio del jardín! jajajaja el sacón casi me lo agarro, decí que no tenía más lugar en la valija :)


Bueno, ahí a un costado del palacio está la fuente de Médicis, es un poco tétrica porque está como a la sombra y tiene un estanque medio tenebroso del que parece que en cualquier momento sale una mano y te sumerge! Estaba buena igual, es re Macbeth 
(yo en todos lados te quiero poner una obra jiji)


De ahí me fui al Panteón, una tres cuadritas en subida, mientras Adolphe me esperaba en las rejas de los jardines porque el pobre andaba con la valijita todavía, de su finde en Londres. Saqué varias autofotos, no entré porque no me iba alcanzar el día para entrar a todos lados y porque además había que pagar y mi bolsillo estaba "fermé".
Nos tomamos un colectivo rumbo a la Tour Eiffel, de paso iba viendo la ciudad. De repente apareció ella, en el marco de la ventanilla, y empecé a exclamar casi con la misma emoción desmedida de una nenita de 5 años que estaba sentada en la parte de adelante del colectivo, que saltaba como loca prendida a la ventanilla jajajaj yo me moderé un poco porque a la nena le quedaba mejor el gritito y el saltito, a mi me iban a encerrar por "malade".


Me encanta la Tour, tampoco sé bien por qué! Qué se yo, me provoca un babeo inexplicable. También vi el monumento de la paz, que no recuerdo haberlo visto en el `99. Es una estructura moderna, con unos vidrios donde dice "paz" en muchos idiomas. 


De más está decir que saqué fotos como una loca, incluidas un autofoto parfait con Adolphe y una ráfaga de pelotudeces con la torre de fondo. Caminamos por los "Champs de Mars" y paramos a comer un "croque monsieur" y a hidratarnos porque hacía mucho calor. 
Tomamos el metro, Adolphe para su casa a dejar la valija y a ponerse más cómodo, yo me bajé en "Etoile Charles De Gaulle", ese punto de donde salen cinco avenidas y en el medio tenés el Arco del Triunfo. Esta vez crucé por los túneles, como corresponde. Mi primera vez ahí, muy pendeja y desubicada, me mandé a cruzar por la calle y casi quedo incrustada en el pavimento porque es una rotonda, nadie frena.
Me pasé un buen rato ahí mirando el arco y mirando los otros dos arcos que están en la misma línea, el de la Defense y el del Museo del Louvre. Y otro buen rato tratando de sacar una autofoto como la gente (verán que el esfuerzo valió la pena...) Fijate que como mi cámara tiene el efecto ráfaga, según con qué fuerza le daba al botón me disparaba más de una foto, y me agarraba caminando después de la pose, por eso tengo esas tomas locas que parece que desfilo en el arco jij
Desde ahí le di a la pata derecho por la famosa Avenida de Champs Elyseés, llena de negocios, primeras marcas, chucherías, lonitas en la calle con carteras truchas, o sea, un paseo de vidrieras. Tuve que hacer pis claro, en un McDonalds, que tenía tanto glamour como el de Corrientes y Rodriguez Peña. 
Pasé por un mini shopping donde había tiendas topisimas, esculturas extrañas y lucecitas en el piso!!! Eran como balsosas invadidas por luciérnagas, muy chic.
Después de unas cuadras de Louis Vuitton, Citröen y Rolex, llegás a la Place de la Concorde, donde allá lejos y hace tiempo cortaban cabezas con la guillotina!! Ahora (desde hace un par de siglos en realidad) se erige un obelisco de origen egipcio, con una punta dorada y unas inscripciones doradas divinas. A los costados tiene unas fuentes que de repente empezaron a echar agua, donde una chica me auxilió y me sacó foto porque la longitud del brazo no me daba para sacarme la foto sola jajaja.
Seguí caminando por "les Jardins des Tuilleries", donde encontré un poco de sombra (ya estaba color tomate). Los pies me quedaron grises de la tierrita con piedritas, que además se me metían por todos lados. La gente mete las patas en las fuentes con mucha impunidad, no me dio para hacer eso. Cómo te vas a remojar el juanete lleno de tierra en la fuente del Louvre??? Una falta de respeto total...
Hablando de Louvre, el groso aparece justo después de estos jardines, tiene un arco en la puerta (más pequeño que el del Triunfo) y esa pirámide de vidrio que es una belleza. No entiendo nada de paisaje y urbanismo, sé que algunos detestan que hayan puesto esa pirámide hiper moderna en el medio de una reliquia como el Louvre, pero a mi me encanta!!! Es hermosa, queda hermosa.
Por ahí me reencontré con Adolphe, ahora de pantalones cortos y más fresco para seguir yirando conmigo. Y para hacerme de fotógrafo, claro, porque "estas fotos las van a ver tus nietos" sentenció el muchacho y tiene razón. Así que nos esmeramos. Por suerte el vestidito es largo y no se me ven las patas sucias jaja. Le clavamos una fotito de alaska también, para los archivos de wally jijij



Estuvimos un ratito ahí y marchamos en dirección al Sena, cruzamos el Pont des Arts, donde la gente deja candaditos que sellan su amor, o sea que toda la baranda del puente está llena de candados con iniciales, una ternura:)
Nos tomamos un barquito por el río, el Batobus, y la primera parada fue Notre Dame, la famosa catedral donde no pude sacarme una foto como la gente en mi primera visita porque todo Europa se preparaba para el año 2000 y la mayoría de las fachadas estaban tapadas. Así que me desquité, paseamos por ahí, sacamos unas cuantas fotos, había muchísima gente para entrar, una cola interminable. Anduvimos por el barrio latino, pasamos por una tiendita que tenía cosas muy lindas (me tuve que comprar una cajita, claro) y nos sentamos a terracear como hacen los parisinos, en un cafecito que daba al río, donde me invitó un cafecito con una porción de "tarte tatin" que es la misma torta de manzanas que se hace acá pero se pide en francés. De no ser porque no teniamos mucho más tiempo y además nos daba el sol en la jeta, nos hubiésemos quedado un rato más pero partimos, a tomar otra vez el barquito y seguir de recorrida. El batobus dio la vueltita por el Sena, nos despedimos de Notre Dame desde el agua y nuestra próxima parada fue La Mairie, donde está el Hotel De Ville, sede de la municipalidad. A pasitos de ahí comienza la zona de barcitos y callecitas angostitas que alberga la movida gay, librerías con libros usados y a unas cuadras está el Centro Pompidou, al que me hubiese encantado entrar pero tenia miedo de llegar tarde al tren. Enfilamos para Gare du Nord donde me despedí con un abrazo de mi querido Adolphe, un guía de lujo en mi París adorada, que me bancó todo el día a pesar de las pocas horas de sueño, me prestó sus topísimos anteojos de sol y me hizo de fotógrafo encima! Hermoso día, hermosa compañía. Merci beaucoup mon ami:)




Compré cositas en el mini freeshop de la estación y apenas me subí al tren, me desnuqué. La llegada a Londres fue rapidísima y me apuré lo más que pude para llegar a casa, todavía me faltaba hacer backup de no sé cuántos gigas de fotos para poder devolver la máquina que me habían prestado. Hasta las 2am estuve con eso porque me quedé sin batería. Yo, claro. La que necesitaba un backup era yo.

agosto 09, 2011

Weekends in London - 30 y 31 de julio

Un detalle a destacar de mi estadía en Londres: cada finde tuve nueva compañía!
Ahora le tocó el turno a Adolfo, alias Adolphe. Te pongo en tema: con Adolphe y con Matías arrancamos el curso de Shakespeare con Laura allá por el 2008. Con Adolphe pegamos onda enseguida, le colaboré con una Ofelia drogona para su monólogo de Hamlet, me vino a ver al teatro y cuando soltamos la lengua somos las más yeguas del planeta. El muchacho se enganchó con otro muchacho francés y partió para el país galo hace un año y medio, donde estudia 5hs por día el idioma para justificar su estadía allí como estudiante y además dominar el idioma como un nativo para poder seguir estudiando alguna carrera ahí, relacionada con la moda.
La última vez que lo vi en Buenos Aires fue en diciembre de 2009, antes de que se fuera para Francia, porque vino a vernos en la muestra de Shakespeare. Y cuando decidí viajar ahora a Europa le avisé, por las dudas que alguno de los dos se pudiera cruzar el charquito, yo ya tenía a París entre ceja y ceja (depiladas, no como las de maría eugenia). 
¡Y el milagro ocurrió!! Él se vino a Londres por el finde y volvimos juntos el lunes 1ro de agosto a París, donde me hizo de guía "deluxe".
Llegó a Londres el viernes 29, que fue mi último día de clases y mi último día de trabajo, así que recién nos juntamos a las 11 de la noche en el centro de Londres, donde también se sumó Matut que salía del teatro. Comimos unas pizzas en Princis (el lugar preferido de matu) y caminamos un rato, guiados por el gurú claro, porque yo por el centro siempre me perdía jaja. Quedamos en juntarnos el sábado pero no logramos reunirnos los 4 pochoclos de silva: Matut tenía que estudiar y Flor se fue a ver un depto a Tooting, donde va a estar 3 meses trabajando, así que como Adolphe quería ir a la Torre de Londres y yo ya fui en mi primer viaje (ahora estaba tacaña con esas cosas) quedamos en encontrarnos a media mañana en el Tower Bridge. Llegué y paseé un rato sola por ahí, mientras él terminaba su recorrida dentro de la torre. Lo esperé un rato en el puente, tomando sol, contemplando el río y pintándome las uñas, de paso, porque una es así de chota, se pinta las uñas en el puente más lindo de Londres, ¿y qué? 
Cuando llegó, con su chombita naranja impecable y su cartera de Casa Lopez a la que llama "mi vaca", nos dispusimos a hacer las fotos que verán los nietos jajajaja como dice él y tiene mucha razón, no es cuestión de cagar el paisaje vestido como un croto. Nos sacamos fotos uno al otro, le sacamos el cuero a morir a todo bicho que se nos cruzaba, nos reímos mucho jaja. Cruzamos el puente y bajamos por la costanera, donde está el edificio de la municipalidad (el casco de power ranger), había unas exposiciones de fotografías, mucha gente circulando y algún que otro ladri que se disfraza de algo, pone música de gaitas y salta en una pata!! Y yo que creía que teníamos el monopolio de artistas callejeros chantas, jeje, no señor...
Nos pasamos un buen rato probando autofotos para poder salir los dos juntos en alguna foto linda, a estas alturas ya era una experta del disparo en 10 segundos. Además, ya le habíamos confiado la cámara a dos salames desteñidos de origen confuso y sacaron cualquier basofia. Lo más gracioso es que nos perseguían para que les sacáramos fotos a ellos. En realidad, lo perseguían a Adolphe, ojo!. Claro, al morocho argentino le sobraba melanina y ellos dos eran tan desabridos... Y el turro se los charló un rato para sacarse la duda de dónde eran, porque había estado tratando de adivinar su procedencia. No sé si al final les dijo la verdad sobre él mismo, porque el guachito cada tanto se la da de "milanesa", o sea, de italiano de Milano jajajajaja
Así que entre autofoto y autofoto, fuimos caminando bordeando el Támesis, sacándonos chispas como dos locas, me fue contando un poco de su vida en París y de sus planes a futuro para cuando llegue al nivel más avanzado de francés, que sería el próximo enero, o sea, ya es casi un parisino más!!!. 
Pasamos por el Globo, cargamos combustible en un cafecito mirando el río, cruzamos el Millenium Bridge, pasamos por la Catedral de St. Paul's, caminamos hasta el Big Ben, la abadía de Westminster, o sea, el circuito que más transité durante mi estadía. Igual yo encantada, es todo tan lindo que no te cansás de mirarlos. El Big Ben por ejemplo, tiene un efecto hipnótico, te tildás mirando lo dorado de su relojito que parece que lo lustraran todos los días y la perfección de toda la construcción.
Nos cagamos de risa con unos novios que se alquilaron carruaje y unos actores que les hacían de guardias reales. Eran los dos muy feos, la chica se había hecho un bombé en la cabeza que le hacía contrapeso a la nariz, tenían mucha cara de árabes, capaz que toda esa huevada la garpó algún jeque con mucha plata no? Los matamos igual, cual Joan y Melissa Rivers.
Después de las fotitos de rigor y de aplastar un rato el orto en Westminster, me acompañó a casa porque yo quería ver cómo hacíamos para llegar a la estación de tren al otro día, porque salíamos a París el lunes a la madrugada. Él se volvió a su casa a ponerse más bello, yo hice lo mío y probé la ruta en colectivo para llegar a la estación St Pancras pero claro, a josefina catrasca qué le pudo pasar? el colectivo desvió por las obras por los juegos olímpicos y terminé en cualquier lado, tuve que retomar, en fin, lo de siempre. Logré llegar, caminar 2km adentro de la estación para imprimir el ticket de eurostar y salir corriendo a encontrarme con los chicos en la esquina de Leicester Square. Matu estaba en un cumple y llegaba más tarde, Adolfo se perdió y Flor nos abandonó porque le dolía la cabeza, así que tampoco logramos reunirnos los cuatro. Matut nos llevó a un restaurante italiano divino donde comí un "penne vodka" riquísimoooo. Me hicieron reír mucho los dos porque cada uno defiende su ciudad preferida como si fuera la madre! Yo chocha porque en cada lado tenía un guía fanático de la ciudad, ¿qué más podía pedir?
Al otro día Mati y Adolphe se fueron al Portobello Market, donde yo había estado dos findes seguidos, así que los abandoné y me fui a Hampstead Heath, un parque que había en mi barrio y que no había logrado ir a conocer. Una sorpresa total ! Más que parque es una especie de bosque, árboles enormes con unas copas que no dejan entrar la luz, caminitos en pendiente, para perderse... Y tan desprolijo que no parece Londres. De repente salís a la luz y te encontrás con una pérgola gigante, antigua y medio abandonada, no estaba recién pintadita como todo el resto de la ciudad porque no está dentro del circuito turístico. Las fotos no captan lo que es personalmente pero algo de idea te dan de la magia de ese lugar. Ahí tendrían que hacer un "sueño de una noche de verano" o un "Romeo y Julieta", no sé, cualquier cosa! Me saqué todas las autofotos que las baranditas apoyacámara me permitieron. De ahí salí a una avenida que yo ya conocía pero más abajo, una avenida topísima llena de casitas y negocios chetos. Ahí encontré una perlita: un local con cosas para dibujo, pintura, arte en gral, con cositas para chicos y demás monadas primermundistas donde encontré regalito para wally, a quién quería traerle algo original para agradecerle el logo de la reina que tan lindo me dejó. 
De ahí me tomé el subte y me encontré con los chicos en el barrio Little Venice, una preciosura con un canal, barquitos, flores, zarpado de lindo. Estos dos estaban comiendo en un bar italiano encima del canal (cuando yo te digo que matu es el gurú de londres, no te jodo). Hermosísimo ese lugar!!!!!! Nos tuvimos que pedir unas tortas para seguir contemplando ese canal divino con sus barquitos.
Desde ahí hicimos una escala técnica a la panadería donde desayunamos con Mati el día que llegué, GAIL'S, el paraíso para cualquier gordo como una. Matute compró unas cositas y nos llevó en el "Overground", que es como un subte pero que va por arriba, al Candem, el mercado rockero/alternativo donde estuve uno de los primeros findes y donde me "tuve" que comprar una camperita motoquera divina. También era el barrio de Amy Winehouse, fijate vos, así que había cositas de la difunta por todos lados. Nos sentamos al borde del canal (el mismo que pasa por Little Venice) y Matut nos preparó un picnic de lujo: sanguchitos de queso en un pan con ajos caramelizados y un pedazo de torta de zanahoria, la mejor que comí en Londres y eso que probé varias y todas eran muy ricas. Alrededor teníamos rockeros, gente con pelo de colores, la mayoría tomando cerveza y nosotros haciendo picnic gourmet con la versión enrulada de Francis Mallman. SUPERB!
No conforme con ese deleite del paladar, los dos me dejaron entrar en los pasillitos de la ropa y terminé colgada de un vestido que el pakistaní me terminó bajando de 25 a 10 libras, y ninguno de los dos me impidió comprarlo!!!!! Así no se puede...La prenda la podés ver en las fotos de París, te darás cuenta que no podía prescindir de él...
Los chichis se fueron a sus respectivas moradas y yo seguí caminando en dirección a Primrose Hill, un barrio donde viven varias celebrities aunque no me crucé a ninguna (puta che!) y hay una colinita desde donde se ve la ciudad. Todo muy lindo, se ven algunas cositas de la ciudad, no es gran cosa la vista pero el parque es hermoso, como todos los parques de London. Caminé como una yegua hasta que encontré la avenida de mi casa, corrí al super a comprar algo para tomar y alguna otra cosita que me faltaba y a las 22hs me tenía que encontrar con Adolphe y Flor a 8 cuadras de casa así que apenas llegué salí de nuevo, disparada. Nos fuimos los tres a caminar por Hampstead, el barrio cheto que yo recorrí esa misma mañana, pero ya estaba todo medio a punto de cerrar así que nos tomamos un heladito y me despedí de Flor, porque no sabía si íbamos a lograr vernos antes de que me fuera.
Adolphe se vino a dormir conmigo aunque mucho no durmió pobre, apenas dos horitas. Yo tenía que terminar de hacer cosas para Lenovo porque el viernes no había terminado así que me acosté a la 1.30 y a las 3am nos levantamos otra vez para ir a tomar el tren a París.
El vestidito nuevo y un poco de Ada Make up lograron dejarme digna de ser fotografiada en París.