julio 03, 2014

OHMYBLOG!

Volví. Hace rato me lo debía y el día es hoy.

El otro día me colgué leyendo un artículo sobre la crisis de los cuarenta. Con 39 años y 9 meses, me interesó el tema, es comprensible. 
Lo que me pareció más interesante del artículo es que hablaba de que hoy en día muchas personas de cuarenta han vivido acelerados, entonces llegan a este punto de la vida en el que ya cumplieron con todos los objetivos que se habían  propuesto y se encuentran en esta etapa como sin "planes" por delante, o sin grandes logros por concretar.

Ahí me di cuenta de por qué no me pegan los cuarenta, ¡yo siento que recién empiezo! Siempre tengo un proyecto nuevo, siempre estoy abierta a nuevas oportunidades y sin dudas, tengo una larga lista de sueños por concretar. 

Incluso me di cuenta ese día, después de leer el artículo, que este año en que cumplo los 40, es un año con varias primeras veces para mi. Un año de estrenos o de experiencias nuevas. Y parece una pavada pero sabiendo que hay otras personas que sienten un vacío, me doy cuenta de que yo me siento absolutamente dichosa de llena.

Este año por primera vez revisé un libro. O sea, me pagaron por revisar y corregir un libro completo de ficción, algo para lo que se podría decir que estudié en la facultad y nunca había hecho. Y hay que reconocerlo, después de 8 años traduciendo tecnología, es una brisa fresca aplastar el culo un mes completo para laburar en otra cosa, investigar, repasar teorías, leer, leer y leer.

Este año por primera vez hice una participación en tele. Algo que parece mínimo pero que para mí es un objetivo "cumplido", que ahora da paso a otros nuevos objetivos, más tele, "cine", claro que sí!!

También, por  primera vez, voy a cantar en público. Ah sí sí. Finalmente dejé de postergar la necesidad de aprender a cantar y aquí estamos, conociendo mi voz, aprendiendo a usarla y a disfrutarla. Y te estoy ensayando una de Adele y un bolero con acompañamiento de piano, epa!

Y el año recién empieza...así que, estimados 40, me los paso bien por el culo!




diciembre 16, 2012

El día que Campanella me conoció...

Sí, Campanella el director, el del secreto de tus ojos, del hijo de la novia y el hombre de tu vida, sí, ese Campanella !!!

El tipo salió a pasear con su mujer y su hijo en bicicleta. En un momento se separó de ellos para hablar por teléfono, sin darse cuenta que alguien lo escuchaba decir "los dos se amilanan en mi presencia"...vaya uno a saber quiénes eran los cagones !


A metros apenas de su oreja y su celular, había un personal trainer y dos actores entrenando. El que escuchó parte de la conversación fue el personal trainer, qeu lo compartió con su gordita alumna que había quedado medio turula con la pesa mirando si el de gorrita era o no Campanella.
La tarde del sábado venía de sol radiante, calor y un vientito ínfimo que soplaba cada tanto. Los actores chivaban como locos a pasitos de Campanella.

Cada uno siguió con lo suyo, el consagrado director se fue a sentar a un banquito con su familia, más lejos ya de los sudantes artistas, pero la gordita, la más chivada, no le sacó los ojos de encima. De repente, Campanella empezó a desaparecer entre una medianera de arbustos y la gordita soltó todo y corrió, corrió y corrió con el poco aire que le quedaba hasta que estuvo frente a frente con él:
Hola! le dije, con el último aliento y la cara fucsia!!!
El tipo dijo "Hola" pero con un poco de desconfianza..
Seguí: Disculpame la intromisión, que estás con tu familia pero estaba entrenando y te vi, y soy actriz y me encantaría saber a quién le puedo mandar mis datos para trabajar algún día con vos". Hasta ahí me dio el aire jajajaj Campanella se sonrió. "Algún día eh!, no importa cuándo, si tenés una productora o una secretaria que reciba la información yo te la mando!".
Bueno, me dijo, mandame un mail y yo se lo paso a la gente que hace casting. Y me pasó el mail !
Repetí prolijamente y me despedí con un: Bueno, gracias!!! Perdón de nuevo pero no  podía dejar pasar la oportunidad"!!! Y me fui corriendo contenta a compartir este momento con el negrito y mi hermano, el personal trainer!

Seguimos entrenando y al rato volvió a pasar Campanella, que me encontró desparramada en el piso, luchando con la pesa y el "turkish gettup" que había ordenado el profe, miró y se rió, justo me levanté y le tiré: "Acá estoy, entrenando para vos!!!" jajajaja

Así que bueno, yo sé que le encantó conocerme aunque no haya tenido tiempo de arreglarme un poco. Y que no me amilané ni un poco ante su presencia, o sea...

julio 20, 2012

Mi propia religión

A menudo me asalta la duda de por qué no creo en Dios. Por qué no adhiero a ninguna religión. Por qué me dan bronca sus reglas (posta me dan bronca). Me revienta, por ejemplo, que se metan a decirme qué tengo que comer y cuándo (la comida es sagrada para mi, no la religión! ). Me molesta que me exijan seguir convenciones como ir a misa, o comer esa hostia asquerosa, o contarle a un tipo con sotana las pelotudeces que hago y que me castigue poniéndome a rezar una zanata tras otra. Me molesta que me hagan sentir culpable de todo. En conclusión, respeto a todo aquel que profesa devotamente una religión pero a mi me caen como el orto.

Pero lógicamente, alguna vez me he sentido mal por eso. No porque esté rodeada de religiosos en mi vida, nada que ver, sino porque veo que mucha gente siente esa fe que muchos seres humanos depositan en la religión, algunos quizás la redirigen hacia otro lado pero tienen esa fe, creen en algo con fervor, y yo siempre pienso: ¿Y yo? ¿En qué creo con fervor?

Llegué a la conclusión de que creo con fervor en la amistad!!. Sí, así es, siempre fui cultora de la amistad como modo de vida. Mi mamá fue la que más insistió en enseñarme el valor de la amistad y yo creo que fui su mejor alumna, al punto de convertirla en mi propio culto.

Ponele que en esta religión que profeso yo sería como un templo. Este templo siempre tiene las puertas abiertas a nuevos fieles! También he tenido que abrirlas para que salieran otros, por motus propio o por sugerencia mía. Es algo que se sufre pero que a veces es necesario. Este culto no se profesa a la fuerza, solo por convicción. Es fundamental aprender eso. 

Mi culto adhiere al concepto de que cualquier alimento es bienvenido, sin restricciones por fechas ni épocas. Sin restricciones, o sea. La única condición es que haya para todos! 

Tampoco tiene fechas conmemorativas innamovibles, los cumpleaños y los "día del amigo" se organizan el día que se puede juntar la mayor cantidad de fieles. Y a veces hasta ayuda la tecnología, aparecer por Skype a 12mil km de distancia también es una forma de juntarse para el día del amigo :). 

En este culto tampoco hay vírgenes ni se impone caminar kilómetros y kilómetros para ir a verlas. Cada uno se traslada como quiere adónde se le canta. Incluso el templo se traslada. Tampoco tenemos mártires en bolas colgando de ningún lado. A los chongos en bolas los tratamos muy bien:) 

No hay que aprenderse de memoria ninguna oración ni rezarla en un rincón cuando nos portamos mal. El único deber entre los fieles es sentarse a charlar siempre, de pelotudeces o de cosas importantes, tampoco hacemos distinción del material de charla. Es bievenida la charla superflua y necesaria la que resuelve conflictos, despeja dudas o acorta distancias.


Esta religión tampoco exige exclusividad porque la amistad debería ser un culto para todos, no para unos pocos.


O sea que mi fe está depositada en esto, en fomentar, en proteger y cuidar la amistad de todos los amigos que he sabido tener en esta vida. Este es el único culto que me cierra y al que adhiero con total fervor. Yo sé que cuando sea viejita, el templo estará más arruinado pero la fe seguirá intacta y será uno de los más grandes tesoros que me lleve de esta vida.


abril 07, 2012

Amores perros

Esta semana santa nos encuentra con uno menos en la familia: Jens.
Esa pequeña bestia, de pelaje gris perfecto, tiernos ojos celestes y 90 kilos de amor puro, que llegó a la familia hace diez años siendo un cachorrón gigante, finalmente se hizo viejito. 
Esas patonas que supieron dejarme rayones de cariño le empezaron a pesar. Ya no tenía ni fuerzas ni ganas para salir corriendo a recibirte y ladrar masticándose los mofletes que cada vez le colgaban más. Todos vamos a extrañar esos cordones de baba que tanto puteamos cuando sacudía la cabeza y quedaban pegados a la pared o que simplemente te estampaba en la ropa cuando se acercaba a refregar su cuerpazo mimoso. El mismo perrazo  que metía miedo con su tamaño pero por dentro era una fábrica de dulce de leche y que exigía mimos subiéndose a la silla, el miércoles pasado me esperó tirado en su camita, con los ojitos tristes y cansados. Después de varios mimos y mocos, me levantó apenas la cabeza para que le hiciera más mimos, como si me concediera un ratito más para despedirme de él. Y obviamente esa última porción de mimos fue doble, y triple también, con una guarnición de lágrimas y mocos que le dejé tatuados en su cabezota porque el temporal del miércoles para mi era todo mío.
La mascota en una familia es mucho más que un simple animalito. Es como un parque de diversiones al que pueden entrar todos. ¿Quién no se divierte mirando las boludeces que hacen? ¿Quién no se ha gastado un rollo de fotos en su perro? Los más modernos le hacen un álbum y hasta un perfil en Facebook. De este rescaté algunas escaneadas y otras digitales que encontré por ahí. La mascota de la casa es una fuente inagotable de amor porque no distingue de una u otra persona, puede que tengan un preferido pero amor, hay para todos. Esta hermosura, además de amor regalaba toneladas de baba jajaja. En casa teníamos el "trapo de Jens" con el que lo acicalábamos cuando su profusión babosística era excesiva. Fue el primer perro con servicio de "servilleta" constante y el segundo mejor amigo de la familia Medrano.





Gordito hermoso, pichón de mamut, te quise mucho y voy a extrañar ese "guf guf" cada vez que vaya a casa. Lamento no haberte hecho más mimos porque sé que te los merecías. Espero que la estés pasando bomba donde sea que estés, que te haya recibido una esbelta galgo (sí, le gustaban las flaquitas) y que te deje babearla toda!. 
Mandale saludos a Buncho, seguro que se hacen amigos y nos pueden sacar el cuero a todos jaja Porque estoy segura de que no existe un ser humano que merezca tanto y uds dos nos dieron mucho amor y compañía a los cinco.
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febrero 27, 2012

22.2.2012 - se estrella un tren en once

Ahora que escribí la fecha me dio como escalofríos, estoy segura de que algo debe significar tanto patito en fila...

El miércoles 22 de febrero a las 7am llegué de uruguay, después de varias horas de viaje en micro, lidiando con el bolso, puteando porque retiro es un asco, puteando contra la mafia de los taxis, la mugre que te rodea, puteando un poco contra esta ciudad de locos o sea...
llegué a casa a las 8am, hasta que me acomodé, le di unos besos al gatito, me bañé, me hice un café y me puse a laburar, se hicieron casi las 9am. Y ahí nomás me entero que se estrelló un tren en once, me enteré por un comentario que vi en facebook, de ahí enganché el video de la cámara de TBA en yahoo y quedé colgada con los pensamientos que se me venían a la cabeza, onda ¿otra vez un tren?¿cuánto hace de lo de flores? "qué suerte que vine en colectivo", aunque no tuviera un choto que ver el recorrido que hice yo con el recorrido del tren pero así es la cabeza, uno piensa pelotudeces que vienen en el orden que quieren. Atropellando a ese estúpido pensamiento vino el siguiente, "el once debe ser un caos", otro pensamiento pelotudo porque ando siempre por ahí pero nunca a esa hora; "qué horror, a la vuelta de cromañon, es una cuadra maldita!", y así, todos pensamientos del estilo que responden a esas conexiones mentales que uno hace casi instintivamente (aunque la de cromañón fue medio obvia y estoy segura de que la hicimos todos). Me acordé que en ese tren fui a lo de Roms un domingo en diciembre y que me espantó la mugre y la cantidad de puestitos amontonados que rodean la estación, que no se puede ni circular por ahí (y eso que yo pasé un domingo) y entonces imaginé lo que sería ese caos habitual con el caos agregado de una tragedia. Pensé en lo difícil de llegar ahí con ambulancias, en el quilombo de la gente saliendo despavorida de ahí, imágenes en mi cabeza que por supuesto fueron superadas ampliamente por las verdaderas que vi más tarde en la tele. "Y esto será jurisdicción de quién, de macri o de cristina?" fue mi último pensamiento aleatorio, porque en este país bipolar lo primero que pasa es que si es responsable A, sale B a putear y hacer leña del árbol caído,  proliferan los comentarios exaltados en los muros de facebook, y uno que no es ni K ni Cla, vaga por las distintas fuentes de información tratando de encontrar un ápice de objetividad para poder entender qué pasó y tener una opinión lo más propia posible no? Porque si hay algo que detesto es escuchar la misma combineta de palabras en distintas personas como si fueran propias cuando a la legua se nota que son calcadas de algún medio o político de su simpatía. Detesto también la estupidez de los periodistas que aprovechan para hacerse los grosos y salen a rescatar del olvido alguna palabrita que suena importante y tiene el tono grave que combina con la situación, como cuando se inunda algo y salen todos a decir la cantidad de calles "anegadas" que hay. Para esta tragedia desempolvaron la palabrita “desidia”, no sé quién fue el primero pero pasó al estrellato enseguida en todos los medios, en la gente, en facebook, en todos lados.  A mi me encantan las palabras pero detesto ver la dominación lingüística así, tan evidente.

Como tenía mucho por hacer, recién al mediodía miré la tele y qué puedo decir...no te pasa que te sentís como  un poco responsable? Y no tiene que ver con haber votado para un lado o para el otro, sino con la responsabilidad que tenemos todos de exigir lo que corresponde, lo que nos merecemos. Yo particularmente me siento desinformada, no tomo el tren pero no debería importar eso, deberíamos estar todos al tanto de que hace años que un clan de empresarios mafiosos no hace su trabajo, que esos mismos empresarios vienen hace años entongados con el gobierno, que los gobiernos les pasan cifras millonarias en subsidios que ellos usan para hacer negocios, que tienen varias denuncias en su haber ante las que se hace la vista gorda, y  mientras tanto el populacho viaja como el culo y sigue utilizando esos servicios porque no tienen mejores alternativas, porque estamos acostumbrados a bajar la barra de lo aceptable hasta límites que claramente dejan de serlo, porque no tenemos la cultura de quejarnos y exigir lo que nos corresponde, como si la autoestima del pueblo argentino fuera la de una gordita fea que siente que no merece lo mejor. En fin, a mi me agarra esa cosa, me siento responsable… como seguramente se sentirá mucha gente porque en realidad lo somos…
Y entonces pasa algo así y no podés evitar colgarte de la tele para enterarte qué carajo pasó, si hay alguien que conozcas que quizás toma ese tren, si hay algo que puedas hacer para ayudar, aunque muchos de nosotros no tengamos los huevos para ir al lugar del hecho porque seguramente más que ayudar entorpecés y entonces por ahí compartís las listas de heridos o los teléfonos de los hospitales o algo... Te agarra como una necesidad voraz de saber todo pero en mi caso tropieza con la fobia que me da todo este tema de la bipolaridad de la información que nos ha sabido contagiar este gobierno en particular, entonces todo lo que escucho lo tomo con pinzas o directamente escucho discursos fraccionados para no empacharme con la opinión tendenciosa de uno u otro. Es una gran patada en el orto todo esto y lo peor es que además de sentirte responsable, sentís que todo lo que puedas hacer parece ya inútil o ínfimo y tarde, muy tarde…
Entonces ahora mucha gente reclama la rescisión del contrato de estos hijos de puta que tienen trenes, colectivos, micros de larga distancia y no sé cuántos millones de transportes más donde no sé quién tendrá ganas de viajar a partir de ahora. Y muchos esperamos que desaparezca, de la tierra o de las inmediaciones por lo menos, el energúmeno que osó decir que la tragedia tuvo tal magnitud porque la gente tiene la "cultura" de subirse al primer vagón, queriendo decir que por negros cabeza que se amontonan adelante se murieron todos, porque convengamos que eso es lo que entiendo que el señor quiso decir con esa frase tan pero tan forra. O sea, no es culpa de haber puesto en manos de estos soretes los trenes que transportan a tanta gente, no es culpa del estado que les regala plata en forma de subsidios pero no controla qué mierda hacen con la guita, no es culpa de los que inspeccionan los trenes y vías y dejan pasar lo que está mal, o quizás lo informan pero alguno más arriba lo deja pasar, o quizás ese de más arriba también lo informa a otro más arriba y así sucesivamente hasta llegar al que tiene que poner la guita para que esos trenes y vías estén como corresponde pero mejor lo deja pasar, porque tenía pensado poner la guita en otro lado, y hay no sé cuántas denuncias contra esta empresa  por no hacer los mantenimientos correspondientes, y como el ex secretario de transporte es un corrupto que acepta regalos de los conchudos que tienen la concesión del tren entonces esas cositas que estaban mal y que alguien denunció caen en saco roto, porque total ninguno de ellos viaja en ese tren del orto, y a ese ex secretario de transporte ahora lo reemplaza otro que debe ser igual de corrupto y que a las claras no tiene idea de qué mierda hace en ese puesto, que sale a poner la cara pero da una conferencia de prensa en la que dice pelotudeces y no acepta preguntas de la prensa, no vaya a ser que además de las pelotudeces ensayadas vaya a agregar otras improvisadas poco dignas de un secretario de transporte, que responde a cierto ministro, que a su vez fue elegido por cierto mandatario, o sea ELLA, que saca la carta de la viudita triste cuando le conviene porque ni su maravillosa capacidad discursiva la puede salvar de este quilombo. Las pelotudeces que las diga otro, ella mejor se va al calafate a pensar mejor qué mierda hacer. O quizás a esperar que salte algún otro quilombo para que los boludos se olviden (o inventarlo, por ahí le agarra de nuevo un cáncer falso, quién sabe), total tiene una gran cantidad de seguidores que mientras ella se guarda, salen a defenderla como si fuera la madre. La culpa fue de Menem porque privatizó los trenes, y quién estaba en las filas menemistas en esa época? Bingo, la viudita y el difunto. Porque si hay algo más insoportable que saber que se murió mucha gente porque tantos hijos de puta no hacen su trabajo es aguantar los comentarios de los que defienden lo indefendible y que además se olvidan de que, por ejemplo, cuando se incendió cromañon, la parejita gobernante también se recluyó en el calafate. Ahora, cuando se cayó el edificio de Bme Mitre, yo escuché hablar del "cromagnon de macri", en alusión a la falta de controles de la ciudad, y hoy leo espantada como algunos se ofenden ante la mención "del cromañon de cristina" refiriéndose a esta tragedia utilizando la misma metáfora estúpida, porque mi estas son frases pelotudas de algún que otro salame que se quiere hacer el inteligente. El punto es que no deja de llamarme la atención la memoria selectiva de cierta gente…

Ni hablemos de la obviedad de la empresa de echarle la culpa al maquinista,  que gracias a Dios no se murió y si Dios existe y la justicia acompaña, tendrá un buen abogado defensor que le permita defenderse como corresponde. Como si no fuera una carga suficiente haber conducido la bestia donde murieron tantas personas, encima pretenden endilgarle la responsabilidad. Y acá se me ocurren mil preguntas más, estúpidas quizás pero inevitables: cómo puede ser que un maquinón de esos dependa solamente del conductor para frenar? Cómo puede ser que a esta altura de la soirée, con la tecnología que hay en el mundo, no pueda frenar el tren solo o tener algún sensor que lo frene si se detecta una velocidad que no debería? Cómo puede ser que si te tomás un micro larga distancia viajen dos conductores y en estas máquinas vaya un tipo solo? Y haría miles de preguntas más si entendiera algo de trenes....


Y además de todo tenés el clásico caso emblemático, porque cuando pasan estas cosas se muere mucha gente pero siempre hay uno especial. Cuando se cayó el edificio era el viejo hipoacúsico que el hijo buscaba desesperado y apareció después en los escombros, porque hasta que pudieron ingresar a buscarlo el pobre viejo se murió. Ahora fue Lucas, un borrego de 20 años que su madre buscaba como loca, gritando a todos los medios que se le cruzaran porque lo buscaban en todos lados y el pibe no aparecía y 2 días después, y porque los padres pidieron ver las cámaras del tren para saber cómo estaba vestido cuando se subió, recién ahí se pidió otro peritaje y el cuerpo del pibe apareció en el cuarto vagón. Y se pudrió todo...y con justa razón, la gente se puso del orto, todos nos pusimos del orto, porque parece un chiste que después de toda una cruzada para buscar a lucas, carteles por todos lados y la carita del pibe circulando en todos los medios y en las redes sociales, resulta que el pobre pibe estaba ahí, en el tren, y nadie lo vio...
Y otra vez te preguntás, cómo puede ser que no se recorran los vagones de nuevo con perros por ejemplo? Quién se equivocó? ¿No hay una rutina que cumplir en estos casos? Cuando creés que la cosa no puede ser peor, tenés otra prueba más de que somos unos pelotudos ...

Es evidente que algo tenemos que aprender de una buena vez por todas. Siento que hay como un dedito acusador arriba de nuestras cabezas que nos está diciendo: muchachos, déjense de joder, respétense y háganse respetar, esto no puede suceder más, ni esto ni tantas otras aberraciones que siguen sucediendo. No lo aprendieron por las buenas, apréndanlo de la peor manera pero aprendan, manga de pelotudos, ustedes de vivos no tienen ni un pelo...




enero 24, 2012

Y yo que creía que el choreo del año era el precio del subte

Ayer domingo 22 de enero saqué plata del cajero del Citi que está en Corrientes y Callao. Había mucha gente para mi gusto pero saqué igual porque necesitaba guita y lo hice de las terminales del citi, no del cajero porque había cola, aprovechando que soy "cliente".
Cuando vi que me habían depositado el sueldo, quise sacar 180 pesos pero me dijo que el cajero no me podía dar esa cantidad y entonces corté por lo sano y saqué 50, le dije que no al comprobante y me fui a la mierda. Esas terminales son las que metés y sacás la tarjeta y por cada operación que querés hacer te vuelve a pedir que metas la tarjeta y tu clave. El límite de extracción es de 2000 mangos.Yo me llevé 50 y los 1950 restantes los sacó alguna otra persona que ahora está disfrutando de una buena parte de mi sueldo, capaz que pasándola bomba cargando la tarjeta SUBE.

De casualidad entré hoy a ver mi cuenta en internet porque una de las chicas de Lenovo tuvo un problema con la tarjeta de débito y yo por las dudas me fijé. Mi saldo estaba 2000 pesos abajo del que vi ayer. Al borde del soponcio, hago doble clic para ver los movimientos de mi caja y encuentro mi extracción de 50 pesos que hice ayer, pero con fecha de hoy, y atrás de eso una de 1500, otra de 200, otra de 100, y tres más de 50 pesos. Quise comunicarme con el teléfono del Citi pero no tenía la clave, y para sacar la clave no tenía la tarjeta porque nunca me la mandaron, porque nunca tomaron mi cambio de domicilio, ETC ETC ETC.

Imprimí el resumen y me fui al banco, a 10 cuadras de campo de Lenovo, pasando Panamericana. Es una especie de procesión la que hay que hacer para llegar ahí y encontrarte con una recepcionista con cara de orto y gente que te atiende como si fueras una especie de leproso que se encontró una cuenta de citibank por la calle. O peor, un peón trabajador de alguna empresita pseudocheta que quiso depositarte ahí el sueldo, a vos, un pobre clase media roñoso que tiene que laburar, pooobre.

Martina, la divina que me atendió con el último aire que le quedaba de energía (a las 11am) de entrada me trató de loca, me preguntó si quería tomarme un ratito para hacer memoria si no había sacado yo esa plata, como si fuese pelotuda o quisiera chorearle al banco dos lucas, que si fuera así por más que me mandes a hacer memoria, qué otra cosa te voy a decir esssstúpidaaaa?????? Se excusó diciéndome que había gente que hacía estos reclamos y después se acordaba que lo habían sacado ellos la plata.  Ay, ay, ay...Respiré hondo, hondísimo.
Le dije que yo no había hecho esas 6 extracciones entonces la conversación siguió más o menos así:
- Bueno, entonces tenemos que pedir las grabaciones para ver qué pasó pero eso tiene un costo de $25 pesos por cada una de las operaciones
- Son seis extracciones consecutivas, Martina, 6 grabaciones tengo que pagar? 
- ...........(mutis de martina)
- A ver si entiendo, le dije, yo que vengo a ser la víctima del asunto, tengo que pagar 150 pesos para demostrarle al banco que yo no saqué la plata y cuando se den cuenta que se la llevó otro me devuelven esos 150 pesos que te estoy pagando por ver las grabaciones?
- NO, dijo la mina, sin titubear.
¿Las querés pedir?

Y si, son 150 pesos contra 2000, imaginate que sí quiero las grabaciones, en todo caso elevaré el caso a la empresa para que me devuelvan este costo que me están cobrando.
- Mirá me tenés que escribir una carta con todo lo que me dijiste a mi y entonces pedimos las grabaciones para ver qué pasó.
Ok...¿y cuánto tardan en ver las grabaciones?
-  Y, lleva tiempo....
-  ¿Un año, un día, un mes?
-   Y...un mes más o menos...
-  AJÁ...un mes sin esa plata, dije casi por lo bajo...
-  (después de unos segundos de muerte cerebral ) Ah! no, el banco te hace un crédito provisorio  por ese dinero. 
 - Ah, okey...
  

Escribí de nuevo todo lo que le había dicho a ella, llené el formulario para pedir las grabaciones, me dio su tarjeta y me fui.
Por supuesto que apenas llegué a Lenovo hablé con RRHH y les tiré el fardo, si ellos eligen pagarme en ese banco de mierda donde ya tengo varios problemitas, que se hagan cargo. Por suerte una de las chicas ya me puso en contacto con un ejecutivo que quizás pueda ponerle un poco más de onda que Martina. 

Conclusión, qué solos estamos...vos creías que el banco ponía cámaras para tu seguridad...jaja, claro...

Menos mal que me avivé de mirar la cuenta! Porque podrían haber pasado días sin tener la más mínima idea de que me habían choreado así, tan silencionamente.

Decime si no es una lindísima manera de empezar la semana?






diciembre 31, 2011

y se viene el famoso 2012

En estas fechas solemos desearnos unos a otros una lista de hermosos sustantivos abstractos como felicidad, salud, dinero, amor, prosperidad...pero pensándolo, me parece que no sirve de mucho manguearle  todo esto a ningún año nuevo si no tenemos la convicción de querer conseguirlo, ¿no? Claro, a veces queremos pero igual no lo conseguimos, y no, la vida no es justa.
De todos modos, yo soy cultora del esfuerzo porque, en general, nada viene de arriba (por lo menos al ser humano común y corriente). 
O sea que más que pedir creo que hay que hacer.Vos dirás, ¿¿más de lo que hago?? Y sí, siempre hay que laburar, de una forma u otra...Pero ojo, con laburar no me refiero a realizar alguna actividad de 9 a 18 por una remuneración que siempre queda corta. No, eso ya lo hacemos todos y capaz que te conseguís un poco de dinero, de vez en cuando prosperidad y siempre dejando un poco de salud... No, yo te digo de laburar en el sentido de la felicidad, otra cosa. Es más bien poner la carne al asador, o las barbas en remojo o el culo en acción o madrugar para que dios te ayude o hacer el bien sin mirar a quién o en boca cerrada no entran moscas (sí, mejor me callo jaja...)
En fin, lo que quiero decir es que lo que yo le pediría a este nuevo año es que nos cargue a todos con una buena cuota de ganas para seguir peleándola, una enorme dosis de energía para visualizar lo que queremos y perseguirlo, más fuerza para no bajar los brazos, un poco de cintura para encontrar ese huequito para mimarnos, y voluntad para buscar y buscar y finalmente encontrar lo que nos hace felices...a veces está más cerca de lo que creemos...
Como hay gente mucho más sabia que una, que escribe cosas maravillosas como el Sr Saramago, dejo de lado la cháchara y les regalo esta lectura, una joyita que en pocas palabras logra abrir los ojos, el corazón y el alma. Ya lo posteé en otra entrada pero lo pongo de nuevo porque me gusta y qué? jajajaja


Espero que lo disfruten y FELIZ AÑO PARA TODOS !!!!


EL CUENTO DE LA ISLA DESCONOCIDA
Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase, los obsequios que le entregaban a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los vecinos (las personas comenzaban a murmurar, Qué rey tenemos, que no atiende), daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza que, no teniendo en quién mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio, Y tú qué quieres. El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir, después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey. Ocupado como siempre estaba con los obsequios, el rey demoraba la respuesta, y ya no era pequeña señal de atención al bienestar y felicidad del pueblo cuando pedía un informe fundamentado por escrito al primer secretario que, excusado será decirlo, pasaba el encargo al segundo secretario, éste al tercero, sucesivamente, hasta llegar otra vez a la mujer de la limpieza, que opinaba sí o no de acuerdo con el humor con que se hubiera levantado.
Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así. Cuando la mujer de la limpieza le preguntó por el resquicio de la puerta, Y tú qué quieres, el hombre, en vez de pedir, como era la costumbre de todos, un título, una condecoración, o simplemente dinero, respondió. Quiero hablar con el rey, Ya sabes que el rey no puede venir, está en la puerta de los obsequios, respondió la mujer, Pues entonces ve y dile que no me iré de aquí hasta que él venga personalmente para saber lo que quiero, remató el hombre, y se tumbó todo lo largo que era en el rellano, tapándose con una manta porque hacía frío. Entrar y salir sólo pasándole por encima. Ahora, bien, esto suponía un enorme problema, si tenemos en consideración que, de acuerdo con la pragmática de las puertas, sólo se puede atender a un suplicante cada vez, de donde resulta que mientras haya alguien esperando una respuesta, ninguna otra persona podrá aproximarse para exponer sus necesidades o sus ambiciones. A primera vista, quien ganaba con este artículo del reglamento era el rey, puesto que al ser menos numerosa la gente que venía a incomodarlo con lamentos, más tiempo tenía, y más sosiego, para recibir, contemplar y guardar los obsequios. A segunda vista, sin embargo, el rey perdía, y mucho, porque las protestas públicas, al notarse que la respuesta tardaba más de lo que era justo, aumentaban gravemente el descontento social, lo que, a su vez, tenía inmediatas y negativas consecuencias en el flujo de obsequios. En el caso que estamos narrando, el resultado de la ponderación entre los beneficios y los perjuicios fue que el rey, al cabo de tres días, y en real persona, se acercó a la puerta de las peticiones, para saber lo que quería el entrometido que se había negado a encaminar el requerimiento por las pertinentes vías burocráticas. Abre la puerta, dijo el rey a la mujer de la limpieza, y ella preguntó, Toda o sólo un poco.
El rey dudó durante un instante, verdaderamente no le gustaba mucho exponerse a los aires de la calle, pero después reflexionó que parecería mal, aparte de ser indigno de su majestad, hablar con un súbdito a través de una rendija, como si le tuviese miedo, sobre todo asistiendo al coloquio la mujer de la limpieza, que luego iría por ahí diciendo Dios sabe qué, De par en par, ordenó. El hombre que quería un barco se levantó del suelo cuando comenzó a oír los ruidos de los cerrojos, enrolló la manta y se puso a esperar. Estas señales de que finalmente alguien atendería y que por tanto el lugar pronto quedaría desocupado, hicieron aproximarse a la puerta a unos cuantos aspirantes a la liberalidad del trono que andaban por allí, prontos para asaltar el puesto apenas quedase vacío. La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle. La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, preguntó tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo nada más que hacer, pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo. El asombro dejó al rey hasta tal punto desconcertado que la mujer de la limpieza se vio obligada a acercarle una silla de enea, la misma en que ella se sentaba cuando necesitaba trabajar con el hilo y la aguja, pues, además de la limpieza, tenía también la responsabilidad de algunas tareas menores de costura en el palacio, como zurcir las medias de los pajes. Mal sentado, porque la silla de enea era mucho más baja que el trono, el rey buscaba la mejor manera de acomodar las piernas, ora encogiéndolas, ora extendiéndolas para los lados, mientras el hombre que quería un barco esperaba con paciencia la pregunta que seguiría, Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó cuando finalmente se dio por instalado con sufrible comodidad en la silla de la mujer de la limpieza, Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre. Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida, A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio, A nadie, En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe, Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida, Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos nada eres, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre, Bajo mis órdenes, con mis pilotos y mis marineros, No te pido marineros ni piloto, sólo te pido un barco, Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas, También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás. Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar. Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia del palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas. Los gritos de aplauso del público no dejaron que se percibiese el agradecimiento del hombre que vino a pedir un barco, por el movimiento de los labios tanto podría haber dicho Gracias, mi señor, como Ya me las arreglaré, pero lo que nítidamente se oyó fue lo que a continuación dijo el rey, Vas al muelle, preguntas por el capitán del puerto, le dices que te mando yo, y él que te dé el barco, llevas mi tarjeta. El hombre que iba a recibir un barco leyó la tarjeta de visita, donde decía Rey debajo del nombre del rey, y eran éstas las palabras que él había escrito sobre el hombro de la mujer de la limpieza, Entrega al portador un barco, no es necesario que sea grande, pero que navegue bien y sea seguro, no quiero tener remordimientos en la conciencia si las cosas ocurren mal. Cuando el hombre levantó la cabeza, se supone que esta vez iría a agradecer la dádiva, el rey ya se había retirado, sólo estaba la mujer de la limpieza mirándolo con cara de circunstancias. El hombre bajó del peldaño de la puerta, señal de que los otros candidatos podían avanzar por fin, superfluo será explicar que la confusión fue indescriptible, todos queriendo llegar al sitio en primer lugar, pero con tan mala suerte que la puerta ya estaba cerrada otra vez. La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, lo es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza estuvo mirando, ya que, en ese preciso momento, había tomado la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría. No imagina el hombre que, sin haber comenzado a reclutar la tripulación, ya lleva detrás a la futura responsable de los baldeos y otras limpiezas, también es de este modo como el destino acostumbra a comportarse con nosotros, ya está pisándonos los talones, ya extendió la mano para tocarnos en el hombro, y nosotros todavía vamos murmurando, Se acabó, no hay nada más que ver, todo es igual.
Andando, andando, el hombre llegó al puerto, fue al muelle, preguntó por el capitán, y mientras venía, se puso a adivinar cuál sería, de entre los barcos que allí estaban, el que iría a ser suyo, grande ya sabía que no, la tarjeta de visita del rey era muy clara en este punto, por consiguiente quedaban descartados los paquebotes, los cargueros y los navíos de guerra, tampoco podría ser tan pequeño que aguantase mal las fuerzas del viento y los rigores del mar, en este punto también había sido categórico el rey, que navegue bien y sea seguro, fueron éstas sus formales palabras, excluyendo así explícitamente los botes, las falúas y las chalupas, que siendo buenos navegantes, y seguros, cada uno conforme a su condición, no nacieron para surcar los océanos, que es donde se encuentran las islas desconocidas. Un poco apartada de allí, escondida detrás de unos bidones, la mujer de la limpieza pasó los ojos por los barcos atracados, Para mi gusto, aquél, pensó, aunque su opinión no contaba, ni siquiera había sido contratada, vamos a oír antes lo que dirá el capitán del puerto. El capitán vino, leyó la tarjeta, miró al hombre de arriba abajo y le hizo la pregunta que al rey no se le había ocurrido, Sabes navegar, tienes carnet de navegación, a lo que el hombre respondió, Aprenderé en el mar. El capitán dijo, No te lo aconsejaría, capitán soy yo, y no me atrevo con cualquier barco, Dame entonces uno con el que pueda atreverme, no, uno de ésos no, dame un barco que yo respete y que pueda respetarme a mí, Ese lenguaje es de marinero, pero tú no eres marinero, Si tengo el lenguaje, es como si lo fuese. El capitán volvió a leer la tarjeta del rey, después preguntó, Puedes decirme para qué quieres el barco, Para ir en busca de la isla desconocida, Ya no hay islas desconocidas, Lo mismo me dijo el rey, Lo que él sabe de islas lo aprendió conmigo, Es extraño que tú, siendo hombre de mar, me digas eso, que ya no hay islas desconocidas, hombre de tierra soy yo, y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas, Pero tú, si bien entiendo, vas a la búsqueda de una donde nadie haya desembarcado nunca, Lo sabré cuando llegue, Si llegas, Sí, a veces se naufraga en el camino, pero si tal me ocurre, deberás escribir en los anales del puerto que el punto adonde llegué fue ése, Quieres decir que llegar, se llega siempre, No serías quien eres si no lo supieses ya. El capitán del puerto dijo, Voy a darte la embarcación que te conviene. Cuál, Es un barco con mucha experiencia, todavía del tiempo en que toda la gente andaba buscando islas desconocidas, Cuál, Creo que incluso encontró algunas, Cuál, Aquél. Así que la mujer de la limpieza percibió para dónde apuntaba el capitán, salió corriendo de detrás de los bidones y gritó, Es mi barco, es mi barco, hay que perdonarle la insólita reivindicación de propiedad, a todo título abusiva, el barco era aquel que le había gustado, simplemente. Parece una carabela, dijo el hombre, Más o menos, concordó el capitán, en su origen era una carabela, después pasó por arreglos y adaptaciones que la modificaron un poco, Pero continúa siendo una carabela, Sí, en el conjunto conserva el antiguo aire, Y tiene mástiles y velas, Cuando se va en busca de islas desconocidas, es lo más recomendable. La mujer de la limpieza no se contuvo, Para mí no quiero otro, Quién eres tú, preguntó el hombre, No te acuerdas de mí, No tengo idea, Soy la mujer de la limpieza, Qué limpieza, La del palacio del rey, La que abría la puerta de las peticiones, No había otra, Y por qué no estás en el palacio del rey, limpiando y abriendo puertas, Porque las puertas que yo quería ya fueron abiertas y porque de hoy en adelante sólo limpiaré barcos, Entonces estás decidida a ir conmigo en busca de la isla desconocida, Salí del palacio por la puerta de las decisiones, Siendo así, ve para la carabela, mira cómo está aquello, después del tiempo pasado debe precisar de un buen lavado, y ten cuidado con las gaviotas, que no son de fiar, No quieres venir conmigo a conocer tu barco por dentro, Dijiste que era tuyo, Disculpa, fue sólo porque me gustó, Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe de ser la peor manera de gustar. El capitán del puerto interrumpió la conversación, Tengo que entregar las llaves al dueño del barco, a uno o a otro, resuélvanlo, a mí tanto me da, Los barcos tienen llave, preguntó el hombre, Para entrar, no, pero allí están las bodegas y los pañoles, y el camarote del comandante con el diario de a bordo, Ella que se encargue de todo, yo voy a reclutar la tripulación, dijo el hombre, y se apartó.
La mujer de la limpieza fue a la oficina del capitán para recoger las llaves, después entró en el barco, dos cosas le valieron, la escoba del palacio y el aviso contra las gaviotas, todavía no había acabado de atravesar la pasarela que unía la amurada al atracadero y ya las malvadas se precipitaban sobre ella gritando, furiosas, con las fauces abiertas, como si la fueran a devorar allí mismo. No sabían con quién se enfrentaban. La mujer de la limpieza posó el cubo, se guardó las llaves en el seno, plantó bien los pies en la pasarela y, remolineando la escoba como si fuese un espadón de los buenos tiempos, consiguió poner en desbandada a la cuadrilla asesina. Sólo cuando entró en el barco comprendió la ira de las gaviotas, había nidos por todas partes, muchos de ellos abandonados, otros todavía con huevos, y unos pocos con gaviotillas de pico abierto, a la espera de comida, Pues sí, pero será mejor que se muden de aquí, un barco que va en busca de la isla desconocida no puede tener este aspecto, como si fuera un gallinero, dijo. Tiró al agua los nidos vacíos, los otros los dejó, luego veremos. Después se remangó las mangas y se puso a lavar la cubierta. Cuando acabó la dura tarea, abrió el pañol de las velas y procedió a un examen minucioso del estado de las costuras, tanto tiempo sin ir al mar y sin haber soportado los estirones saludables del viento. Las velas son los músculos del barco, basta ver cómo se hinchan cuando se esfuerzan, pero, y eso mismo les sucede a los músculos, si no se les da uso regularmente, se aflojan, se ablandan, pierden nervio. Y las costuras son los nervios de las velas, pensó la mujer de la limpieza, contenta por aprender tan de prisa el arte de la marinería. Encontró deshilachadas algunas bastillas, pero se conformó con señalarlas, dado que para este trabajo no le servían la aguja y el hilo con que zurcía las medias de los pajes antiguamente, o sea, ayer. En cuanto a los otros pañoles, enseguida vio que estaban vacíos. Que el de la pólvora estuviese desabastecido, salvo un polvillo negro en el fondo, que al principio le parecieron cagaditas de ratón, no le importó nada, de hecho no está escrito en ninguna ley, por lo menos hasta donde la sabiduría de una mujer de la limpieza es capaz de alcanzar, que ir por una isla desconocida tenga que ser forzosamente una empresa de guerra. Ya le enfadó, y mucho, la falta absoluta de municiones de boca en el pañol respectivo, no por ella, que estaba de sobra acostumbrada al mal rancho del palacio, sino por el hombre al que dieron este barco, no tarda que el sol se ponga, y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre, que es el dicho de todos los hombres apenas entran en casa, como si sólo ellos tuviesen estómago y sufriesen de la necesidad de llenarlo, Y si trae marineros para la tripulación, que son unos ogros comiendo, entonces no sé cómo nos vamos a gobernar, dijo la mujer de la limpieza.
No merecía la pena preocuparse tanto. El sol acababa de sumirse en el océano cuando el hombre que tenía un barco surgió en el extremo del muelle. Traía un bulto en la mano, pero venía solo y cabizbajo. La mujer de la limpieza fue a esperarlo a la pasarela, antes de que abriera la boca para enterarse de cómo había transcurrido el resto del día, él dijo, Estate tranquila, traigo comida para los dos, Y los marineros, preguntó ella, Como puedes ver, no vino ninguno, Pero los dejaste apalabrados, al menos, volvió a preguntar ella, Me dijeron que ya no hay islas desconocidas, y que, incluso habiéndolas, no iban a dejar el sosiego de sus lares y la buena vida de los barcos de línea para meterse en aventuras oceánicas, a la búsqueda de un imposible, como si todavía estuviéramos en el tiempo del mar tenebroso, Y tú qué les respondiste, Que el mar es siempre tenebroso, Y no les hablaste de la isla desconocida, Cómo podría hablarles de una isla desconocida, si no la conozco, Pero tienes la certeza de que existe, Tanta como de que el mar es tenebroso, En este momento, visto desde aquí, con las aguas color de jade y el cielo como un incendio, de tenebroso no le encuentro nada, Es una ilusión tuya, también las islas a veces parece que fluctúan sobre las aguas y no es verdad, Qué piensas hacer, si te falta una tripulación, Todavía no lo sé, Podríamos quedarnos a vivir aquí, yo me ofrecería para lavar los barcos que vienen al muelle, y tú, Y yo, Tendrás un oficio, una profesión, como ahora se dice, Tengo, tuve, tendré si fuera preciso, pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy yo cuando esté en ella, No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual. El incendio del cielo iba languideciendo, el agua de repente adquirió un color morado, ahora ni la mujer de la limpieza dudaría que el mar es de verdad tenebroso, por lo menos a ciertas horas.
Dijo el hombre, Dejemos las filosofías para el filósofo del rey, que para eso le pagan, ahora vamos a comer, pero la mujer no estuvo de acuerdo, Primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera. Qué tal lo encontraste, Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo, Bajaste a la bodega, encontraste agua abierta, En el fondo hay alguna, mezclada con el lastre, pero eso me parece que es lo apropiado, le hace bien al barco, Cómo aprendiste esas cosas, Así, Así cómo, Como tú, cuando dijiste al capitán del puerto que aprenderías a navegar en la mar, Todavía no estamos en el mar, Pero ya estamos en el agua, Siempre tuve la idea de que para la navegación sólo hay dos maestros verdaderos, uno es el mar, el otro es el barco, Y el cielo, te olvidas del cielo, Sí, claro, el cielo, Los vientos, Las nubes, El cielo, Sí, el cielo.
En menos de un cuarto de hora habían acabado la vuelta por el barco, una carabela, incluso transformada, no da para grandes paseos. Es bonita, dijo el hombre, pero si no consigo tripulantes suficientes para la maniobra, tendré que ir a decirle al rey que ya no la quiero, Te desanimas a la primera contrariedad, La primera contrariedad fue esperar al rey tres días, y no desistí, Si no encuentras marineros que quieran venir, ya nos las arreglaremos los dos, Estás loca, dos personas solas no serían capaces de gobernar un barco de éstos, yo tendría que estar siempre al timón, y tú, ni vale la pena explicarlo, es una locura, Después veremos, ahora vamos a cenar. Subieron al castillo de popa, el hombre todavía protestando contra lo que llamara locura, allí la mujer de la limpieza abrió el fardel que él había traído, un pan, queso curado, de cabra, aceitunas, una botella de vino. La luna ya estaba a medio palmo sobre el mar, las sombras de la verga y del mástil grande vinieron a tumbarse a sus pies. Es realmente bonita nuestra carabela, dijo la mujer, y enmendó enseguida, La tuya, tu carabela, Supongo que no será mía por mucho tiempo, Navegues o no navegues con ella, la carabela es tuya, te la dio el rey, Se la pedí para buscar una isla desconocida, Pero estas cosas no se hacen de un momento para otro, necesitan su tiempo, ya mi abuelo decía que quien va al mar se avía en tierra, y eso que él no era marinero, Sin marineros no podremos navegar, Eso ya lo has dicho, Y hay que abastecer el barco de las mil cosas necesarias para un viaje como éste, que no se sabe adónde nos llevará, Evidentemente, y después tendremos que esperar a que sea la estación apropiada, y salir con marea buena, y que venga gente al puerto a desearnos buen viaje, Te estás riendo de mí, Nunca me reiría de quien me hizo salir por la puerta de las decisiones, Discúlpame, Y no volveré a pasar por ella, suceda lo que suceda. La luz de la luna iluminaba la cara de la mujer de la limpieza, Es bonita, realmente es bonita, pensó el hombre, y esta vez no se refería a la carabela. La mujer, ésa, no pensó nada, lo habría pensado todo durante aquellos tres días, cuando entreabría de vez en cuando la puerta para ver si aquél aún continuaba fuera, a la espera. No sobró ni una miga de pan o de queso, ni una gota de vino, los huesos de las aceitunas fueron a parar al agua, el suelo está tan limpio como quedó cuando la mujer de la limpieza le pasó el último paño. La sirena de un paquebote que se hacía a la mar soltó un ronquido potente, como debieron de ser los del leviatán, y la mujer dijo, Cuando sea nuestra vez, haremos menos ruido. A pesar de que estaban en el interior del muelle, el agua se onduló un poco al paso del paquebote, y el hombre dijo, Pero nos balancearemos mucho más. Se rieron los dos, después se callaron, pasado un rato uno de ellos opinó que lo mejor sería irse a dormir. No es que yo tenga mucho sueño, y el otro concordó, Ni yo, después se callaron otra vez, la luna subió y continuó subiendo, a cierta altura la mujer dijo, Hay literas abajo, y el hombre dijo, Sí, y entonces fue cuando se levantaron y descendieron a la cubierta, ahí la mujer dijo, Hasta mañana, yo voy para este lado, y el hombre respondió, Y yo para éste, hasta mañana, no dijeron babor o estribor, probablemente porque todavía están practicando en las artes. La mujer volvió atrás, Me había olvidado, se sacó del bolsillo dos cabos de velas, Los encontré cuando limpiaba, pero no tengo cerillas, Yo tengo, dijo el hombre. Ella mantuvo las velas, una en cada mano, él encendió un fósforo, después, abrigando la llama bajo la cúpula de los dedos curvados la llevó con todo el cuidado a los viejos pabilos, la luz prendió, creció lentamente como la de la luna, bañó la cara de la mujer de la limpieza, no sería necesario decir que él pensó, Es bonita, pero lo que ella pensó, sí, Se ve que sólo tiene ojos para la isla desconocida, he aquí cómo se equivocan las personas interpretando miradas, sobre todo al principio. Ella le entregó una vela, dijo, Hasta mañana, duerme bien, él quiso decir lo mismo, de otra manera, Que tengas sueños felices, fue la frase que le salió, dentro de nada, cuando esté abajo, acostado en su litera, se le ocurrirán otras frases, más espiritosas, sobre todo más insinuantes, como se espera que sean las de un hombre cuando está a solas con una mujer. Se preguntaba si ella dormiría, si habría tardado en entrar en el sueño, después imaginó que andaba buscándola y no la encontraba en ningún sitio, que estaban perdidos los dos en un barco enorme, el sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra, la mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor.
Le había deseado buenos sueños, pero fue él quien se pasó toda la noche soñando. Soñó que su carabela navegaba por alta mar, con las tres velas triangulares gloriosamente hinchadas, abriendo camino sobre las olas, mientras él manejaba la rueda del timón y la tripulación descansaba a la sombra. No entendía cómo estaban allí los marineros que en el puerto y en la ciudad se habían negado a embarcar con él para buscar la isla desconocida, probablemente se arrepintieron de la grosera ironía con que lo trataron. Veía animales esparcidos por la cubierta, patos, conejos, gallinas, lo habitual de la crianza doméstica, comiscando los granos de millo o royendo las hojas de col que un marinero les echaba, no se acordaba de cuándo los habían traído para el barco, fuese como fuese, era natural que estuviesen allí, imaginemos que la isla desconocida es, como tantas veces lo fue en el pasado, una isla desierta, lo mejor será jugar sobre seguro, todos sabemos que abrir la puerta de la conejera y agarrar un conejo por las orejas siempre es más fácil que perseguirlo por montes y valles. Del fondo de la bodega sube ahora un relincho de caballos, de mugidos de bueyes, de rebuznos de asnos, las voces de los nobles animales necesarios para el trabajo pesado, y cómo llegaron ellos, cómo pueden caber en una carabela donde la tripulación humana apenas tiene lugar, de súbito el viento dio una cabriola, la vela mayor se movió y ondeó, detrás estaba lo que antes no se veía, un grupo de mujeres que incluso sin contarlas se adivinaba que eran tantas cuantos los marineros, se ocupan de sus cosas de mujeres, todavía no ha llegado el tiempo de ocuparse de otras, está claro que esto sólo puede ser un sueño, en la vida real nunca se ha viajado así. El hombre del timón buscó con los ojos a la mujer de la limpieza y no la vio. Tal vez esté en la litera de estribor, descansando de la limpieza de la cubierta, pensó, pero fue un pensar fingido, porque bien sabe, aunque tampoco sepa cómo lo sabe, que ella a última hora no quiso venir, que saltó para el embarcadero, diciendo desde allí, Adiós, adiós, ya que sólo tienes ojos para la isla desconocida, me voy, y no era verdad, ahora mismo andan los ojos de él pretendiéndola y no la encuentran. En este momento se cubrió el cielo y comenzó a llover y, habiendo llovido, principiaron a brotar innumerables plantas de las filas de sacos de tierra alineados a lo largo de la amurada, no están allí porque se sospeche que no haya tierra bastante en la isla desconocida, sino porque así se ganará tiempo, el día que lleguemos sólo tendremos que trasplantar los árboles frutales, sembrar los granos de las pequeñas cosechas que van madurando aquí, adornar los jardines con las flores que abrirán de estos capullos. El hombre del timón pregunta a los marineros que descansan en cubierta si avistan alguna isla desconocida, y ellos responden que no ven ni de unas ni de otras, pero que están pensando desembarcar en la primera tierra habitada que aparezca, siempre que haya un puerto donde fondear, una taberna donde beber y una cama donde folgar, que aquí no se puede, con toda esta gente junta. Y la isla desconocida, preguntó el hombre del timón, La isla desconocida es cosa inexistente, no pasa de una idea de tu cabeza, los geógrafos del rey fueron a ver en los mapas y declararon que islas por conocer es cosa que se acabó hace mucho tiempo, Debieron haberse quedado en la ciudad, en lugar de venir a entorpecerme la navegación, Andábamos buscando un lugar mejor para vivir y decidimos aprovechar tu viaje, No son marineros, Nunca lo fuimos, Solo no seré capaz de gobernar el barco, Haber pensado en eso antes de pedírselo al rey, el mar no enseña a navegar. Entonces el hombre del timón vio tierra a lo lejos y quiso pasar adelante, hacer cuenta de que ella era el reflejo de otra tierra, una imagen que hubiese venido del otro lado del mundo por el espacio, pero los hombres que nunca habían sido marineros protestaron, dijeron que era allí mismo donde querían desembarcar, Esta es una isla del mapa, gritaron, te mataremos si no nos llevas. Entonces, por sí misma, la carabela viró la proa en dirección a tierra, entró en el puerto y se encostó a la muralla del embarcadero, Pueden irse, dijo el hombre del timón, acto seguido salieron en orden, primero las mujeres, después los hombres, pero no se fueron solos, se llevaron con ellos los patos, los conejos y las gallinas, se llevaron los bueyes, los asnos y los caballos, y hasta las gaviotas, una tras otra, levantaron el vuelo y se fueron del barco, transportando en el pico a sus gaviotillas, proeza que no habían acometido nunca, pero siempre hay una primera vez. El hombre del timón contempló la desbandada en silencio, no hizo nada para retener a quienes lo abandonaban, al menos le habían dejado los árboles, los trigos y las flores, con las trepadoras que se enrollaban a los mástiles y pendían de la amurada como festones. Debido al atropello de la salida se habían roto y derramado los sacos de tierra, de modo que la cubierta era como un campo labrado y sembrado, sólo falta que caiga un poco más de lluvia para que sea un buen año agrícola. Desde que el viaje a la isla desconocida comenzó, no se ha visto comer al hombre del timón, debe de ser porque está soñando, apenas soñando, y si en el sueño les apeteciese un trozo de pan o una manzana, sería un puro invento, nada más. Las raíces de los árboles están penetrando en el armazón del barco, no tardará mucho en que estas velas hinchadas dejen de ser necesarias, bastará que el viento sople en las copas y vaya encaminando la carabela a su destino. Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, estarían escondidos por ahí y pronto decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y es la hora de la siega. Entonces el hombre fijó la rueda del timón y bajó al campo con la hoz en la mano, y, cuando había segado las primeras espigas, vio una sombra al lado de su sombra. Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza, y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas, que no se sabe si ésta es la de babor o la de estribor. Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.

noviembre 28, 2011

And the Gold Star goes for...

Yes !
Me mandaron el diplomita del curso de Combate, expedido por la British Foundation of Dramatic Combat, con la correspondiente estrellita ganada en buena ley !
Para los cortos de vista o de "inglés", el mismo dice:
Certificamos que:
PAOLA MEDRANO
ha aprobado, en opinión de los examinadores, el nivel Básico.
La estrella dorada es otorgada por los examinadores por la excelencia en la técnica.

Jajaja el diplomita es horrendo, más feo que los que tengo del instituto York!!! Pero un lindo recuerdo de una hermosa experiencia...


octubre 14, 2011

Gira por Chile

y si, el 2011 vino con la valija parece no? la piba se la pasa viajando!!!

La oportunidad de viajar a Chile se dio casi como de casualidad, un finde largo que Eve se fue a la costa con las amigas, Sergio se sentía solo, salió el tema Chile en el camarín porque había estado hablando con un actor conocido de él que vive allá, y al otro día decidió irse a Santiago a ver qué onda. Allá marcharon con Totono, con quien visitaron a este pibe que conocía Sergio, este les presentó al dueño de un teatro y volvieron con fechas para mayo. CHAN!
A mi me agarró justo en un momento crucial: dos de las únicas ocho funciones de Ensayarnos me coincidían con las fechas de Chile, limitándome las posibilidades de viaje, y además tenía toda mi energía y recursos puestas en el viaje que estaba organizando desde fin de año, así que entre los problemas de tiempo y de guita,  podía ir solo un finde. Pero recuerdo que le dije a Eve: "estoy segura de que volveremos muchas veces más".Y así parece que viene siendo la cosa porque ya tenemos invitación para enero, eaeapepeeeeee!

O sea que para Alaska esta fue la segunda gira por Chile pero para mi fue la primera, porque sabemos que el primer intento de visita se vio truncado por una serie de sucesos desafortunados que me dejaron abajo del avión, llorando por los pasillos de aeroparque sin consuelo y volando a Santiago por apenas un día, domingo y 1ro de mayo encima, muerrrrrrrto....así y todo estuvo lindo igual.

Ahora fueron 10 días en la capital Chilena, laburando de día para Lenovo y alaskeando a partir de las 18hs, con gran parte del grupete copando un hostel de lo más bonito, bien cuidado, decorado con buen gusto, simple y acogedor, con un jardín hermoso y tremendos sillones donde aterrizar a la madrugada. Quién lo eligió?? mamita...

Esta gira se organizó con tiempo, teniendo en cuenta todo lo que se aprendió de la primera y realmente, con mucho laburo. Todos laburamos en pos de este viaje,  promocionando por mail, haciendo videos, averiguando precios y alojamientos, armando promo en el subte, negociando con el teatro todos los horarios, buscando alumnos para el taller y demases. Algunos laburaron más que otros, obviamente, pero se podría decir que nadie ligó viaje gratis, todos pusieron su cuotita de esfuerzo para el emprendimiento.

Por su parte, la gente del teatro también puso su mejor voluntad. El dueño, Jorge, nos ofreció comer ahí, gratis, la comida que le da a los empleados, titulada "colación". Con Alejandra, la chica que maneja la programación y que era nuestro nexo con él, Eve manejó todo el tema de las fechas y horarios, con funciones en los dos locales de Cachafaz, y hasta incluso nos ayudó a meter la promo del metro. Aclaración: la promo en el metro son 150 entradas gratis que se regalan en el subte y ponen carteles en todas las estaciones, atenti! Publicidad casi gratis (gastás en gráfica y en moverte para meterla)

PERO, siempre aparece un "pero", cuando llegamos nos encontramos con algunos contratiempos. La primera noche, después de la primera función en el local de Patio Bellavista, salimos corriendo en taxi a la segunda función, en Guardia Vieja, que es como irte del centro a Recoleta ponele. Llegamos y nos reciben con un: Hola!! Vinieron a saludarnos!!!. Ejem...no...tenemos función. NADIE SABÍA QUE IBAMOS.  No figurábamos en la grilla de programación que había mandado Alejandra. 
Al día siguiente pasó algo similar, llamamos antes de ir, había gente, corrimos como locos y cuando llegamos Alejandra nos dijo que quedaban solo dos personas, que los demás se habían ido porque era tarde. Media hora hablé con las chicas que quedaban, explicándoles por qué suspendíamos la función y como eran periodistas y nos querían hacer una nota, se quedaron un ratito más esperándonos. Resulta que no eran ellas dos solas, había otras dos esperándonos, a las que descubrimos por la cara de ojete con la que nos preguntaron por qué no arrancábamos. Media hora más de parla y dos pisco sour de regalo lograron ablandar el mal humor de las minas. Con las periodistas lo más bien, vinieron a vernos 3 veces!! Con amigos y fotógrafo incluidos. 
Esa misma noche además, Alejandra nos pasó la feliz noticia de que el domingo no hacíamos función como habíamos planificado porque había milonga y no la podían cortar. Como se imaginarán, la dichosa Alejandra generó una calentura general que comenzó a horadar nuestras frescas capuchitas blancas. 
Cruzamos la cordillera para hacer TODAS las funciones programadas con DOS MESES de anticipación, o sea, ¿qué mierda le pasaba a esta gente? Comimos, masticamos bronca, la ahogamos en un par de tangos y cumbias y nos fuimos a dormir.
El domingo pasamos por la dichosa milonga, en la que había 15 gatos locos. Justo cayó Jorge, con sus pelos enmarañados y cara de "yo no fui" y Sergio se le fue al humo. Negociaron actuar solo en Patio Bellavista (el local más grande y lindo), cambiar algunos horarios para mejor y ver qué hacíamos el próximo viernes, que había partido de Argentina vs Chile. Quedó en enviarnos los nuevos horarios por mail y por supuesto, cuando Alejandra los mandó, no eran lo que habían charlado. Digamos que de estas interferencias en la comunicación había miles, ya no sabíamos si hablábamos otro idioma o si estos dos estaban drogados pero el nivel de paciencia estaba en rojo....
Por suerte la cosa finalmente se ajustó bien y seguimos el resto de la semana sin mayores problemas. Bueno...excepto por el corte de luz del miércoles a las 00 hs, del cual nos avisaron a las 23.15, a pesar de ser un corte programado...me agarró justo al final de mi monólogo del diario y Sergio tuvo que salir a hacer "subime el calefón" iluminándose con las lucecitas de los anteojos, todos atrás de bambalinas con más lucecitas para hacerle el aguante. Fue genial cuando se dio vuelta y se iluminó el culo con los anteojitos jajajaja

Pero bueno, más allá de los inconvenientes o asuntos que había que ir resolviendo, para mi la gira deja un saldo positivo en varios frentes. El principal es que tenemos invitación para ir en enero, incluso de parte de otro teatro también (ojo al piojo!)
Segundo y no menos importante, destaco la capacidad de laburo en equipo. Esta gira específicamente fue el laburo arduo de algunos con la ayuda del resto del equipo.  Y creo que cabe decirlo, con el respaldo de experiencias pasadas que fueron cimentando toda esta iniciativa. Esta gira no sería lo mismo (quizás ni siquiera sería)  sin la previa de la Avant Premiere 2009, Sudaca, Mendoza, Ocho, y las miles de horas y charlas de café que dedicamos desde hace 3 años para ir definiendo el camino. Yo tuve mi año de receso en las reuniones de producción, con la otra obra y el viaje, pero justo se incorporaron otras dos personas que hicieron una gran diferencia: Ana y Jessi. Para la segunda también se sumó Marina.
Como elenco yo creo que crecimos mucho y en los 4 años que llevo en la compañía, coincido plenamente con Sergio cuando dice que este es el mejor equipo, el más parejo, el más comprometido y el que más empuja. Pero insisto, no llegamos hasta acá solamente los que estamos, muchos fueron poniendo su granito de arena aunque no nos hayan acompañado hasta acá.  

Una de las cosas más rescatables para mi fue la convivencia: cada uno de los seres que integramos este grupo nos vimos obligados a vernos la cara todo el día, durante muchos días, y eso no es fácil para nadie. Las mañas se ven con ZOOM si las tenés enfrente las 24hs del día. Extrañar tu casa, tu novio, tu cafetera o tu baño es más complicado cuando tenés que aplacar tus caprichos para poder convivir con otra gente en paz. (Lo único que no pude controlar fueron los ronquidos, so sorry...)
Sin embargo, fue una grata sorpresa saber que las personas con las que comparto camarín, ensayos, y alguna que otra salida ocasional, pueden ser los mejores compañeros de ruta en un viaje como este. Descubrir la paz de Totono, la energía y calidez de Mari y la complicidad de Jessi son perlitas del viaje que yo me guardo para siempre. Ni hablar de los momentos de idiotez generalizada, cuando todas las palabras las decíamos en alemán, o hacíamos los moguis o cantábamos Luis Fonsi para María, la dominicana que limpiaba el hostel. Si hiciéramos el video del "backstage" sería un boom en los pasillos del Borda jajaja (tenemos fans, no es chiste:))

Por mi parte debo reconocer que me pegó mal el cansancio, levantarme todos los días a las 8:30/8:54 para laburar, enloquecer todo el día porque la conexión no funcionaba bien, había mucho laburo, una traductora menos y mucha locura ajena que se montaba a la autoexigencia con la que una vino de fábrica, vio? A eso sumale que después de las 6 pm cerraba la máquina, corría para armar el bolso y salía a volantear con los chicos, no dos horas como hacemos siempre sino un buen rato más hasta que decidíamos arrancar la función. Porque en general estirábamos hasta tener el local más o menos lleno. Y después la hora y pico de función. Y después comer algo (si había) y volver arrastrándonos las 8 cuadras hasta el hostel. Y todos los días nos acostábamos a las 2am o más tarde, lo cual debería ser una papoña para una noctámbula empedernida como yo pero claro, la cuota extra de traqueteo diario se hacía notar mucho al otro día...

Ahora, todo ese cansancio se desvanecía cuando salíamos a hacer fotos por las mesas, cuando hacíamos la corridita del comienzo, cuando salía el primer número, y atrás el otro y atrás el otro, y todo era premiado con risotadas chilenas que disfrutaban de lo que sabemos hacer. Cuando el Cachafaz se llenaba de aplausos nadie sentía cansancio sino vida, la sangre a las chapas, el corazón desaforado, alegría, satisfacción.
El último sábado hicimos dos funciones, una atrás de la otra, dejamos la garganta y toda la energía que nos quedaba en esa despedida. La entrada de la publicidad, con Sergio y las chicas, nunca fue tan divertida, Sergio bailaba como un rockstar y escupía la bebida al público! jajajajaja era la viva expresión de cómo estábamos todos por dentro, LOCOS! 
La última función, mi "actriz" interior sufrió un poco por hacer solamente un número y encima en un personaje que no me es del todo familiar, uno siempre sueña con lucirse lo más posible. Mi "alaskita" interior, en cambio, disfrutó cada minuto de gloria, cada gag de los mozos, cada salida del telo, cada coreo de la metro. Y cuando se cerró el telón se me cayeron las lágrimas. Le pegué un abrazo a Evelyn, que también estaba visiblemente emocionada, y me fui calladita a sacarme el maquillaje para salir otra vez enfundada en mi traje blanco. La cereza del postre la puso Totono, cuando en diálogo consigo mismo pero a viva voz, dijo: Ma sí, yo meto todo desordenado!!! Increíble, hasta al gran maestro zen se le voló la peluca:)

La noche terminó con una ronda de chupi y una picadita invitación del Cachafaz, una espera larga porque estaban haciendo la liquidación de todas las funciones y un momento de estupidez grupal tirándole aceitunitas a Wally, que intentaba dormir en una butaca. Alta puntería demostró Didi, que le clavó como 4 aceitunas en la capucha, mientras los borrachos nos reíamos como si fuera lo más gracioso del mundo. Sin dudas, somos mejores arriba del escenario.... 

A las 7:30 am nos dormimos porque teníamos que armar las valijas para poder salir al otro día directo al aeropuerto, a las 12 del mediodía.

Cuando me subí al avión agarré el diario y había otra nota sobre Steve Jobs, el creador de Apple, que falleció el miércoles pasado, yo me enteré cuando volvimos de la función a las 2am y ya tenía una nota de Lenovo para traducir al respecto. O sea, alto revuelo hubo.
Vos dirás, qué mierda tiene que ver con todo esto?
Los fans se coparon colgando miles de cosas del tipo, me enteré casi de toda su vida en apenas unos clics. Entre las cosas que circulan, se destaca un discurso que el chabón dio a los egresados en una universidad hace unos años. Yo lo había visto hace mucho pero lo miré otra vez. El discurso completo está bueno, acá va escrito y en video, por si lo quieren chusmear: http://www.applesfera.com/curiosidades/discurso-de-steve-jobs-en-la-universidad-de-stanford. Es de esos discursos que dicen esas cosas que parecen tan obvias pero en la práctica no lo son porque a menudo se te olvidan, por eso vale la pena escucharlo. 
Yo rescato esta partecita, cuando habla de cuando lo echaron de Apple, su propia empresa, y empezó de cero y conoció a su actual mujer. Dice:

Estoy convencido de que lo único que me mantenía en curso era que amaba lo que hacía. Deben encontrar lo que realmente les apasiona. Y esto es tan cierto respecto del trabajo como lo es respecto del amor. El trabajo les llenará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es realizar lo que consideran un gran trabajo. Y el único modo de realizar un gran trabajo es amar lo que uno hace. Si no lo han encontrado aún, sigan buscando. No se conformen. Así como sucede con todos los asuntos del corazón, sabrán cuando lo hayan encontrado. Y, así como sucede en cualquier gran relación, mejora más y más a medida que transcurren los años.


Yo puedo decir que hace rato encontré lo que me apasiona y aunque no tengo la fortuna de que sea mi único trabajo, me siento dichosa de poder poder hacerlo todos los fines de semana, sé que cada vez lo hago mejor y ahora encima "for export"! Y también tengo la suerte de haber encontrado con quién compartir esta pasión, no solo fuera de casa sino también adentro:)
Así que a hacerle caso a Steve, queridos colegas, no hay que conformarse, hasta ser multimillonarios como él no paramos:)

octubre 07, 2011

Otro negrito en mi vida

Y si, no me alcanzaba con uno y ahora tengo dos!
Este negrito peludo llegó al mundo el 19 de agosto en Entre Ríos, más exactamente en la casa de mi prima Haydeé.
Al mismo tiempo en Buenos Aires, con mi otro negrito nos poníamos de acuerdo sobre tener o no tener uno más en la familia. Buscamos y buscamos y un buen día la muñe anunció que iban para Entre Ríos y al parecer había varios bebés dispuestos a ser criados en la capital.
Así que el martes 27 de septiembre llegó a casa Orsino, en manos de la muñe, que lo agitaba por la ventanilla como un banderín jajajaj y llorando como un marrano porque después de 4hs de viaje, le cambiaron el verde del litoral por Libertad y Corrientes en hora pico.
Subió toda la escalera llorando a lo loco y prendido con las uñas a mi remera. Cuando llegamos a casa, inspeccionó cada rincón de la casa, incluyendo el hueco que queda entre el horno y la pared, donde ahora reposa una bandeja para trabarle el paso.
El pequeño felino es una bolita negra, con unos pelos locos blancos dispersos en el lomo y unos ojitos entre grises y verdes que se abren de más cuando le querés sacar una foto.
Le gusta morder pies, con o sin zapatillas, corre como si fuera un puma pero con el cuarto trasero destartalado, tiene una obsesión con un rincón del baño que tienen azulejos rotos que adora escarbar, queda atónito cuando el lavarropas descarga agua y se la da de equilibrista en el bordecito del bajomesada.
También le cabe dormir en algún huequito en el escritorio de Martín y treparse a nuestra cama prendido del acolchado.
"mirá, mirá lo que hace!" es el hit de la temporada, somos dos boludos atrás del gato!
La cagada es que el llegó un lunes y yo salí el jueves para Chile!! Ya me debe haber tomado por madre abandónica. Mientras tanto, además de extrañar a ambos, me mata la intriga por saber qué carajo hacen los dos solos en casa!!!

Bueno, el negrito mayor ya me contó que el pendejo se porta mal, le cagó la alfombra nueva, por ejemplo, lo cual lo obligó a pasar horas en internet buscando cómo educar a un gato para cagar donde corresponde. Y al parecer lo logró!! Claro, el chiquito se pensó que el único cabeza dura iba a ser él. Equivocadísimo el gatito:)
Parece que también se sube a la cama, o sea, Martín se duerme después de echarlo ochenta veces y amanece con la bolita felina metida abajo del acolchado! jajajajajajaj 


Y yo acá lejos, perdiéndome el espectáculo:(
Ya volveré y veré cómo y si puedo encauzar a la fiera desacatada. Mientras tanto me divierto sola imaginando a mi dúo de negritos poniéndose mutuamente a  prueba todo el día. 
¿Quién ganará?? Lo sabremos en breve....



agosto 14, 2011

Ibiza-Madrid-Buenos Aires

Volé desde Ibiza a Madrid el jueves 4 de agosto, pasadas las 3pm, porque el vuelo se demoró. Hasta que llegué, bajé del avión, agarré las valijas y las fui a dejar dentro de un locker en la terminal 1,  caminé un buen rato hasta la estación de metro y llegué a la Gran Vía, se hicieron las 7pm.
Madrid resplandecía, había mucha gente pululando y mucho sol. Es como llegar a casa porque a pesar de ser distinta es muy familiar.  Caminé con cara de perdida buscando el local de Sephora, donde las chicas me habían encargado cositas de maquillaje y lo encontré al toque, ¡por suerte! Porque una vez que entrás no sabés cómo salís. Con una bolsita, seguro. Me atendió un rubiecito que era una nena, divino él me llevó al stand donde tenía que comprar las cosas para Roms y le enchufé la lista a la chica porque yo no cazo un fulbo y no quería agarrar cualquier cosa. Me perdí en ese laberinto de marcas de maquillaje, esmaltes y accesorios locos para hacer de tu cara una "monet". Y el rubiecito divino me vio babeando arriba de unos esmaltes franceses y me llevó a la góndola de esmaltes de Sephora, los mismos colores espectaculares y un par de euros más baratos. Se viene con todo el amarillo, te cuento. Me mostró unos apliques para las uñas y me dijo que si los compraba me los ponían ahí gratis. Ahhhh la puta que lo parió!!! Era Mefistófeles ese guacho, ¡llevándome directo al infierno!!! Me miré las uñas, eran un asco, una rota, el esmalte que me habia puesto en el Tower Bridge ya casi borrado, la chica iba a tener mucho laburo conmigo y ya eran las 8, todavía me faltaba conseguir un celu para Chu, todo cerraba a las 10pm, o sea, mirá el esfuerzo que hice que fui, pagué y me escapé de las llamas del infierno. 
Después de recorrer varias tiendas de celulares, incluyendo un vuelo rasante por el Corte Inglés, encontré que lo único liberado que me vendían era caro y pedorro, así que desistí. Chucho se conformará con la blackberry torch que me encontré en el tren? jijiji
Seguí caminando, siguiendo a la manada de gente por las callecitas perpendiculares a la Gran Vía, mucha gente, todas las marcas de ropa y hasta una protesta por las víctimas del franquismo en la estación Callao. Hacía mucho calor, la mochila me había tatuado el vestidito en el zobaco y ya estaban cerrando todos los negocios así que me fui a buscar donde dormir, con un frapuccino en la mano (necesitaba cafeína y combatir el calor). Después de declinar los 80 euros que me pidieron en un par de hoteles 3 estrellas, opté por los hostales de las callecitas internas, porque recordaba que cuando estuve ahi la primera vez, paré en un hostal lindo y barato. Me encontré con el de María Cristina, sobre una calle llena de primeras marcas y dentro de un edificio antiguo que a simple vista parecìa pedorro pero por dentro estaba todo hecho a nuevo, tenía tele, aire y una ducha maravillosa así que ahí me quedé. Me bañé, me pinté las uñas con mi esmalte verde de sephora, me calcé el vestidito rojo y la bandolera amarilla (en honor a la madre patria) y salí de nuevo a las 12 de la noche, a patear un poquito más. Caminé por la calle del hostal para el otro lado, donde descubrí un montón de bares y lugares para comer, mucha gente dando vueltas, doblé por una avenida, me conecté a internet y chequeé google maps para ubicarme donde estaba. Me tomé un subte y me fui al Parque del Retiro. No me animé a entrar sola de noche, no tengo idea cómo está Madrid en aspectos de seguridad pero preferí seguir caminando por la avenida que estaba bien poblada. Pasé por la Puerta de Alcalá, pispeé por las rejas el jardín de los recoletos, retomé la Gran Vía y como vi que la gente se metía por las calles internas los seguí. La cantidad de bares llenos de chicos bellos sin la compañía de ninguna fémina me ubicó en el mapa: estaba en Chueca, el barrio gay. Mucha gente, muchos lugares lindos, muy copado. Caminé un par de cuadras por ahí y volví a la Gran Vía, donde con unos pasitos ya llegué a Fuencarral, la calle de mi hostal, ahora habitada por algunos travestis almodovarianos acodados en algunas esquinas. Digo almodovarianos porque tenían bastante más producción que los travesti bajo presupuesto que tenemos acá en Corrientes. Se ve que el hostal también era parte de Chueca:) 
Me conseguí algo para comer y volví. Me miré un especial de Rafaela Carrá en gallego, bizarro, y me dormí tipo 3am. 

A las 7am amanecí para volver al aeropuerto, agarrar las valijas, tomar el bus a la otra terminal, hacer check in en Iberia, pagar sobrepeso, bajar doscientas escaleras, tomar el trencito a las salas de embarque, comprar perfumes en el freeshop, gastarme las monedas en chucherías y esperar que abrieran el avión y me dejaran embarcar, porque estaba en la fila 27 y arrancaron desde la 30 para arriba. 
Todo esto ejercitando la paciencia porque cuando ya se te acabó el viaje lo único que querés es teletransportarte y aparecer en tu casa pero volar es un gran trámite administrativo con muchos cartelitos e indicaciones para seguir. El trayecto que hace el avión hacia la pista es interminable, tanto que parece un bondi en hora pico y casi me quedo dormida en el despegue. Era obvio en un aeropuerto donde para buscar la valija te tenés que tomar un tren y para cambiar de terminal te tenés que tomar un bus, Barajas es un chinchón que no se termina más. El señor capitán nos avisó que estábamos quintos para despegar así que me pegué una mini siesta y me desperté con el despegue. Esta vez no se movió el techo como en el vuelo de ida, ni hubo madres con ataques de llanto por culpa de hijas adolescentes transtornadas.
La flaca que tenía al lado era copada, una pediatra de casa cuna. Atrás teníamos a un chetito pelotudo que no comía carne y los de Iberia no le tomaron el pedido de la comida. Al principio me dio pena, la verdad, pero cuando se puso denso porque le pareció cool decir constantemente que no comía carne, me empezó a caer mal. Odio la gente que se hace la especial en voz alta. Con la pediatra nos mirábamos con cara de "chetos, qué querés". Iba con la hermana creo, no sé, eran parecidos, ella tenía mucha cara de "zofi". Y se hicieron amigos de la de al lado, otra rubia cheta a la que le tuve que decir "ya me corro" cuando casi me atropella con su valijita mientras guardaba mi mochila, que la guardé en medio segundo pero la chica era visiblemente muy pelotuda. Había una mina con un bebé que lloró todo el viaje, pobrecito, uno no llora porque es grande pero la verdad que las 12 hs arriba del avión con las piernas entumecidas le provocan malestar a cualquiera.
La llegada a BA fue lo que esperaba: una cola larguísima para sellar el pasaporte y muchos argentinos protestando, puteando a la piba que ordenaba la fila porque eran pocos atendiendo, "welcome home" pensé...
Adentro de la valija grande traía el blackberry camuflado, así que cuando pasé por el control puse todas mis energías en que me revisaran la chiquita. El gordo que revisaba el equipaje le dijo al de adelante: "No, no hay problem". Él convencido de que hablaba inglés, eso es catalán gordo:)
Pasan mis valijitas y cuando emerge la chiquita por debajo de los flecos de goma, el gordo me dice:
 G= Qué traés acá querida, cosas de fotografía?
 P= No, chucherías, bijou, un poco de todo.
 G= A ver, mostrame esas chucherías. ¿Dónde estuviste?
 P= (mientras sacaba el candado) En Londres, estudiando, un mes.
 G= Ah sí, ¿qué fuiste a estudiar, el idioma?
 P= No, actuación, y sí, de paso practiqué inglés.
 G= Ah, sos actriz! Mirá vos, recién pasó Daniel Araoz, lo viste?
 P= Sí !! Lo quise saludar pero tenía mucha gente adelante (mientras el gordo revolvía amablemente mis boludeces). Yo también hago humor, como Áraoz, pasa que todavía no me viste en la tele pero mirame la cara que un día de estos ya me vas a ver ahí. 
 G= jaja Claro que sí! dale, andá nomás querida, suerte, no te olvides de los pobres cuando seas famosa !!! 


Qué capo el gordo, además de ver que realmente tenía pelotudeces en la valija creo que le caí simpática, o solo era un gordo cholulo y por las dudas no me revisó más jajajaja.

Salí por la puerta y lo primero que vi fue la naricita del negrito en puntas de pie buscándome. Y los mocos se me aflojaron. Apareció mi papá por un costado y le hice carita de hola y seguí en dirección a chucho, al que me le abrojé como una garrapata y nos comimos a besos mientras la muñe decía "a ver hija, foto!!! " jajajaj Besos y fotos con todos, con la cara de hecha mierda que traía, y volví a garrapatear obvio..
Nos estaban esperando en lo de Laurita con empanadas y coca, y el zoo completo para darle la bienvenida a la tía viajera:)

Siempre me gusta volver a casa después de un viaje, aunque el ascensor no funcione y me tenga que subir los 4 pisos con las valijas. Aunque la ciudad se vea mucho más mugrienta que antes porque mis ojos se acostumbraron a la pulcritud de Londres. Aunque el Obelisco no tenga el brillo del Big Ben ni Corrientes se parezca ni un poquito a los Champs Elysees. Porque la casa de uno no se compara con nada, menos que menos si viene con amorcito incluido, al que extrañaste como una loca todos los días. Porque estuvo bueno viajar sola, tiene su mística, pero no podía dejar  de acordarme de él todo el tiempo, cuando veía alguna boludez que sabía que le gustaría, cuando quería hacer un comentario que solo él entendería, cuando comía algo rico, cuando miraba algo en el teatro, cuando me iba a dormir y me sobraba una almohada. Por eso esta vez me gustó más que nunca volver a casa. Él es mi ciudad preferida.