agosto 14, 2011

Ibiza-Madrid-Buenos Aires

Volé desde Ibiza a Madrid el jueves 4 de agosto, pasadas las 3pm, porque el vuelo se demoró. Hasta que llegué, bajé del avión, agarré las valijas y las fui a dejar dentro de un locker en la terminal 1,  caminé un buen rato hasta la estación de metro y llegué a la Gran Vía, se hicieron las 7pm.
Madrid resplandecía, había mucha gente pululando y mucho sol. Es como llegar a casa porque a pesar de ser distinta es muy familiar.  Caminé con cara de perdida buscando el local de Sephora, donde las chicas me habían encargado cositas de maquillaje y lo encontré al toque, ¡por suerte! Porque una vez que entrás no sabés cómo salís. Con una bolsita, seguro. Me atendió un rubiecito que era una nena, divino él me llevó al stand donde tenía que comprar las cosas para Roms y le enchufé la lista a la chica porque yo no cazo un fulbo y no quería agarrar cualquier cosa. Me perdí en ese laberinto de marcas de maquillaje, esmaltes y accesorios locos para hacer de tu cara una "monet". Y el rubiecito divino me vio babeando arriba de unos esmaltes franceses y me llevó a la góndola de esmaltes de Sephora, los mismos colores espectaculares y un par de euros más baratos. Se viene con todo el amarillo, te cuento. Me mostró unos apliques para las uñas y me dijo que si los compraba me los ponían ahí gratis. Ahhhh la puta que lo parió!!! Era Mefistófeles ese guacho, ¡llevándome directo al infierno!!! Me miré las uñas, eran un asco, una rota, el esmalte que me habia puesto en el Tower Bridge ya casi borrado, la chica iba a tener mucho laburo conmigo y ya eran las 8, todavía me faltaba conseguir un celu para Chu, todo cerraba a las 10pm, o sea, mirá el esfuerzo que hice que fui, pagué y me escapé de las llamas del infierno. 
Después de recorrer varias tiendas de celulares, incluyendo un vuelo rasante por el Corte Inglés, encontré que lo único liberado que me vendían era caro y pedorro, así que desistí. Chucho se conformará con la blackberry torch que me encontré en el tren? jijiji
Seguí caminando, siguiendo a la manada de gente por las callecitas perpendiculares a la Gran Vía, mucha gente, todas las marcas de ropa y hasta una protesta por las víctimas del franquismo en la estación Callao. Hacía mucho calor, la mochila me había tatuado el vestidito en el zobaco y ya estaban cerrando todos los negocios así que me fui a buscar donde dormir, con un frapuccino en la mano (necesitaba cafeína y combatir el calor). Después de declinar los 80 euros que me pidieron en un par de hoteles 3 estrellas, opté por los hostales de las callecitas internas, porque recordaba que cuando estuve ahi la primera vez, paré en un hostal lindo y barato. Me encontré con el de María Cristina, sobre una calle llena de primeras marcas y dentro de un edificio antiguo que a simple vista parecìa pedorro pero por dentro estaba todo hecho a nuevo, tenía tele, aire y una ducha maravillosa así que ahí me quedé. Me bañé, me pinté las uñas con mi esmalte verde de sephora, me calcé el vestidito rojo y la bandolera amarilla (en honor a la madre patria) y salí de nuevo a las 12 de la noche, a patear un poquito más. Caminé por la calle del hostal para el otro lado, donde descubrí un montón de bares y lugares para comer, mucha gente dando vueltas, doblé por una avenida, me conecté a internet y chequeé google maps para ubicarme donde estaba. Me tomé un subte y me fui al Parque del Retiro. No me animé a entrar sola de noche, no tengo idea cómo está Madrid en aspectos de seguridad pero preferí seguir caminando por la avenida que estaba bien poblada. Pasé por la Puerta de Alcalá, pispeé por las rejas el jardín de los recoletos, retomé la Gran Vía y como vi que la gente se metía por las calles internas los seguí. La cantidad de bares llenos de chicos bellos sin la compañía de ninguna fémina me ubicó en el mapa: estaba en Chueca, el barrio gay. Mucha gente, muchos lugares lindos, muy copado. Caminé un par de cuadras por ahí y volví a la Gran Vía, donde con unos pasitos ya llegué a Fuencarral, la calle de mi hostal, ahora habitada por algunos travestis almodovarianos acodados en algunas esquinas. Digo almodovarianos porque tenían bastante más producción que los travesti bajo presupuesto que tenemos acá en Corrientes. Se ve que el hostal también era parte de Chueca:) 
Me conseguí algo para comer y volví. Me miré un especial de Rafaela Carrá en gallego, bizarro, y me dormí tipo 3am. 

A las 7am amanecí para volver al aeropuerto, agarrar las valijas, tomar el bus a la otra terminal, hacer check in en Iberia, pagar sobrepeso, bajar doscientas escaleras, tomar el trencito a las salas de embarque, comprar perfumes en el freeshop, gastarme las monedas en chucherías y esperar que abrieran el avión y me dejaran embarcar, porque estaba en la fila 27 y arrancaron desde la 30 para arriba. 
Todo esto ejercitando la paciencia porque cuando ya se te acabó el viaje lo único que querés es teletransportarte y aparecer en tu casa pero volar es un gran trámite administrativo con muchos cartelitos e indicaciones para seguir. El trayecto que hace el avión hacia la pista es interminable, tanto que parece un bondi en hora pico y casi me quedo dormida en el despegue. Era obvio en un aeropuerto donde para buscar la valija te tenés que tomar un tren y para cambiar de terminal te tenés que tomar un bus, Barajas es un chinchón que no se termina más. El señor capitán nos avisó que estábamos quintos para despegar así que me pegué una mini siesta y me desperté con el despegue. Esta vez no se movió el techo como en el vuelo de ida, ni hubo madres con ataques de llanto por culpa de hijas adolescentes transtornadas.
La flaca que tenía al lado era copada, una pediatra de casa cuna. Atrás teníamos a un chetito pelotudo que no comía carne y los de Iberia no le tomaron el pedido de la comida. Al principio me dio pena, la verdad, pero cuando se puso denso porque le pareció cool decir constantemente que no comía carne, me empezó a caer mal. Odio la gente que se hace la especial en voz alta. Con la pediatra nos mirábamos con cara de "chetos, qué querés". Iba con la hermana creo, no sé, eran parecidos, ella tenía mucha cara de "zofi". Y se hicieron amigos de la de al lado, otra rubia cheta a la que le tuve que decir "ya me corro" cuando casi me atropella con su valijita mientras guardaba mi mochila, que la guardé en medio segundo pero la chica era visiblemente muy pelotuda. Había una mina con un bebé que lloró todo el viaje, pobrecito, uno no llora porque es grande pero la verdad que las 12 hs arriba del avión con las piernas entumecidas le provocan malestar a cualquiera.
La llegada a BA fue lo que esperaba: una cola larguísima para sellar el pasaporte y muchos argentinos protestando, puteando a la piba que ordenaba la fila porque eran pocos atendiendo, "welcome home" pensé...
Adentro de la valija grande traía el blackberry camuflado, así que cuando pasé por el control puse todas mis energías en que me revisaran la chiquita. El gordo que revisaba el equipaje le dijo al de adelante: "No, no hay problem". Él convencido de que hablaba inglés, eso es catalán gordo:)
Pasan mis valijitas y cuando emerge la chiquita por debajo de los flecos de goma, el gordo me dice:
 G= Qué traés acá querida, cosas de fotografía?
 P= No, chucherías, bijou, un poco de todo.
 G= A ver, mostrame esas chucherías. ¿Dónde estuviste?
 P= (mientras sacaba el candado) En Londres, estudiando, un mes.
 G= Ah sí, ¿qué fuiste a estudiar, el idioma?
 P= No, actuación, y sí, de paso practiqué inglés.
 G= Ah, sos actriz! Mirá vos, recién pasó Daniel Araoz, lo viste?
 P= Sí !! Lo quise saludar pero tenía mucha gente adelante (mientras el gordo revolvía amablemente mis boludeces). Yo también hago humor, como Áraoz, pasa que todavía no me viste en la tele pero mirame la cara que un día de estos ya me vas a ver ahí. 
 G= jaja Claro que sí! dale, andá nomás querida, suerte, no te olvides de los pobres cuando seas famosa !!! 


Qué capo el gordo, además de ver que realmente tenía pelotudeces en la valija creo que le caí simpática, o solo era un gordo cholulo y por las dudas no me revisó más jajajaja.

Salí por la puerta y lo primero que vi fue la naricita del negrito en puntas de pie buscándome. Y los mocos se me aflojaron. Apareció mi papá por un costado y le hice carita de hola y seguí en dirección a chucho, al que me le abrojé como una garrapata y nos comimos a besos mientras la muñe decía "a ver hija, foto!!! " jajajaj Besos y fotos con todos, con la cara de hecha mierda que traía, y volví a garrapatear obvio..
Nos estaban esperando en lo de Laurita con empanadas y coca, y el zoo completo para darle la bienvenida a la tía viajera:)

Siempre me gusta volver a casa después de un viaje, aunque el ascensor no funcione y me tenga que subir los 4 pisos con las valijas. Aunque la ciudad se vea mucho más mugrienta que antes porque mis ojos se acostumbraron a la pulcritud de Londres. Aunque el Obelisco no tenga el brillo del Big Ben ni Corrientes se parezca ni un poquito a los Champs Elysees. Porque la casa de uno no se compara con nada, menos que menos si viene con amorcito incluido, al que extrañaste como una loca todos los días. Porque estuvo bueno viajar sola, tiene su mística, pero no podía dejar  de acordarme de él todo el tiempo, cuando veía alguna boludez que sabía que le gustaría, cuando quería hacer un comentario que solo él entendería, cuando comía algo rico, cuando miraba algo en el teatro, cuando me iba a dormir y me sobraba una almohada. Por eso esta vez me gustó más que nunca volver a casa. Él es mi ciudad preferida.


 

agosto 13, 2011

Rebotando entre trenes, colectivos y aviones

El martes 2 de agosto tenía vuelo a Ibiza a las 21:15 hs, por lo tanto a las 19 tenia que estar en el aeropuerto y por lo tanto a las 18hs tenía que tomar el bus que me llevaba y por lo tanto a las 17.30hs tenía que salir de la casa con las valijas listas para hacer ese trayecto de 20 minutos a pata hasta la parada. Por eso me levanté a las 7am, para terminar con el backup de las fotos y llevar la máquina lo más temprano posible a Lenovo en Hook.
Por más buena voluntad que le pusiera, los procesos van a su ritmo así que mientras las fotos se subían a Picasa, yo iba organizando la valija pequeña, puse a lavar las sábanas de la flaca que me alquiló la habitación, desayuné, me bañé, seleccioné y descarté folletos y revistas que me iban a pesar en la  valija y partí raudamente hacia Waterloo station, tren a Hook, su ruta. Como no llegué al tren que acababa de irse, me tuve que tomar otro y bajar en la mitad para combinar con el de Hook. Llegué a las 12, con el sol en la nuca, caminé a los pedos hacia Lenovo, le dejé la máquina a David y salí disparada. 


Pasé por el Tesco, me compré un potecito de ensalada con boquerones y aceitunas, una coca y unas frutas y me senté en la estación a esperar el fucking tren, que venía 13:30hs.







Puteando me subí al tren, sabía que iba a llegar tarde a la casa, me faltaba terminar la valija, lavar las toallas y llegar a tomar el bus para el aeropuerto. De repente giré la cabeza sin más intención que mirar por la ventanilla y ahí estaba él, solito, prolijo y olvidado en el asiento de la fila de enfrente. Me acerqué y me le senté encima. Cuando corroboré que estábamos solos, lo tomé entre mis manos, lo acaricié y me lo llevé, "vení negrito, vení con mami". Así nos conocimos mi Blackberry y yo jajajajaja. INCREÍBLE. Instantáneamente me acordé de chu, que me había dicho: andá mirando el suelo negrita, seguro te encontrás algo! jajajaa Por un segundo me dio pena la persona que lo perdió, estaba nuevo! Por un segundo literal, obvio, porque en un abrir y cerrar de ojos lo apagué y lo guardé y no lo prendí hasta que llegué a Ibiza. Le había prometido un celu a mi negrito, ¿qué mejor que otro negrito último modelo?
Llegué a las 16hs a la casa, puse a lavar las toallas y terminé de armar la valijita, que fue un quilombo realmente. El lavarropas no terminaba, me puse a vaciar la heladera para dejarle las cosas a Mati junto con la bici, que había quedado en dejarla en la puerta para que la pase a buscar. Las valijas pesaban 200 toneladas cada una, transpiré más que en toda la semana de combate cuando las bajé por la escalera. Saqué la bici, le dejé una nota a mati, terminé de revisar la habitación para no olvidarme de nada y el lavarropas seguía con las malditas toallas. Finalmente terminó, las colgué y salí, tiré la llave por el agujero del buzón y partí por Finchley hacia la parada del colectivo. Eran las 18hs. Llegue a la parada a las 18:20, el colectivo llegó 18:26, subí las valijas al buche, con el consecuente dolor de cintura, y cuando fui a pagar eran 16 libras, no 15 como decía la página, no aceptaba tarjeta y yo tenía la guita justa así que el señor no me quiso llevar, menos que menos esperar que fuera al cajero. Bajé mis valijas, ya derretida porque ese día fue el más caluroso de toda mi estadía en Londres, y me quedé ahí en la parada, anonadada de mi suerte con el transporte. Corrí media cuadra con las dos valijas hasta el cajero, saqué plata y esperé el de las 19hs, que me dejó en la puerta del aeropuerto 19:50, apenas 20 minutos antes de que me cerraran el check in. Mi valija tenía sobrepeso, tuve que tirar cosas y el muchacho se apiadó de mi y me cobró un par de kilos menos.
Con 6hs de sueño en los últimos dos días y todo lo que corrí y traspiré, era un trapo de piso, realmente daba pena y no había forma de mejorar mi cara de muerta. No llegué ni a comprarme una coca en el aeropuerto porque llegué con el tiempo justo para subir. El avión iba repleto de gente excitada, parecía el bondi de un viaje de egresados. Nenes en pedo, nenas rubias de risita histérica, gatos viejos, un par de drogones que se la pasaban yendo y viniendo al baño. Por suerte el servicio de bar incluía cafecito, mi propia droga. 
Llegué a Ibiza tipo 1am, tuve que abrir la valija para sacar mis euros porque me olvidé de ponerlos a mano. Me tomé un taxi, llegué a lo del nene, me duché, Dolo me hizo unos sanguchitos y salimos para Pachá, donde estuvimos un ratito nomás, no sé cómo estaba todavía en pie. Dormí como una chancha desparramada en el sillón del nene hasta el mediodía del miércoles. Ibamos a ir a la playa pero los amigos del nene cambiaron los planes, lo cual a mi hermanito lo estufó sobremanera y su cara no lo disimulaba para nada jajajaja. Terminamos comiendo como cerditos en un restaurant y después nos fuimos a caminar por el centro, volvimos al depto, los chicos se durmieron una siesta y yo me fui a la pile del edificio, a descrifrar el blackberry jaja y a hacer nada de nada por primera vez en varios días:).
A la noche comimos algo, Eugenio se fue a laburar y con Dolo nos fuimos a caminar por la ciudad, donde empieza toda la previa para los boliches, las calles se llenan de gente, los bares explotan, hay puestitos de feria por todos lados y además la noche estaba espectacular. Nos colgamos hablando con una señora argentina que vive allá hace 35 años. En realidad ella se nos colgó a hablar jajaja se ve que tenía nostalgia. Volvimos y me puse a rearmar valijas, la pobre chica presenció en vivo y en directo el quilombo mayúsculo que hice tratando de equilibrar el temita del peso. Le enchufé todas las cremas y maquillajes que me sobraban. Me dormí a las 7am, un toque antes de que llegara el nene de laburar. A las 11am me levanté y salí disparada para el centro, a comprar unos recuerditos que me habían gustado y le regalé al nene una taza de Ibiza jaja parece una boludez pero el chico tiene una sola taza en su casa, así que fue lo único que se me ocurrió que le podía ser útil. Quería regalarle algo para agradecerle la estadía pero cuando le di un relojito loco que compré en Londres, su cara me dijo claramente que no se lo iba a poner nunca, así que improvisé con la tacita a último momento. A las 13hs volví, los desperté para saludarlos y rajé, estuve media hora esperando el taxi en la esquina al rayo del sol pero llegué bien. Almorcé una hamburguesa con gusto a chorizo en el Henry Beans del aeropuerto y volé a Madrid, mi última escala en Europa.

Oh la lá París !

Nunca sabré  por qué siempre me fascinó París. No creo que haya sido el cuento de la cigüeña que nos fumamos de pequeños porque no tiene nada de fascinante un lugar lleno de pajarracos que reparten niños por el mundo! jajaj No sé. Y cuando empecé a aprender francés, la fascinación y la intriga se intensificó. Ni te cuento cuando la pisé por primera vez: todo se confirmó. París, je t'aime
Londres es una ciudad hermosa pero París, ahhhhh, París me puede, el amor es así. Se podría decir que Londres es una chica distinta, moderna y alternativa y París es clásica y sofisticada, con rodete y perlitas. O sea, nada que ver conmigo, jajaj ¿será por eso que me gusta?
Este viaje se trataba de otra cosa para mi, no tenía fines turísticos sino más bien experimentales, vivir en Londres, en una casa londinense, estudiar, mezclarme con gente de otros países, ir al súper, transitar los hábitos de la ciudad, conocer barrios fuera del mapa turístico, ver teatro, otra cosa. París no estaba en el itinerario pero sabía que se me iba a complicar resistirme a cruzar el charco y verla una vez más. El trencito veloz llega en dos horas y media. ¡Acá en dos horas y media llegás al Partido de la costa!!
La tentación, Adolphe y una platita extra que me regalaron mis viejos hicieron posible el encuentro entre la bella Tour Eiffel y yo. Te cuento que ella siempre se quiso sacar una foto conmigo de fondo y ¿por qué negárselo? Lo único que le pedí es que se pusiera linda, eso sí:)


Así que como les conté en el otro post, salimos de Londres a las 5:25 am y llegamos a París pasadas las 8:30 (tienen una hora más)
Arribamos a la Gare du Nord o "África", como le dice Adolphe (se hace el rubio él jajaja). Es verdad que la Gare du Nord es un asco pero no creo que los negros sean los únicos que le escapan al jabón, honestamente. Ya recordaba de mi primer pasada por París que la baranda te tumba, el olor a meo en las proximidades del subte y la mugre de la gente que iba arriba me quedaron grabados en los pelitos de la nariz. Los estereotipos no son inventos che, salen de algún lado, y ahí lo comprobé. Pero yo le perdono la baranda porque la ciudad es hermosa, nada más, le echás un poco de perfume francés y listo!
 

Tomamos el subte por unas estaciones nomás y salimos cerca del colegio donde Adolphe tenía que rendir examen para empezar su curso de verano al otro día. Me dejó en la plaza de St Sulpice, frente a la iglesia del mismo nombre, la del Código da Vinci. Frente también al edificio donde vive Catherine Deneuve !!! ¿¿Adiviná adónde tenía más ganas de entrar? jajajaja Esperé un ratito, por si salía a pasear al perro pero no...No me quedó más alternativa que entrar a la iglesia, de la cual salí en breves minutos porque con la edad me vuelvo cada vez más hereje y las iglesias, por más parisinas y famosas que sean, no me resultan muy agradables. Igual le flasheé unas fotitos, me llamaron mucho la atención las sillitas porque eran muy chiquitas! No probé si me entraba el culo pero a simple vista te digo que no. El santo suplicio será estar sentado ahí?
Caminé por una callecita angostita y vacía, como me indicó mi guía deluxe, era muy temprano y solo estábamos yo, una señora de la época de María Antonieta y una chica que repartía correspondencia que me dijo: Bonjour madame. Bonyugggg !! le chanté, así con la naricita jajaja. Adoro el francés también!!. Y en apenas minutos ya tenía ganas de hablarlo otra vez, iba leyendo carteles, me iba poseyendo de a poco. Igual lo básico ya lo había practicado: Garcon, un cafè au lait avec une croissant, s'il vous plait (mozo, un café con leche con una medialuna por favor). O, un "croque monsieur" (o sea, tostado con quesito derretido arriba). De "fome" no me iba a morir, ya sabemos:)

Caminé bordeando los jardines de Luxemburgo pero antes de meterme me procuré un "pain au chocolat" y quería comprar un cafecito para llevar pero como no encontré, me senté en un barcito. Adolphe terminó su examen en un pedo así que se me sumó al cafecito enseguida. No me mandé la gran resbalada de Carrie en Dior pero me pisé el vestido yendo al baño del bar y me quedé pseudo en bolas, pseudo porque en vez de ñorpi tenía un top o sea que no se vio nada pero igual el archiúnico viejo que estaba desayunando quedó "frappé". Me acomodé y seguí como si nada, obvio! La escena se repetiría un par de veces, era un poco largo mi vestidito jiji y bue...
Con el motorcito aceitado por la cafeína, nos fuimos a los Jardines de Luxemburgo. BELLÍSIMO. Todo está milimétricamente decorado con flores, lo que era el palacio real es hermoso, ahora funciona el Senado ahí. Los jardineros en París deben vivir como reyes porque es increíble que tengan esos jardines en un espacio público! Además había un sol espectacular, y todo se ve más lindo con sol. Por suerte me tocó ese solazo en París, había estado lloviendo durante 15 días, como en Londres, por supuesto que me achicharré todo el día al sol pero chocha, "tres jolie". Se ve que igual a más de uno le agarró calor porque encontré un sacón de piel en un tacho de basura en la calle y una campera tirada al lado de una escultura en medio del jardín! jajajaja el sacón casi me lo agarro, decí que no tenía más lugar en la valija :)


Bueno, ahí a un costado del palacio está la fuente de Médicis, es un poco tétrica porque está como a la sombra y tiene un estanque medio tenebroso del que parece que en cualquier momento sale una mano y te sumerge! Estaba buena igual, es re Macbeth 
(yo en todos lados te quiero poner una obra jiji)


De ahí me fui al Panteón, una tres cuadritas en subida, mientras Adolphe me esperaba en las rejas de los jardines porque el pobre andaba con la valijita todavía, de su finde en Londres. Saqué varias autofotos, no entré porque no me iba alcanzar el día para entrar a todos lados y porque además había que pagar y mi bolsillo estaba "fermé".
Nos tomamos un colectivo rumbo a la Tour Eiffel, de paso iba viendo la ciudad. De repente apareció ella, en el marco de la ventanilla, y empecé a exclamar casi con la misma emoción desmedida de una nenita de 5 años que estaba sentada en la parte de adelante del colectivo, que saltaba como loca prendida a la ventanilla jajajaj yo me moderé un poco porque a la nena le quedaba mejor el gritito y el saltito, a mi me iban a encerrar por "malade".


Me encanta la Tour, tampoco sé bien por qué! Qué se yo, me provoca un babeo inexplicable. También vi el monumento de la paz, que no recuerdo haberlo visto en el `99. Es una estructura moderna, con unos vidrios donde dice "paz" en muchos idiomas. 


De más está decir que saqué fotos como una loca, incluidas un autofoto parfait con Adolphe y una ráfaga de pelotudeces con la torre de fondo. Caminamos por los "Champs de Mars" y paramos a comer un "croque monsieur" y a hidratarnos porque hacía mucho calor. 
Tomamos el metro, Adolphe para su casa a dejar la valija y a ponerse más cómodo, yo me bajé en "Etoile Charles De Gaulle", ese punto de donde salen cinco avenidas y en el medio tenés el Arco del Triunfo. Esta vez crucé por los túneles, como corresponde. Mi primera vez ahí, muy pendeja y desubicada, me mandé a cruzar por la calle y casi quedo incrustada en el pavimento porque es una rotonda, nadie frena.
Me pasé un buen rato ahí mirando el arco y mirando los otros dos arcos que están en la misma línea, el de la Defense y el del Museo del Louvre. Y otro buen rato tratando de sacar una autofoto como la gente (verán que el esfuerzo valió la pena...) Fijate que como mi cámara tiene el efecto ráfaga, según con qué fuerza le daba al botón me disparaba más de una foto, y me agarraba caminando después de la pose, por eso tengo esas tomas locas que parece que desfilo en el arco jij
Desde ahí le di a la pata derecho por la famosa Avenida de Champs Elyseés, llena de negocios, primeras marcas, chucherías, lonitas en la calle con carteras truchas, o sea, un paseo de vidrieras. Tuve que hacer pis claro, en un McDonalds, que tenía tanto glamour como el de Corrientes y Rodriguez Peña. 
Pasé por un mini shopping donde había tiendas topisimas, esculturas extrañas y lucecitas en el piso!!! Eran como balsosas invadidas por luciérnagas, muy chic.
Después de unas cuadras de Louis Vuitton, Citröen y Rolex, llegás a la Place de la Concorde, donde allá lejos y hace tiempo cortaban cabezas con la guillotina!! Ahora (desde hace un par de siglos en realidad) se erige un obelisco de origen egipcio, con una punta dorada y unas inscripciones doradas divinas. A los costados tiene unas fuentes que de repente empezaron a echar agua, donde una chica me auxilió y me sacó foto porque la longitud del brazo no me daba para sacarme la foto sola jajaja.
Seguí caminando por "les Jardins des Tuilleries", donde encontré un poco de sombra (ya estaba color tomate). Los pies me quedaron grises de la tierrita con piedritas, que además se me metían por todos lados. La gente mete las patas en las fuentes con mucha impunidad, no me dio para hacer eso. Cómo te vas a remojar el juanete lleno de tierra en la fuente del Louvre??? Una falta de respeto total...
Hablando de Louvre, el groso aparece justo después de estos jardines, tiene un arco en la puerta (más pequeño que el del Triunfo) y esa pirámide de vidrio que es una belleza. No entiendo nada de paisaje y urbanismo, sé que algunos detestan que hayan puesto esa pirámide hiper moderna en el medio de una reliquia como el Louvre, pero a mi me encanta!!! Es hermosa, queda hermosa.
Por ahí me reencontré con Adolphe, ahora de pantalones cortos y más fresco para seguir yirando conmigo. Y para hacerme de fotógrafo, claro, porque "estas fotos las van a ver tus nietos" sentenció el muchacho y tiene razón. Así que nos esmeramos. Por suerte el vestidito es largo y no se me ven las patas sucias jaja. Le clavamos una fotito de alaska también, para los archivos de wally jijij



Estuvimos un ratito ahí y marchamos en dirección al Sena, cruzamos el Pont des Arts, donde la gente deja candaditos que sellan su amor, o sea que toda la baranda del puente está llena de candados con iniciales, una ternura:)
Nos tomamos un barquito por el río, el Batobus, y la primera parada fue Notre Dame, la famosa catedral donde no pude sacarme una foto como la gente en mi primera visita porque todo Europa se preparaba para el año 2000 y la mayoría de las fachadas estaban tapadas. Así que me desquité, paseamos por ahí, sacamos unas cuantas fotos, había muchísima gente para entrar, una cola interminable. Anduvimos por el barrio latino, pasamos por una tiendita que tenía cosas muy lindas (me tuve que comprar una cajita, claro) y nos sentamos a terracear como hacen los parisinos, en un cafecito que daba al río, donde me invitó un cafecito con una porción de "tarte tatin" que es la misma torta de manzanas que se hace acá pero se pide en francés. De no ser porque no teniamos mucho más tiempo y además nos daba el sol en la jeta, nos hubiésemos quedado un rato más pero partimos, a tomar otra vez el barquito y seguir de recorrida. El batobus dio la vueltita por el Sena, nos despedimos de Notre Dame desde el agua y nuestra próxima parada fue La Mairie, donde está el Hotel De Ville, sede de la municipalidad. A pasitos de ahí comienza la zona de barcitos y callecitas angostitas que alberga la movida gay, librerías con libros usados y a unas cuadras está el Centro Pompidou, al que me hubiese encantado entrar pero tenia miedo de llegar tarde al tren. Enfilamos para Gare du Nord donde me despedí con un abrazo de mi querido Adolphe, un guía de lujo en mi París adorada, que me bancó todo el día a pesar de las pocas horas de sueño, me prestó sus topísimos anteojos de sol y me hizo de fotógrafo encima! Hermoso día, hermosa compañía. Merci beaucoup mon ami:)




Compré cositas en el mini freeshop de la estación y apenas me subí al tren, me desnuqué. La llegada a Londres fue rapidísima y me apuré lo más que pude para llegar a casa, todavía me faltaba hacer backup de no sé cuántos gigas de fotos para poder devolver la máquina que me habían prestado. Hasta las 2am estuve con eso porque me quedé sin batería. Yo, claro. La que necesitaba un backup era yo.

agosto 09, 2011

Weekends in London - 30 y 31 de julio

Un detalle a destacar de mi estadía en Londres: cada finde tuve nueva compañía!
Ahora le tocó el turno a Adolfo, alias Adolphe. Te pongo en tema: con Adolphe y con Matías arrancamos el curso de Shakespeare con Laura allá por el 2008. Con Adolphe pegamos onda enseguida, le colaboré con una Ofelia drogona para su monólogo de Hamlet, me vino a ver al teatro y cuando soltamos la lengua somos las más yeguas del planeta. El muchacho se enganchó con otro muchacho francés y partió para el país galo hace un año y medio, donde estudia 5hs por día el idioma para justificar su estadía allí como estudiante y además dominar el idioma como un nativo para poder seguir estudiando alguna carrera ahí, relacionada con la moda.
La última vez que lo vi en Buenos Aires fue en diciembre de 2009, antes de que se fuera para Francia, porque vino a vernos en la muestra de Shakespeare. Y cuando decidí viajar ahora a Europa le avisé, por las dudas que alguno de los dos se pudiera cruzar el charquito, yo ya tenía a París entre ceja y ceja (depiladas, no como las de maría eugenia). 
¡Y el milagro ocurrió!! Él se vino a Londres por el finde y volvimos juntos el lunes 1ro de agosto a París, donde me hizo de guía "deluxe".
Llegó a Londres el viernes 29, que fue mi último día de clases y mi último día de trabajo, así que recién nos juntamos a las 11 de la noche en el centro de Londres, donde también se sumó Matut que salía del teatro. Comimos unas pizzas en Princis (el lugar preferido de matu) y caminamos un rato, guiados por el gurú claro, porque yo por el centro siempre me perdía jaja. Quedamos en juntarnos el sábado pero no logramos reunirnos los 4 pochoclos de silva: Matut tenía que estudiar y Flor se fue a ver un depto a Tooting, donde va a estar 3 meses trabajando, así que como Adolphe quería ir a la Torre de Londres y yo ya fui en mi primer viaje (ahora estaba tacaña con esas cosas) quedamos en encontrarnos a media mañana en el Tower Bridge. Llegué y paseé un rato sola por ahí, mientras él terminaba su recorrida dentro de la torre. Lo esperé un rato en el puente, tomando sol, contemplando el río y pintándome las uñas, de paso, porque una es así de chota, se pinta las uñas en el puente más lindo de Londres, ¿y qué? 
Cuando llegó, con su chombita naranja impecable y su cartera de Casa Lopez a la que llama "mi vaca", nos dispusimos a hacer las fotos que verán los nietos jajajaja como dice él y tiene mucha razón, no es cuestión de cagar el paisaje vestido como un croto. Nos sacamos fotos uno al otro, le sacamos el cuero a morir a todo bicho que se nos cruzaba, nos reímos mucho jaja. Cruzamos el puente y bajamos por la costanera, donde está el edificio de la municipalidad (el casco de power ranger), había unas exposiciones de fotografías, mucha gente circulando y algún que otro ladri que se disfraza de algo, pone música de gaitas y salta en una pata!! Y yo que creía que teníamos el monopolio de artistas callejeros chantas, jeje, no señor...
Nos pasamos un buen rato probando autofotos para poder salir los dos juntos en alguna foto linda, a estas alturas ya era una experta del disparo en 10 segundos. Además, ya le habíamos confiado la cámara a dos salames desteñidos de origen confuso y sacaron cualquier basofia. Lo más gracioso es que nos perseguían para que les sacáramos fotos a ellos. En realidad, lo perseguían a Adolphe, ojo!. Claro, al morocho argentino le sobraba melanina y ellos dos eran tan desabridos... Y el turro se los charló un rato para sacarse la duda de dónde eran, porque había estado tratando de adivinar su procedencia. No sé si al final les dijo la verdad sobre él mismo, porque el guachito cada tanto se la da de "milanesa", o sea, de italiano de Milano jajajajaja
Así que entre autofoto y autofoto, fuimos caminando bordeando el Támesis, sacándonos chispas como dos locas, me fue contando un poco de su vida en París y de sus planes a futuro para cuando llegue al nivel más avanzado de francés, que sería el próximo enero, o sea, ya es casi un parisino más!!!. 
Pasamos por el Globo, cargamos combustible en un cafecito mirando el río, cruzamos el Millenium Bridge, pasamos por la Catedral de St. Paul's, caminamos hasta el Big Ben, la abadía de Westminster, o sea, el circuito que más transité durante mi estadía. Igual yo encantada, es todo tan lindo que no te cansás de mirarlos. El Big Ben por ejemplo, tiene un efecto hipnótico, te tildás mirando lo dorado de su relojito que parece que lo lustraran todos los días y la perfección de toda la construcción.
Nos cagamos de risa con unos novios que se alquilaron carruaje y unos actores que les hacían de guardias reales. Eran los dos muy feos, la chica se había hecho un bombé en la cabeza que le hacía contrapeso a la nariz, tenían mucha cara de árabes, capaz que toda esa huevada la garpó algún jeque con mucha plata no? Los matamos igual, cual Joan y Melissa Rivers.
Después de las fotitos de rigor y de aplastar un rato el orto en Westminster, me acompañó a casa porque yo quería ver cómo hacíamos para llegar a la estación de tren al otro día, porque salíamos a París el lunes a la madrugada. Él se volvió a su casa a ponerse más bello, yo hice lo mío y probé la ruta en colectivo para llegar a la estación St Pancras pero claro, a josefina catrasca qué le pudo pasar? el colectivo desvió por las obras por los juegos olímpicos y terminé en cualquier lado, tuve que retomar, en fin, lo de siempre. Logré llegar, caminar 2km adentro de la estación para imprimir el ticket de eurostar y salir corriendo a encontrarme con los chicos en la esquina de Leicester Square. Matu estaba en un cumple y llegaba más tarde, Adolfo se perdió y Flor nos abandonó porque le dolía la cabeza, así que tampoco logramos reunirnos los cuatro. Matut nos llevó a un restaurante italiano divino donde comí un "penne vodka" riquísimoooo. Me hicieron reír mucho los dos porque cada uno defiende su ciudad preferida como si fuera la madre! Yo chocha porque en cada lado tenía un guía fanático de la ciudad, ¿qué más podía pedir?
Al otro día Mati y Adolphe se fueron al Portobello Market, donde yo había estado dos findes seguidos, así que los abandoné y me fui a Hampstead Heath, un parque que había en mi barrio y que no había logrado ir a conocer. Una sorpresa total ! Más que parque es una especie de bosque, árboles enormes con unas copas que no dejan entrar la luz, caminitos en pendiente, para perderse... Y tan desprolijo que no parece Londres. De repente salís a la luz y te encontrás con una pérgola gigante, antigua y medio abandonada, no estaba recién pintadita como todo el resto de la ciudad porque no está dentro del circuito turístico. Las fotos no captan lo que es personalmente pero algo de idea te dan de la magia de ese lugar. Ahí tendrían que hacer un "sueño de una noche de verano" o un "Romeo y Julieta", no sé, cualquier cosa! Me saqué todas las autofotos que las baranditas apoyacámara me permitieron. De ahí salí a una avenida que yo ya conocía pero más abajo, una avenida topísima llena de casitas y negocios chetos. Ahí encontré una perlita: un local con cosas para dibujo, pintura, arte en gral, con cositas para chicos y demás monadas primermundistas donde encontré regalito para wally, a quién quería traerle algo original para agradecerle el logo de la reina que tan lindo me dejó. 
De ahí me tomé el subte y me encontré con los chicos en el barrio Little Venice, una preciosura con un canal, barquitos, flores, zarpado de lindo. Estos dos estaban comiendo en un bar italiano encima del canal (cuando yo te digo que matu es el gurú de londres, no te jodo). Hermosísimo ese lugar!!!!!! Nos tuvimos que pedir unas tortas para seguir contemplando ese canal divino con sus barquitos.
Desde ahí hicimos una escala técnica a la panadería donde desayunamos con Mati el día que llegué, GAIL'S, el paraíso para cualquier gordo como una. Matute compró unas cositas y nos llevó en el "Overground", que es como un subte pero que va por arriba, al Candem, el mercado rockero/alternativo donde estuve uno de los primeros findes y donde me "tuve" que comprar una camperita motoquera divina. También era el barrio de Amy Winehouse, fijate vos, así que había cositas de la difunta por todos lados. Nos sentamos al borde del canal (el mismo que pasa por Little Venice) y Matut nos preparó un picnic de lujo: sanguchitos de queso en un pan con ajos caramelizados y un pedazo de torta de zanahoria, la mejor que comí en Londres y eso que probé varias y todas eran muy ricas. Alrededor teníamos rockeros, gente con pelo de colores, la mayoría tomando cerveza y nosotros haciendo picnic gourmet con la versión enrulada de Francis Mallman. SUPERB!
No conforme con ese deleite del paladar, los dos me dejaron entrar en los pasillitos de la ropa y terminé colgada de un vestido que el pakistaní me terminó bajando de 25 a 10 libras, y ninguno de los dos me impidió comprarlo!!!!! Así no se puede...La prenda la podés ver en las fotos de París, te darás cuenta que no podía prescindir de él...
Los chichis se fueron a sus respectivas moradas y yo seguí caminando en dirección a Primrose Hill, un barrio donde viven varias celebrities aunque no me crucé a ninguna (puta che!) y hay una colinita desde donde se ve la ciudad. Todo muy lindo, se ven algunas cositas de la ciudad, no es gran cosa la vista pero el parque es hermoso, como todos los parques de London. Caminé como una yegua hasta que encontré la avenida de mi casa, corrí al super a comprar algo para tomar y alguna otra cosita que me faltaba y a las 22hs me tenía que encontrar con Adolphe y Flor a 8 cuadras de casa así que apenas llegué salí de nuevo, disparada. Nos fuimos los tres a caminar por Hampstead, el barrio cheto que yo recorrí esa misma mañana, pero ya estaba todo medio a punto de cerrar así que nos tomamos un heladito y me despedí de Flor, porque no sabía si íbamos a lograr vernos antes de que me fuera.
Adolphe se vino a dormir conmigo aunque mucho no durmió pobre, apenas dos horitas. Yo tenía que terminar de hacer cosas para Lenovo porque el viernes no había terminado así que me acosté a la 1.30 y a las 3am nos levantamos otra vez para ir a tomar el tren a París.
El vestidito nuevo y un poco de Ada Make up lograron dejarme digna de ser fotografiada en París.

Mi último día de clase en Londres

El viernes 29 me levanté muy temprano. Desayuné tranqui y salí en bicicleta para la escuela, algo que no había logrado hacer en todo el mes porque no podía bajarle el asiento y me colgaban las patas. De a poquito lo fui logrando y cuando la tuve lista, por distintas razones no lograba usarla, un día porque me iba al teatro después del curso, otro porque tenía que llevar muchas cosas y no tenía mochila, en fin, entre una cosa y otra la terminé usando el último día.
Salí con el mapita en mano para ir por las calles internas, porque la avenida por la que iba siempre caminando era heavy, tenía mucho tránsito y con el temita de la dirección de las calles al revés y mi torpeza, temía quedar tatuada en el pavimento con un cartel al lado: MIND THE FAT. Por supuesto con mapita y todo me perdí pero por suerte logré llegar a tiempo y de paso conocí parte del barrio que no había visto nunca y era muuuuuuy lindo!
Tuvimos clase de movimiento, en la que la profe fue puliendo las escenas a partir de lo que observaba a nivel corporal. Muy interesante su forma de laburar, creo que hubiese sido más productivo hacerlo antes, no él último día, pero se ve que habían tenido que cambiar los días por alguna razón y quedó así. Tuvimos un almuerzo corto, hicimos relajación todos juntos y bajamos al teatro del colegio, donde primero vimos la muestra del grupo que hacía Shakespeare. El tema es que con tanto estudiante extranjero nadie tenía a quien invitar ajjaja así que nos hicimos de público mutuamente para llenar la sala. La muestra salió buena, uno de los chicos la grabó pero como es un aparato no sé si tendré ese video algún día jaja. Yo intenté grabar pero tardaron mucho en comenzar y justo se me cortó el final de mi escena, así que algo tengo, aunque sea de recuerdo.
Después el profe nos dijo de ir a tomar una cerveza al pub de la esquina. Eran las 5 de la tarde, no sé cómo digieren cerveza a esa hora, yo me tuve que clavar unas papitas para no quedar tirada por ahí. De ahí el profe nos invitó a la fiesta que organizaron en la escuela los chiquitos de los talleres de verano, era una fiesta de los 80 con bebida libre, algunas comidas para comprar, todo decorado por los chicos, maquillaje por 2 libras, remeras pintadas por 3 libras, y así, todo en el jardín de la escuela, me sentía como inmersa en una peli :)
Así que ahí fuimos todos, Caro se chupó todo porque era gratis y terminó arruinada, el resto le dimos la cara a las maquilladoras y terminamos todos coloridos!!! (ver fotos) El alcohol los puso a todos contentos y melancólicos, se escuchaban frases como "ahh te voy a extrañar", "sos una genia", "me encanta tu pelo", "vengamos de nuevo el año que viene! jajajajaja y así sucesivamente, nos agarró a todos como una ola de amor muy "teenager". Tiene lógica porque el promedio de edad del grupo era 18 años, excepto por las 3 jovatas que nos colamos jajaja. La inglesita que me odió todo el curso de repente se me puso a charlar de la vida, me preguntaba qué quería hacer como actriz, me habló de fútbol, jaja cualquier cosa!
Me quedé un rato porque me tenía que ir a laburar pero la veía a Carolina arruinada y no sabía si dejarla ahí colgada, de repente se puso a vomitar, oh my godddddd. En fin, quedó sentadita en un rincón con un vasito de agua y como estaban todos alrededor me fui más tranquila, por lo menos no quedaba sola tirada por ahí!!! Como mi cámara se había quedado sin batería le afané la de ella y saqué fotos de todo, así que estas son las únicas fotos que tengo:
Los saludé a todos, a los besos y abrazos. La verdad que a la gran mayoría le tomé mucho cariño y son todos tan borregos que creo que si siguen como vienen, van a ser excelentes actores, mis preferidos eran los francesitos y Sam. Ya me los imagino en unos años en alguna peli jajaja. Sam, de 16 añitos, se ve que había pegado el estirón y había cambiado la voz hacía dos días porque era una especie de fideo incómodo con sus 2mts de altura y la carita de nene no pegaba con ese vozarrón, era un nene educadito y fino como diría la muñe. Cuando me saludó me dijo: "Aprendí mucho de vos". ¿En serio? le pregunté, ¿por qué?? "Porque te movés muy bien en el escenario, llenás el espacio."" Es uno de los mejores piropos actorales que me dijeron !!! ¡¡¡¡16 AÑOS !!!!! divino el pendejo, yo le dije que para mi era un futuro James Bond, jajaja y lo creo eh! El tiempo dirá :)

Saludé al profe y me volví a la casa con la cara pintarrajeada de colores, largando los bofes con la bici porque el 90% del camino era en subida. Llegué tan arruinada que me llevó un rato registrar que había cumplido otro de mis objetivos del viaje. Guau.

agosto 07, 2011

Weekends in London - 23 y 24 de julio


El sábado 23 de julio arribó en Londres la Sra Lucila Cordone, pequeña gran compañera de aventuras lingüísticas con quien compartimos muchas horas de estudio allá lejos y hace tiempo en el famoso "lenguas vivas, cerebros muertos" jajajaajja
Lo notorio del encuentro es que con la chiquita no nos vemos nunca! Ella vive en zona norte, está casada, tiene dos nenes y labura mucho, y yo, bueno, ya todos saben que no paro. O sea que sabemos siempre una de la otra a través de la cacha, Sandra, que está más en contacto con ambas. Y nos reencontramos después de mucho tiempo de no vernos las caruchas justamente en la casa de Sandra por su cumple, previo contacto por el facebook de Reina Negrita jiji.
Pero viste
la vida pasa, te vas poniendo viejo y mil cosas cambian en vos y sin embargo hay gente con la que la afinidad no pasa de moda, la conexión permanece intacta....misterios del ser humano...
Ese día en lo de San le conté de mi viaje, los ojitos se le iluminaron y me dijo: Ahhhhh cómo me gusta Londres. Me contó que su hermano vive en Escocia y que tenía muchas ganas de ir a visitarlo pero con los dos nenes y sus múltiples ocupaciones se le complicaba.
Creo que no pasó ni un mes cuando me avisó se iba para allá a hacer un curso en Norwich, Inglaterra, y luego a visitar a su hermano en Aberdeen, pero que paraba un día en Londres y podíamos hacer algo juntas!!! Así, chiquita y pachorra como la ves, en tiempo récord encontró la forma de hacerse un viajecito para aquellos lados y encima teníamos cita, en London !!!! locas de mierda:)

Así que cuando llegó, me llamó y quedamos en encontrarnos en la entrada del subte Notting Hill Gate, para ir al Portobello Market, su nene le pidió algo de ahí porque lo había visto en una peli, una ternura:). Las dos llegamos tarde porque la ciudad estaba on fire! Hicimos escala técnica en un McDonalds donde ella se refrescó un poco en el baño mientras yo hacía de cuenta que iba a comprar algo. 
Yo ya había estado en el Portobello el sábado anterior con Flor pero bajo la lluvia torrencial así que se ve que los paraguas me taparon gran parte del mercadito. Debe haber sido por eso que pensé que con un par de cuadritas iba a alcanzar para decir que había estado ahí, un par de fotos para el nene y su ruta. Pero claro, el cuelgue virginiano se potenció al cuadrado estando juntas, no hubo un puestito de vestiditos donde no nos colgáramos, hasta nos probamos un par de cosas, nos tildamos mirando cucharitas antiguas y teteras de plata, babeamos como muertas de hambre en cada stand de comida (a los que obviamente les sacamos fotos) y hasta nos clavamos alguna que otra delicatessen. Y después de revolver un puesto de pashminas durante media hora, aplastamos el culo un rato en un barcito de lo más monono, para reponer fuerzas después de tanto devorar con los ojos todo lo que había en el mercadito. Mientras tanto en el otro mercado, el Candem, la gente se revolucionaba por la muerte de Amy Winehouse, de la que no me enteré hasta que llegué a casa a las 5am.
Me fui de tema jaja continúo. Caminamos un buen rato por Notting Hill donde chusmeamos cada jardincito a través de las rejas y sacamos un par de fotelis. Y no, no vi la puerta azul y no sé ni cómo es porque esa peli la vi una sola vez porque la dupla del paspado y la jetona no es mi "cup of tea" jajaja 
 Nos tomamos un colectivo para ir viendo la ciudad desde el piso de arriba. Nos bajamos por Westminster y caminamos por la zona de la abadía, el Big Ben, el Parlamento, el Támesis, el London Eye, etc. Caminar es una forma de decir porque la zona estaba repleta de gente, con la calle medio cortada por las obras de arreglos para los Juegos, era un caos total, así que más que caminar peregrinamos. Compramos unos sanguchitos en el Tesco que está por ahí que es básicamente un minimercado de una sola y larga góndola jaja. Nos clavamos el chegusan mirando el Támesis, acodadas sobre la baranda del puente recién pintado, divinas ellas entre la multitud multiétnica que intentaba sacarse la fotito pelotuda agarrando el Big Ben. La verdad que sostener la torre de Pisa vaya y pase pero ¿cuál es la de agarrar el Big Ben? 
Dimos vueltas por ahí buscando el colectivo que la llevara de vuelta a lo de su cuñado, que era medio lejos, y gracias a las enseñanzas de Matiut, mi gurú en London, me avivé a tiempo de que no se tomara el bondi que iba para el otro lado jajaja. Cruzamos la avenida y la deposité en el colectivo correcto, donde partió a descansar porque ya la pobre no daba más. La verdad la pasamos súper bien, nos cagamos de risa, charlamos de mil cosas, nos pusimos un poco al día con nuestras vidas y disfrutamos del día sin pausa y sin prisa por las calles de Londres como si tuviéramos mil más por delante, un placer:)



Después de ahí tenía cita doble de teatro: a las 19.30hs la última función de "Being Shakespeare", con Simon Callow. (te pego foto, si lo ves te suena la cara). Hace un unipersonal sobre la vida de willy donde intercala personajes y obras conectándolas con los momentos de su vida. Fijate lo quemada que estaba que la noche anterior Flor me había dicho que me sacaba ella la entrada y al final quedamos en que la sacaba cada una por su lado. Hice todo el trámite por internet pero por alguna razón me colgué y no terminé el proceso. Recién a las 19.20, cuando estaba en la puerta del teatro, me saltó la ficha de que nunca había sacado la entrada!!! Pero no estaba segura, mi cerebro frito no lograba recordar mis pasos con exactitud. Un cortocircuito de esos que me agarran cuando estoy agotada...Por suerte conseguí la misma entrada que había querido sacar la noche anterior y vimos la obra. Estuvo buena, hubo partes que me las perdí porque no entendí lo que dijo pero la mayor parte me encantó, sobre todo los pedacitos que hizo de algunos personajes de Shakespeare como Nick Bottom, Macbeth, Romeo y Julieta (hizo los dos jaja) y un monólogo o soneto que no logré identificar de qué obra es pero estuvo genial.
De ahí salimos a un pub, Flor estaba con sus compas de LAMDA (la escuela donde están estudiando ella y Matu) así que compartimos con ellos un rato y de ahí rajamos para el Globo, porque teníamos función de medianoche de "Dr Faustus".
Encontramos un colectivo que nos dejó por la catedral de St Paul's y caminamos por el Millenium Bridge en plena noche, fresca pero linda y despejada. Llegamos al Globe cagadas de hambre porque en el pub ya habían cerrado la cocina. El Globe tiene unos puestitos de comida ahí adentro, nosotras teníamos entradas para lo que sería el campo, que es para ver la obra de "dorapa".
Cuando le di la entrada a la gordi de la puerta me dijo que la entrada de abajo ya estaba abierta, si queríamos ir a hacer cola ahí para obtener mejores ubicaciones y le dije, con cara de encrucijada: Sí, pero necesito comer. La gordi, cachetona como yo, me dijo: Agarráte algo para comer acá y entrá por esta puerta que se abre en un ratito, te acomodás y comés el sanguchito adentro. JAJAJAJAJAJA una genia, terminamos entrando antes nosotros que los de la puerta de abajo y clavé un sanguchito que no sé qué tenía porque lo devoré. Casi sobre la hora aparecieron Mati y Archi, su amiga tailandesa, que creo que se pegó el embole del siglo pero bue, ella quiso venir y vivir la experiencia teatral globística.
La obra estuvo buenísima, nunca la leí así que obviamente algunas líneas me las perdí pero entendí todo en general. Los actores son muy buenos, no me coparon tanto los protagonistas a decir verdad, sino más bien algunos de reparto. Me gustó mucho el tipo que tenía el papel cómico de la obra, al público se lo metió en el bolsillo enseguida y lo que más me gustó es que todos manejan muy bien el contacto con el público y todo lo que pasa durante la función. Por ej, Fausto quería convocar al demonio y trata de encender una llama pero como había viento se le apagaba y el chabón acusó y el público se cagó de risa. Se meten entre la gente, tiran cosas al público, registran todo y lo usan, son geniales! Están en un teatro a cielo abierto y se escucha absolutamente todo, se nota que están todos muy bien entrenados, bailan, cantan, algunos despliegan gran destreza física, un lujo.

Salimos de ahí a las 4am, con un fresquete de la ostia. La dejamos a Flor en su parada y nosotros tres esperamos un buen rato el colectivo que iba al centro para después tomar cada uno el suyo a sus casas. Cuando llegué a casa me conecté para ver opciones para el domingo y les mandé mails a todos como habíamos quedado pero el domingo me levanté a las 11am y todos dormían como chanchos con el celu lejos de la oreja:) A la única que logré arrancar de la cama fue a Flor, y nos encontramos en el Big Ben (a esta altura el amigo benny, pasé mil veces por ahí jaja), donde nos tomamos un barquito a Greenwich !!! Yes, ahí por donde pasa el famoso meridiano. El barquito venía con un gordito que iba relatando todo lo que veías en las márgenes del río pero con onda, a todo le encajaba un chiste o algún comentario sarcástico. Por ej, el edificio de la municipalidad lo tituló "el casco de power ranger donde nuestro intendente se sienta a pensar cómo gastar toda nuestra plata" jaja
Londres nos regaló un día de sol pleno, así que el viaje en barquito fue una delicia y la tarde en Greenwich también. Caminamos por todos los parques, pasamos por el palacio que tiene la Reina ahí y subimos por una colina al observatorio donde está marcada la rayita del meridiano en el piso pero tenés que pagar para entrar y sacarte la fotito con una pierna en cada huso horario. Imaginate que no pagamos un sope, sacamos la foto desde afuera y seguimos nuestro camino jaja. Descansamos un rato en el parque y nos fuimos a tomar el último barquito que volvía a Londres.
Como llegamos temprano nos pegamos una vuelta por los parques que se nos aguaron el finde anterior así que ahí anduvimos entre ardillas, cuervos y patos, flores y mucho verde. Seguimos dando unas vueltas por el centro y ya nos volvimos. En el curso nos habían repartido las escenas y tenía que terminar de aprender mi letra así que me volví a casa a estudiar. Claro que con el cansancio que tenía no me entraba ni una sílaba así que me acosté tipo 12 y a las 6 am ya estaba arriba para memorizar mis líneas...


Jueves al sur de Londres

El jueves 21 tuve cena en un barrio al suroeste de Londres, Putney, donde vive Agus, amiga de Eugenio del colegio y a quien conocí cuando era muy chiquita !!! Haciendo cuentas así muy por arriba creo que la última vez que la vi fue hace más de 20 años jajajaja Estoy muy mayor...
Siempre fue simpática y charlatana, ya de chiquitita, y es un gusto saber que conserva esa misma personalidad, ahora ya de grande y siendo una señora casada !!!
Nos mandamos miles de mensajes y la llamé un par de veces sin éxito hasta que finalmente nos comunicamos y me invitó a cenar a su casa. Salí del curso y me fui para el lado de la estación de Waterloo, porque por ahí tenía que tomar un tren o un subte para ir a Putney, el barrio donde vive. Luché un buen rato para conectarme y laburar y solo logré estar media hora conectada porque el McDonalds no tenía enchufes. Cuando llegué a Putney nos encontramos con Agus en la avenida principal, me llevó a pasear por ahí, bordeamos el río, una belleza de lugar, muy tranquilo pero comercial también. Comimos unas enchiladas que ella cocinó mientras yo me conectaba y me ponía un poco a tono con Lenovo.
Lo gracioso es que el que cocina es su marido pero ese día tenía fútbol así que lo primero que me dijo fue: Pato se fue al fútbol y me dejó colgada con la comida! jajajajajajaj Las enchiladas estaban buenísimas igual, tomamos sidra y cuando volvió Pato, vino con el helado bajo el brazo. Ambos dos unos divinos, realmente la pasé muy bien con ellos y se nota que lo quieren mucho al nene, así que está bueno saber que tiene buenos amigos a apenas unas horas. Me dio pena no poder arreglar para volver a vernos, me quedaban pocos días en Londres y mucho por hacer.
Salí volando antes de que me cierre el subte, Agus me acompañó al colectivo del cual me bajé mal jajajaja qué raro yo haciendo cagadas no? Pero igual llegué a subirme a la línea verde y conecté con la gris, la de casa. De paso estudié parte de mi letra durante el viaje. Cuando llegué a casa casi a la 1am laburé un par de horitas más, le quedé debiendo a Lenovo pero el cerebro ya me hacía cortocircuito así que me fui a dormir por lo menos con la misión cumplida de haber visto a Agus