Un detalle a destacar de mi estadía en Londres: cada finde tuve nueva compañía!
Ahora le tocó el turno a Adolfo, alias Adolphe. Te pongo en tema: con Adolphe y con Matías arrancamos el curso de Shakespeare con Laura allá por el 2008. Con Adolphe pegamos onda enseguida, le colaboré con una Ofelia drogona para su monólogo de Hamlet, me vino a ver al teatro y cuando soltamos la lengua somos las más yeguas del planeta. El muchacho se enganchó con otro muchacho francés y partió para el país galo hace un año y medio, donde estudia 5hs por día el idioma para justificar su estadía allí como estudiante y además dominar el idioma como un nativo para poder seguir estudiando alguna carrera ahí, relacionada con la moda.
La última vez que lo vi en Buenos Aires fue en diciembre de 2009, antes de que se fuera para Francia, porque vino a vernos en la muestra de Shakespeare. Y cuando decidí viajar ahora a Europa le avisé, por las dudas que alguno de los dos se pudiera cruzar el charquito, yo ya tenía a París entre ceja y ceja (depiladas, no como las de maría eugenia).
¡Y el milagro ocurrió!! Él se vino a Londres por el finde y volvimos juntos el lunes 1ro de agosto a París, donde me hizo de guía "deluxe".
Llegó a Londres el viernes 29, que fue mi último día de clases y mi último día de trabajo, así que recién nos juntamos a las 11 de la noche en el centro de Londres, donde también se sumó Matut que salía del teatro. Comimos unas pizzas en Princis (el lugar preferido de matu) y caminamos un rato, guiados por el gurú claro, porque yo por el centro siempre me perdía jaja. Quedamos en juntarnos el sábado pero no logramos reunirnos los 4 pochoclos de silva: Matut tenía que estudiar y Flor se fue a ver un depto a Tooting, donde va a estar 3 meses trabajando, así que como Adolphe quería ir a la Torre de Londres y yo ya fui en mi primer viaje (ahora estaba tacaña con esas cosas) quedamos en encontrarnos a media mañana en el Tower Bridge. Llegué y paseé un rato sola por ahí, mientras él terminaba su recorrida dentro de la torre. Lo esperé un rato en el puente, tomando sol, contemplando el río y pintándome las uñas, de paso, porque una es así de chota, se pinta las uñas en el puente más lindo de Londres, ¿y qué?
Cuando llegó, con su chombita naranja impecable y su cartera de Casa Lopez a la que llama "mi vaca", nos dispusimos a hacer las fotos que verán los nietos jajajaja como dice él y tiene mucha razón, no es cuestión de cagar el paisaje vestido como un croto. Nos sacamos fotos uno al otro, le sacamos el cuero a morir a todo bicho que se nos cruzaba, nos reímos mucho jaja. Cruzamos el puente y bajamos por la costanera, donde está el edificio de la municipalidad (el casco de power ranger), había unas exposiciones de fotografías, mucha gente circulando y algún que otro ladri que se disfraza de algo, pone música de gaitas y salta en una pata!! Y yo que creía que teníamos el monopolio de artistas callejeros chantas, jeje, no señor...
Nos pasamos un buen rato probando autofotos para poder salir los dos juntos en alguna foto linda, a estas alturas ya era una experta del disparo en 10 segundos. Además, ya le habíamos confiado la cámara a dos salames desteñidos de origen confuso y sacaron cualquier basofia. Lo más gracioso es que nos perseguían para que les sacáramos fotos a ellos. En realidad, lo perseguían a Adolphe, ojo!. Claro, al morocho argentino le sobraba melanina y ellos dos eran tan desabridos... Y el turro se los charló un rato para sacarse la duda de dónde eran, porque había estado tratando de adivinar su procedencia. No sé si al final les dijo la verdad sobre él mismo, porque el guachito cada tanto se la da de "milanesa", o sea, de italiano de Milano jajajajaja
Así que entre autofoto y autofoto, fuimos caminando bordeando el Támesis, sacándonos chispas como dos locas, me fue contando un poco de su vida en París y de sus planes a futuro para cuando llegue al nivel más avanzado de francés, que sería el próximo enero, o sea, ya es casi un parisino más!!!.
Pasamos por el Globo, cargamos combustible en un cafecito mirando el río, cruzamos el Millenium Bridge, pasamos por la Catedral de St. Paul's, caminamos hasta el Big Ben, la abadía de Westminster, o sea, el circuito que más transité durante mi estadía. Igual yo encantada, es todo tan lindo que no te cansás de mirarlos. El Big Ben por ejemplo, tiene un efecto hipnótico, te tildás mirando lo dorado de su relojito que parece que lo lustraran todos los días y la perfección de toda la construcción.
Nos cagamos de risa con unos novios que se alquilaron carruaje y unos actores que les hacían de guardias reales. Eran los dos muy feos, la chica se había hecho un bombé en la cabeza que le hacía contrapeso a la nariz, tenían mucha cara de árabes, capaz que toda esa huevada la garpó algún jeque con mucha plata no? Los matamos igual, cual Joan y Melissa Rivers.
Después de las fotitos de rigor y de aplastar un rato el orto en Westminster, me acompañó a casa porque yo quería ver cómo hacíamos para llegar a la estación de tren al otro día, porque salíamos a París el lunes a la madrugada. Él se volvió a su casa a ponerse más bello, yo hice lo mío y probé la ruta en colectivo para llegar a la estación St Pancras pero claro, a josefina catrasca qué le pudo pasar? el colectivo desvió por las obras por los juegos olímpicos y terminé en cualquier lado, tuve que retomar, en fin, lo de siempre. Logré llegar, caminar 2km adentro de la estación para imprimir el ticket de eurostar y salir corriendo a encontrarme con los chicos en la esquina de Leicester Square. Matu estaba en un cumple y llegaba más tarde, Adolfo se perdió y Flor nos abandonó porque le dolía la cabeza, así que tampoco logramos reunirnos los cuatro. Matut nos llevó a un restaurante italiano divino donde comí un "penne vodka" riquísimoooo. Me hicieron reír mucho los dos porque cada uno defiende su ciudad preferida como si fuera la madre! Yo chocha porque en cada lado tenía un guía fanático de la ciudad, ¿qué más podía pedir?
Al otro día Mati y Adolphe se fueron al Portobello Market, donde yo había estado dos findes seguidos, así que los abandoné y me fui a Hampstead Heath, un parque que había en mi barrio y que no había logrado ir a conocer. Una sorpresa total ! Más que parque es una especie de bosque, árboles enormes con unas copas que no dejan entrar la luz, caminitos en pendiente, para perderse... Y tan desprolijo que no parece Londres. De repente salís a la luz y te encontrás con una pérgola gigante, antigua y medio abandonada, no estaba recién pintadita como todo el resto de la ciudad porque no está dentro del circuito turístico. Las fotos no captan lo que es personalmente pero algo de idea te dan de la magia de ese lugar. Ahí tendrían que hacer un "sueño de una noche de verano" o un "Romeo y Julieta", no sé, cualquier cosa! Me saqué todas las autofotos que las baranditas apoyacámara me permitieron. De ahí salí a una avenida que yo ya conocía pero más abajo, una avenida topísima llena de casitas y negocios chetos. Ahí encontré una perlita: un local con cosas para dibujo, pintura, arte en gral, con cositas para chicos y demás monadas primermundistas donde encontré regalito para wally, a quién quería traerle algo original para agradecerle el logo de la reina que tan lindo me dejó.
De ahí me tomé el subte y me encontré con los chicos en el barrio Little Venice, una preciosura con un canal, barquitos, flores, zarpado de lindo. Estos dos estaban comiendo en un bar italiano encima del canal (cuando yo te digo que matu es el gurú de londres, no te jodo). Hermosísimo ese lugar!!!!!! Nos tuvimos que pedir unas tortas para seguir contemplando ese canal divino con sus barquitos.
Desde ahí hicimos una escala técnica a la panadería donde desayunamos con Mati el día que llegué, GAIL'S, el paraíso para cualquier gordo como una. Matute compró unas cositas y nos llevó en el "Overground", que es como un subte pero que va por arriba, al Candem, el mercado rockero/alternativo donde estuve uno de los primeros findes y donde me "tuve" que comprar una camperita motoquera divina. También era el barrio de Amy Winehouse, fijate vos, así que había cositas de la difunta por todos lados. Nos sentamos al borde del canal (el mismo que pasa por Little Venice) y Matut nos preparó un picnic de lujo: sanguchitos de queso en un pan con ajos caramelizados y un pedazo de torta de zanahoria, la mejor que comí en Londres y eso que probé varias y todas eran muy ricas. Alrededor teníamos rockeros, gente con pelo de colores, la mayoría tomando cerveza y nosotros haciendo picnic gourmet con la versión enrulada de Francis Mallman. SUPERB!
No conforme con ese deleite del paladar, los dos me dejaron entrar en los pasillitos de la ropa y terminé colgada de un vestido que el pakistaní me terminó bajando de 25 a 10 libras, y ninguno de los dos me impidió comprarlo!!!!! Así no se puede...La prenda la podés ver en las fotos de París, te darás cuenta que no podía prescindir de él...
Los chichis se fueron a sus respectivas moradas y yo seguí caminando en dirección a Primrose Hill, un barrio donde viven varias celebrities aunque no me crucé a ninguna (puta che!) y hay una colinita desde donde se ve la ciudad. Todo muy lindo, se ven algunas cositas de la ciudad, no es gran cosa la vista pero el parque es hermoso, como todos los parques de London. Caminé como una yegua hasta que encontré la avenida de mi casa, corrí al super a comprar algo para tomar y alguna otra cosita que me faltaba y a las 22hs me tenía que encontrar con Adolphe y Flor a 8 cuadras de casa así que apenas llegué salí de nuevo, disparada. Nos fuimos los tres a caminar por Hampstead, el barrio cheto que yo recorrí esa misma mañana, pero ya estaba todo medio a punto de cerrar así que nos tomamos un heladito y me despedí de Flor, porque no sabía si íbamos a lograr vernos antes de que me fuera.
Adolphe se vino a dormir conmigo aunque mucho no durmió pobre, apenas dos horitas. Yo tenía que terminar de hacer cosas para Lenovo porque el viernes no había terminado así que me acosté a la 1.30 y a las 3am nos levantamos otra vez para ir a tomar el tren a París.
El vestidito nuevo y un poco de Ada Make up lograron dejarme digna de ser fotografiada en París.
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