julio 04, 2011

Downtown Ibiza (el centro, o sea...)

La verdad es que antes de que mi hermano viviera en Ibiza, para mi era tan solo un reducto de joda y descontrol porque lo único que había escuchado sobre ella era Pachá, Pachá, Pachá. Lo cierto es que Ibiza es bastante más que solo borrachos y boliches. Y el centro de Ibiza, en mi opinión, es lo más lindo del lugar.
No solo está el puerto y sus hermosos barquitos, sino también lo pintoresco de una ciudad vieja, paredes de piedra, callecitas laberínticas, ferias de chucherías y tiendas de marcas, y el asentamiento histórico de la ciudad, que es una especie de fuerte sobre una colina o montañita o vaya a saber geográficamente cómo se llama.


Como Eugenio me había contado que ahí arrancaba la movida nocturna, en vez de ir a Pachá, me fui a la previa. La noche estaba divina y el centro, hasta la jeta de gente top, minas con minúsculos vestiditos al cuerpo, tacos de 12cm y el iphone como extensión de la mano. Yo andaba con mis babuchas habituales, gracias que me puse las sandalias plateadas y que el samsung lo dejé en casa!! Guardias!! Hay una persona con teléfono con tapita, HORROR!!! Jajjaa
Para completar mi look me metí en una tienda de caramelos así que iba por la calle comiendo gomitas, de rebelde nomás, haciendo grasada en Ibiza jajajaja
Les pongo unas pocas fotos que saqué porque la mayor parte del tiempo me la pasé mirando la feria!! Cuando quise volver, apunté adonde se veía el agua y aparecí en la cuadra donde se amontonaban la mayoría de los barcitos de joda donde todos empiezan a chupar antes de entrar al boliche. Las chicas de Pachá volanteaban ese día enfundadas en mallas negras de vinilo, onda sado, con el culo al aire como si nada. No logré sacarles foto porque estaban siempre rodeadas. Y dispersos en esa calle había cuatro drag queens todos de rojo, alguno con plataformas gigantes y otros dos con zancos. Hay un par en las fotos. A las 2am cuando volví, Ibiza centro estaba tan viva como a las 2 de la tarde.


El jueves por la mañana, a pesar de haberme acostado tarde, salí con todo el ímpetu a recorrer Dalt Vila, la parte más vieja de Ibiza, que está en el centro mismo pero tenés que subir, porque es una especie de fuerte antiguo, todo en piedra, todo para arriba. Hice la primera subida, con los 40 grados de calor que había a la sombra, y en la 3ra foto que quise flashear me quedé sin batería. Sí, sí, casi me quedo sin tetas porque me las quería cortar!!!!!
Estratégicamente decidí no seguir subiendo porque no iba a poder sacar una puta foto y seguramente no me iba a quedar energía para volver a subir otro día para recuperar imágenes fotográficas así que, en un acto de arrojo, volví al centro y me di una vueltita por los negocios. Aproveché y compré una valijita para equipaje de mano, de las medidas reglamentarias, para poder llenarla y sacarle peso a la valija grande. Imaginate que de Madrid a Ibiza me cobraron 60 euros de sobrepeso y la valija me salió 50, un negocio redondo. Además es muy bonita, te pongo una foto. Lo que ves que parece una flor, es una bolsa, o sea, abris la florcita y adentro hay de regalo una bolsa, no es muy lindo todo?


El viernes insistí con Dalt Vila, a pesar de haberme acostado muy tarde armando las valijas y de haberme quedado dormida en el sillón, del que me levanté sobresaltada tipo 11am y salí disparada para el centro. No está lejos de lo de Eugenio pero son unas cuantas cuadritas y yo a las 14 tenía que estar de vuelta para conectarme con Lenovo. El tiempo estaba feucho, nublado, salí con remerita con mangas y el piloto en la mochila y a las dos cuadras salió el sol más fuerte que nunca. Sin palabras.
Como salí sin desayunar me clavé un yogur helado en Llao Llao, una heladería a la que me llevó el nene el segundo día en Ibiza y que podés completar con frutitas, salsas, etc. Le puse ananá, cereales crocantes y salsita de frutos rojos. Decí que no tenía para echarle café con leche, si no hubiese sido el desayuno más completo que cabía en una tacita.
Por supuesto, como no calculé donde estaba parada, cuando llegué a la entrada de Dalt Vila, no podía sacar fotos con el yogurcito en la mano, así que me lo terminé acodada en un rincón, cagándole la foto a más de uno que habrá pensado "está gordita no tendrá otro lugar donde comer?".


El lugar es indescriptible, sencillamente lo más hermoso que vi en Ibiza. Las fotos no le hacen ni la más mínima justicia pero quizás puedan darse una idea. Se suben escaleras y calles empinadas a lo loco, de repente aparecen túneles onda pasadizos secretos, puertas con rejas, no sé, es como meterse en un castillo pero con muchas partes al aire libre y vistas panorámicas. Lo más bizarro de todo es que ahí hay gente que vive ahí arriba. Vi subir a un señor con las bolsas del súper por ejemplo, y en otra parte estaban arreglando y subía un pobre flaco con una bolsa de cal al hombro. Pooooobrecitos.
Mis únicas preocupaciones eran no derretirme con el calor, no matarme con las ojotas y encontrar montículos donde poner la cámara para sacarme alguna autofoto con paisaje porque andaba siempre sola y cuando le pedía a alguien que me saque, la foto salía como el ojete. Finalmente logré sobrevivir al calor, no caer de culo en las pendientes y sacar un par de fotitos decentes, acá van:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Compartia tu prejuicio sobre Ibiza. Quedé descolocada una vez viendo un programa de la tele donde mostraban esos balconcitos con flores y viejitos viviendo por ahi, pero juro que en general pensé que sólo era merca y punchi-punchi!
viole
PD: tendría que loguearme, no?

L e o n i a dijo...

Me encantó Dalt Vila! Divinas fotos, Medran!
Beso
N