julio 21, 2011

Stratford-upon-Avon

TRANSCRIPCIÓN DEL MANUSCRITO SOBRE MIÉRCOLES 14/7

Llegué a Stratford a las 3pm. Ya la estación parecía pintada, como sacada de un cuentito.
Seguí a la gente y fui llegando al centro de la ciudad. Todo chiquito, prolijo y lindo. En un abrir y cerrar y de ojos llegué a la peatonal donde está todo: la biblioteca de Shakespeare, el William Shakespeare Centre, la casa de Shakespeare, los recuerditos de Shakespeare, los libros de Shakespeare, los negocios con los nombres de las obras o los personajes de Shakespeare, las flores de shakespeare, las heladerías de shakespeare, la sucursal del Barclays donde Shakespeare tenía cuenta, los supermercados y farmacias de Shakespeare, y un Starbucks, obvio. 
Todo es Shakespeare. Lo primero que vi fue la biblioteca y me acordé de las dos locas que atendieron a Lau el año pasado y las dejé para el final, seguí caminando. La casa, recordaba que Lau me había dicho que no era gran cosa y por 12,50 libras, seguí de largo. Me recorrí todo, entré a un par de librerías, tuve que aprovechar unas ofertas y en una librería contuve mis impulsos y solo compré unas pavaditas y un libro para Nico.
Seguí a la gente en busca del teatro, poruqe si bien tenía tiempo no quería llegar muy sobre la hora a retirar mi entrada. Debí suponer que iban a ser apenas dos cuadras, no sé por qué me apuré tanto. Mati me dijo, Stratford es un pañuelo y tal cual. Relajé, me puse a sacar fotitos del río, los patos o gansos, la plaza. Me compré algo para masticar en el súper y me fui muy tranquila hasta la biblioteca, a 3 cuadras nomás. Llegué y se levantó una gordi rápidamente a decirme: We are closing in like...2 minutes, sorry. OKEY, me voy.
Salí de ahí y ya estaba todo cerrado!!! Parece que a las 5pm nadie más labura en Stratford. Conseguí un cafecito en Costa, la otra cadena que están en todos lados, como Starbucks, y me fui a sentar a la plaza porque la obra empezaba 7.15. De repente descubrí una escalerita y siguiendo por ahí me encontré con una especie de barrio residencial sobre la margen del río, ESPECTACULAR. Increíble que alguien viva en ese lugar. 
Así que me pegué una caminata por ahí, crucé un puentecito y me recorrí la otra margen del río hasta que se hizo una hora prudencial para ir enfilando hacia el teatro. 
La obra estuvo buenísima, era bastante tradicional la puesta pero con toques muy personales e interesantes, no me gustaron todas las actuaciones pero de todos modos todo era de altísima calidad. Mi humilde opinión opinión la publicaré aparte porque es solo para fanáticos.
Salí tipo 10pm de ahí y el tren pasaba a las 23hs, así que para volver a la estación seguí a la mayoría de la gente. Como era de esperarse, me equivoqué, claro jajajaja Iban todos para otro lado.
Fui siguiendo carteles hasta que se me acabaron y aparecí en una rotonda medio desierta. De repente el pueblo dejó de ser un pañuelo y se convirtió en una sábana. Lo resolví preguntando, como debe ser. Un amable muchacho de una estación de servicio me indicó más o menos por donde ir y llegué a la estación sana y salva en 20 minutos. El único ser vivo en el andén era una señora grande de edad, pequeñísima de tamaño, que me miró y respiró por dejar de ser la única ahí. Vas a Londres? me preguntó, será este el andén? Vos también venís de ver la obra? jajaja obvio nos pusimos a charlar, ella profe de Shakespeare en Maine y yo, charlatana:) Cayó una parejita de yankis después, ambos de Los Angeles.
Jill, la señora, era una amor pero estaba tan perdida como yo porque no había nadie en la estación y temíamos perder el tren. Tampoco sabíamos si teníamos que cambiar de tren en algún punto porque eso hicimos a la ida, así que de tanto preguntar otros dos tipos que eran de las inmediaciones nos ayudaron y nos dijeron donde cambiar de trenes.
Fuimos charlando todo el viaje las dos, de willis, de la obra, de otras obras, de qué hacía yo de mi vida, etc, y hasta me convidó unos bombones espectaculares, una divina.
Llegamos a la estación Paddington a las 2am clavadas, que estaba llena de tipos laburando en las obras. Chequeé mi guía, Jill se subió a un taxi para ir a su hotel en Notting Hill y yo caminé unas cuadras en busca de mi colectivo. La zona no estaba muy buena pero había bastante gente en la calle, así que me mandé. Caminé como unas cuantas cuadras en un barrio lleno de bares árabes donde había gente fumando narguiles, mucha variedad de olores. Cuando encontré mi colectivo lo tuve que correr pero llegué. Hasta que llegué, acomodé mis cositas y me preparé todo para salir temprano al otro día, se me hicieron las 4am y el jueves tenía que salir temprano a chequear el mail y ver hacia donde me guiaban los oráculos caracúlicos de Lenovo...




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