El fin de semana es como EL momento para salir a recorrer y patear como loco por la ciudad hasta que el juanete te implore basta! Y considerando que la primer semana, entre el curso y el laburo no pude hacer mucho más, el sábado 9 salí desesperada a la calle, como un perrito al que le soltaron la correa. Arranqué por el Globo, el teatro de Shakespeare, porque está cerca del río y de paso capaz enganchaba para ver alguna de las obras que hay en cartel. Fui muy tranquila caminando bordeando el Támesis. La mañana estaba linda para caminar, el sol se escondía cada tanto pero igual el clima estaba lindo, considerando que no es el punto fuerte de esta bella ciudad.
Por supuesto que no conseguí entradas para ver nada, estaba todo agotado hasta el martes mínimo y ya después no tenía idea que sería de mi vida así que me despedí del señor y pensé en chequear por internet otro día. Obvio que tuve que pasar por la tiendita del lugar y llevarme algunas cositas, te miran mal si no te llevás nada…en serio!! Horrible, no te queda otraJ
Seguí caminando por las calles internas de ahí, con cafecito en mano claro, y me topé con el teatro la Rosa, el más antiguo de la época isabelina y donde Shakespeare y Marlowe ponían sus obras. Entré a averiguar para ver Othello y me atendió una señora gordita que parecía una profesora de Hogwarts jubilada. Le hice una reserva para el martes y me dijo, modulando extremadamente, que llegara 7 menos cuarto para poder retirar la entrada, ir al Globo a relajarme y usar el baño y luego volver 7 y cuarto porque la Rosa es un sitio arqueológico y no tienen baños ahí, y después iba a tener que estar una hora y media ahí adentro porque no tenían intervalo. Jajajajaja muy linda ella, meona como yo, se ve que nos reconocemos enseguidaJ
De ahí le pegué al Mercado de Candem, zona de ropa rockera, alternativa, puestitos de comida de todas las etnias, baratijas, zapatos, decoración, de todo. De más está decirles que no me iba más de ahí, me miré tooooooooodo el mercado y me compré una camperita, DI-VI-NA.
Completé el día saliendo a cenar con Mati y Archi, que me llevaron a un lugar italiano de pizzas donde los 3 compartimos 3 gustos de pizzas y tres tortas. Después nos fuimos con Matute a bailar salsa, un subsuelo lleno de gente y un cantante propio del lugar, que animaba la cosa, algunas parejas que sabían lo que hacían y otras que simplemente, franeleaban. Al lado nuestro había una negra que tenía como dos butacones de culo, a Mati le planchó los pelos de un culazo pero ella estaba totalmente apasionada con la danza, todo le chupaba un huevo.
El domingo salí con la idea de ver teatro nuevamente, me fui derecho al Old Vic, donde Kevin Spacey hace Ricardo III. Entradas agotadas hasta septiembre, lo único que podés hacer es hacer cola para ver si alguien devuelve una entrada. Había como 20 personas en la cola, faltaban dos horas para la función. Me entregué a la caminata, apunté hacia el lado que yo creía que estaba el río así que sin querer terminé de nuevo cerca del Globo, me crucé el Támesis por el puente del Milenio, caminé por las calles aledañas a la Catedral de St Paul, y caminé y caminé y caminé como loca bordeando el río en dirección al London Eye, una especie de vuelta al mundo pero que se mueve a cero velocidad.
Cuando llegué a esa zona descubrí que había un festival que estaba una semana más. Había barcito, espectáculos para niños, shows de humor! Así que me apunté un par para ir en la semana. El London Eye salía un huevo y había mucha gente así que lo descarté. Saqué las fotos obligadas del Big Ben y demás y me volví a casa porque no me daban más los pies. Tenía que descansar porque arrancaba mi semana libre y tenía programadas mis salidas…
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